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TRÁFICO DE ANIMALES EN ANIMAYA

*Opera una red de traficantes de animales, quienes las venden a tiendas de mascotas exóticas y en el mercado “Lucas de Gálvez”, como tortugas, aves, incluso exóticas, crías de serpientes, cocodrilos, loros, faisanes, venados, huevos de avestruz e incluso las plumas de las mismas aves.

Redacción/Sol Yucatán

Una presunta red de tráfico de animales opera al interior del parque Bicentenario de Animaya, ubicado en Ciudad Caucel, uno de los centros recreativos insignias del Ayuntamiento de Mérida.

La presunta red es controlada por el subdirector de servicios públicos municipales Arturo Antuña Silveira, en contubernio con el jefe de Animaya, Luis Edgardo Llanes Chan.

En el negocio tendrían participación directa el médico veterinario, Fernando Victoria Maldonado, la coordinadora Claudia Ham Vega y el encargado del recinto, Ricardo Angulo May.

Asimismo, estaría involucrado personal de la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Aunque también se sospecha de que estaría involucrado el propio director de los Servicios Públicos Municipales, José Collado Soberanis, quien ha sido señalado de encabezar una red de extorsionadores cuando estuvo al frente de la subdirección de mercados del Ayuntamiento.

Antuña Silveira, es su brazo derecho e incondicional, por lo cual no se descarta que también estuviera involucrado en el lucrativo negocio.

La red de tráfico está bien organizada, debido a que cuentan con las cabezas del parque, cuidadores y médicos, por lo cual estaría cubierta por todos los frentes.

De acuerdo con las investigaciones de Sol Yucatán, entre los ejemplares que se venden se encuentran tortugas, aves, incluso exóticas, crías de serpientes, cocodrilos, loros, faisanes, venados, huevos de avestruz e incluso las plumas de las mismas aves.

El modus operandis que realizan es dar de baja por muerte, intercambio con otros centros recreativos, esto con la finalidad de desaparecerlos del censo de animales de Animaya, o bien reportar menos nacimientos.

El médico veterinario Fernando Victoria Maldonado es quien certifica los fallecimientos para darlos de “baja” el censo del parque recreativo. 

Para no dejar rastros, los supuestos cadáveres son incinerados. Luis Llanes Chan, al ser el jefe del Parque, concede los permisos para la incineración de los presuntos cadáveres.

Claudia Ham y Ricardo Angulo son los encargados de la comercialización o entrega de los ejemplares a los compradores.

Tras “desaparecerlos” del inventario los animales terminan en las tiendas de mascotas exóticas y en el área de venta de animales en el mercado “Lucas de Gálvez”, donde se comercializan animales incluso en peligro de extinción.

De acuerdo con las investigaciones de Sol Yucatán, la red de traficantes de animales tendría un cómplice en la delegación de la Profepa, quien legaliza las especies al expedir los permisos respectivos para que puedan ser vendidos a las tiendas de mascotas legalmente establecidas en Mérida, principalmente, en plazas comerciales del Poniente y Norte de Mérida.

Durante trabajo de campo en Animaya se pudo conocer que los animales prácticamente son vendidos por encargo, de acuerdo a los requerimientos de los negocios donde las comercializan.

Ante el crecimiento de Mérida y la llegada de miles de personas de diferentes puntos del país ha crecido el mercado de las mascotas.

De acuerdo a la dirección de desarrollo económico del Ayuntamiento, del 2015 a la fecha, la cifra de tiendas de mascotas exóticas ha crecido más de 1000 por ciento.

En el 2015, en la Ciudad apenas había 20 tiendas de este tipo, sin embargo, ahora existen 250, debido a que la gente “foránea” que llega a vivir a la Ciudad, en especial de la Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Jalisco, Tamaulipas, y Nuevo León, entre sus costumbres está la de tener mascotas catalogadas como exóticas.

Otro de los puntos donde se comercializan los animales es el mercado “Lucas de Gálvez”, donde la venta de especies se realiza de manera indiscriminada a plena luz del día.

En este lugar se puede encontrar desde animales comunes como gallinas, patos, gansos, pollitos, palomas, hasta aquellos catalogados en peligro de extinción, como loros verdes, tortugas, cardenales, iguanas verdes, pavorreales, guacamayas, halcones, serpientes, entre otros protegidos por las leyes ambientales.

El comercio es de manera abierta y no se descarta que los mismos inspectores de la subdirección de mercados reciban parte de las ganancias, debido a que ellos son los encargados de la vigilancia del centro de abastos, sin embargo, el comercio de animales se hace a plena luz del día.

Muchos de estos animales están protegidos por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, en diferentes categorías como amenazadas, peligro de extinción y protección especial.

Ernesto Maurin Guerrero, director de Movimiento Animalista Yucatán, señaló que este problema se presenta por “la apatía de las autoridades de que no quieran tomar acciones sobre este tema”, es sabido que en el “Lucas de Gálvez” se venden animales de manera ilegal.

“Las autoridades tienen miedo de ponerle fin a la mafia que hay en la comercialización de animales en peligro de extinción y en general en diversas especies, ya que ese círculo empieza desde las personas que los cazan, los que los venden y las autoridades que no hacen nada para detenerlo, debido al dinero que puede generar”.

Aunque, advirtió que el tráfico de animales es un grave problema en Yucatán, el cual no es atendido por las autoridades, lo que facilita la operación de estos grupos delictivos.

Desde el 2017, la venta, captura y comercialización de especies catalogadas como protegidas, es catalogada como delincuencia organizada y se castiga con millonarias multas y prisión de hasta 9 años

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