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Defensor de los pobres, es millonario
- Mario Alejandro Cuevas Mena se presenta como defensor de los pobres y promotor de la austeridad, pero su patrimonio inmobiliario supera los 30 millones de pesos.
- Su riqueza incluye terrenos en zonas de alta plusvalía de Mérida y hasta un predio en Halachó.
Redacción/Sol Yucatán
Hablar de austeridad mientras se acumulan millones en propiedades es la contradicción que acompaña la trayectoria de Mario Alejandro Cuevas Mena, diputado que pasó del PRD a Morena y que hoy se presenta como uno de los defensores de la llamada Cuarta Transformación.
El legislador, conocido en el ámbito político como el “Noroña” yucateco, ha construido un discurso centrado en la defensa de los sectores populares, la justicia social y el rechazo a los privilegios. Sin embargo, detrás de esa imagen existe un patrimonio inmobiliario que, de acuerdo con estimaciones de mercado, supera los 30 millones de pesos.
No se trata de una sola propiedad ni de una adquisición reciente. Su patrimonio incluye terrenos y construcciones en Dzityá, Leandro Valle y Halachó, algunos adquiridos cuando esas zonas todavía tenían precios considerablemente menores a los actuales y que hoy representan activos de varios millones de pesos.
La diferencia entre el discurso y la realidad patrimonial comienza a hacerse evidente al revisar la evolución de esos bienes.
En Dzityá, por ejemplo, Cuevas Mena adquirió terrenos por poco más de 700 mil pesos, cuando la zona todavía no alcanzaba la actual explosión inmobiliaria del norte de Mérida. Actualmente, cada uno de esos lotes puede alcanzar precios de entre 6 y 9 millones de pesos, según estimaciones de mercado.
Pero el movimiento más significativo ocurrió en diciembre de 2022, cuando varios predios fueron integrados para conformar una superficie superior a los 2 mil 400 metros cuadrados. La operación convirtió tres parcelas separadas en un solo terreno con un valor estimado superior a los 8 millones de pesos y un importante potencial comercial.
En Leandro Valle, otro de los sectores que ha incrementado considerablemente su plusvalía, adquirió un solar urbano con construcción por 364 mil pesos. Actualmente, ese inmueble tendría un valor cercano al millón y medio de pesos.
Y en Halachó, figura la adquisición de un predio de 670 metros cuadrados por 75 mil pesos.
La suma de estas propiedades y la evolución de sus valores permite dimensionar una fortuna inmobiliaria que contrasta con la imagen de sencillez que el legislador suele proyectar.
Cuevas Mena inició su trayectoria política en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), organización con la que en 2012 llegó a ser diputado federal.
Con el crecimiento de Morena y el cambio en el mapa político nacional, se incorporó al nuevo proyecto de izquierda y actualmente se identifica con la Cuarta Transformación.
El cambio de siglas no significó un freno a su crecimiento patrimonial. Por el contrario, durante los años en que el norte de Mérida comenzó a experimentar una acelerada expansión inmobiliaria, algunas de las propiedades que había adquirido previamente incrementaron sustancialmente su valor.
Su trayectoria partidista también ha sido objeto de cuestionamientos entre quienes consideran que sus movimientos políticos han respondido más a las circunstancias del poder que a una militancia ideológica permanente.
El patrimonio inmobiliario no es el único episodio que ha generado cuestionamientos alrededor del legislador.
En 2020, el Tribunal Superior de Justicia de Yucatán confirmó una sentencia por daño moral en su contra, asunto que fue difundido en medios locales.
Anteriormente, un reportaje había señalado la adquisición de dos predios contiguos en Leandro Valle, vinculándolos con un proyecto de construcciones residenciales y generando cuestionamientos sobre un posible conflicto de interés por su condición simultánea de político y propietario.
Hasta ahora, ninguna autoridad lo ha acusado formalmente de enriquecimiento ilícito.
Las operaciones inmobiliarias, por sí mismas, no constituyen un delito. El cuestionamiento está en otro terreno: la distancia entre el discurso político y el patrimonio que ha logrado acumular.
La tierra como patrimonio
Mientras Cuevas Mena habla de austeridad republicana y de la necesidad de atender primero a quienes menos tienen, sus propiedades se encuentran precisamente en zonas donde la tierra se ha convertido en uno de los activos más rentables de Yucatán.
Dzityá es el ejemplo más evidente.
El crecimiento de fraccionamientos, desarrollos residenciales y nuevos corredores comerciales transformó el valor de terrenos que años atrás podían adquirirse por cientos de miles de pesos y que ahora cotizan en millones.
En ese escenario, la concentración de predios realizada por Cuevas Mena en 2022 adquiere especial relevancia.
Lo que comenzó como varias parcelas terminó convertido en una superficie superior a los 2 mil 400 metros cuadrados, con un valor estimado de más de 8 millones de pesos.
El discurso de los pobres
La imagen pública del diputado se ha construido alrededor de un discurso de cercanía con el pueblo.
Pero la acumulación de propiedades plantea una pregunta inevitable: ¿qué tan congruente resulta hablar de austeridad cuando el patrimonio personal supera los 30 millones de pesos?
Sus defensores pueden sostener que las operaciones fueron legales y que cualquier ciudadano tiene derecho a invertir en bienes raíces.
Y es cierto: no existe, en la información disponible, una acusación formal de enriquecimiento ilícito en su contra.
Sin embargo, la legalidad de una operación no elimina el debate sobre la congruencia política.
Porque una cosa es hablar en tribuna de quienes no tienen vivienda y otra muy distinta es acumular terrenos cuyo valor se multiplica conforme avanza el desarrollo inmobiliario.
Cuevas Mena ha transitado de un partido a otro, ha cambiado de discurso conforme se transformó el escenario político y ha llegado a ocupar nuevamente un espacio de poder.
Lo que no ha cambiado es su patrimonio.
Mientras presume ser la voz de los que menos tienen, su nombre aparece asociado a terrenos cuyo valor se cuenta en millones.
El “Noroña” yucateco no solo construyó una carrera política. También edificó, metro a metro, una fortuna inmobiliaria que hoy supera los 30 millones de pesos.
