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Quién era el dueño de Chichén Itzá y cómo consiguió la propiedad de la zona arqueológica

La importante zona maya fue propiedad de un particular por muchos años hasta que lo vendió por esta cantidad de dinero

Sin duda, una de las zona arqueológicas más importantes de todo México es Chichén Itzá, a diario vistada por miles de nacionales y extranjeros de todas las edades. El mágico centro ceremonial ha enamorado a los entusiastas de la historia al punto de que es considerada una de las siete nuevas maravillas del mundo moderno y también es patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1988.

Actualmente, la zona arqueológica es propiedad del gobierno del estado de Yucatán y es un sitio clave para el turismo del país. No obstante, esto no siempre fue así, pues en el pasado fue propiedad privada de un particular, e incluso, las tierras se heredaron en más de una ocasión.

Con más de 80 hectáreas, Chichén Itzá es hogar de una buena cantidad de monumentos importantes para la cultura maya y la tradición mexicana en general, entre los que figuran El Cenote Sagrado, El Caracol y El templo de Kukulcán, que es tan importante para el mundo como el Taj Mahal, Trafalgar, Machu Picchu, Tikal, la Ciudad Prohibida, Trafalgar, Versalles, o el museo Louvre.

El primer dueño de Chichén Itzá: Edward H. Thompson

Fueron varios los que fueron dueños del terreno donde existe una de las maravillas del mundo moderno. El primero del que se tiene registro es el arqueólogo Edward H. Thompson, quien compró la zona a un hacendado llamado Juan Sosa por la cantidad de 300 pesos.

El estadounidense era un explorador de manual, que llegó a Yucatán ávido de conocimiento luego de leer lo escrito años antes por otros expedicionarios. Sabía bien las riquezas que podría encontrar en nuestro país, y no dudó en hacerse de la zona que hoy forma parte de la cultura de Yucatán.

Por supuesto, cuando las tierras fueron de su propiedad, se aventuró en ellas y logró encontrar riquezas con las que después comercializó. Se cuenta que el arqueólogo llegó al fondo del Cenote Sagrado y encontró oro, jade, joyas, esqueletos, piedras preciosas y hasta 30 mil piezas mayas que después vendió. Muchos de estos tesoros hoy se encuentran exhibidos en el Museo Peabody de Connecticut.

El gobierno de México, al ver lo que estaba sucediendo con el sureste, quiso expropiar la zona en el año 1926 y se fue a juicio contra Thompson. No obstante, el arqueólogo murió y sus herederos vendieron Chichén Itzá a un nuevo hombre.

El segundo dueño de Chichén Itzá: Fernando Barbachano Peón

En 1935, Fernando Barbachano Peón compró los terrenos a la familia de Edward H. Thompson por 15 mil pesos mexicanos de aquella época. Barbachano formaba parte de una de las familias más importantes de todo Yucatán, y sabía la importancia de la zona, por lo que comenzó a construir una zona hotelera.

Para ello, tuvo que llevar a cabo una investigación para probar que todo lo que Thompson había vendido formaba parte de transacciones legales. De esta manera, logró que la Suprema Corte de Justicia amparara esta situación en el año 1944 y logró así ser reconocido como el dueño legitimo.

Los pleitos legales entre los Barbachano y el gobierno mexicano duraron décadas e incluso continuaron tras la muerte de Fernando. No se logró nada preciso hasta muchos años después, cuando el dueño de Chichén Itzá era el nieto de aquel empresario que compró en primer lugar los terrenos al arqueólogo.

En el año de 2010Hans Jürguen Thies Barbachano fue quien dio su brazo a torcer tras años de negociaciones y vendió Chichén Itzá al gobierno de Yucatán, por la cantidad de 220 millones de pesos mexicanos.

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