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YUCATÁN, MEGALABORATORIO

En la zona selvática desde Yucatán hasta Chiapas, no hay ni presencia ni labores de vigilancia o inteligencia. El agente del Ministerio Público Federal, Israel Antonio Canales Fuentes, lidera una célula del crimen Organizado perteneciente al CJNG y facilita actividades de maquila y trasiego de fentanilo con destino a EU

Por Alfredo Griz /Corporativo Grupo Sol

Ciudad de Guatemala/ Enviado especial.- Rutas de los precursores para fentanilo que se maquilan en Yucatán, Quintana Roo y Campeche, están llegando a Guatemala, la frontera del país centroamericano con el estado de Chiapas, está siendo disputada de forma violenta entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa. Existe un cerco informativo por parte del Gobierno mexicano, y también de los grupos delictivos, por lo que se hace muy difícil el acceso a esa región, que ahora es considerada como ZONA CALIENTE.

Miles de campesinos están atrapados sin poder salir de sus comunidades, sin acceso a alimentos ni a servicios básicos; las escuelas en su mayoría permanecen cerradas y el crimen organizado es el que manda en esa región chiapaneca, olvidada por el Gobernador Rutilo Escandón y por el propio Gobierno Federal.

Tras la presión de los Estados Unidos sobre el Gobierno de México y tras los operativos que se han dado en terminales marítimas como ha sido la de Lázaro Cárdenas en Michoacán, o también sobre los laboratorios (cocinas) de fentanilo, en los estados de Sinaloa y Jalisco, los grupos del crimen organizado cambiaron drásticamente sus rutas para trasegar los precursores de esta mortal droga.

Los precursores llegan desde china a costas y tierras mexicanas donde los grupos delincuenciales, ya en territorio nacional, los procesan y convierten en la mortífera droga, que cuyo uso, cobra anualmente miles de vidas en la Unión Americana y en México.

La presión ejercida por la DEA (Drugs Enforcement Administration), provocó que ahora, las rutas de dichos precursores se movieran hacia Guatemala, desde donde se establecieron campamentos del Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa, cuyos integrantes de forma agresiva y deliberada, provocaron el desplazamiento de cientos de campesinos a todo lo largo y ancho de la frontera, desde la Ciudad de Tapachula en México, hasta Ixcan en Guatemala, la cual comprende 468 kilómetros dentro de territorio Chiapaneco.

Los poblados más afectados son Comalapa, Motozintla, la Trinitaria, y Comitán, en donde muchos de sus habitantes quedaron atrapados y a merced de los carteles, cuyos integrantes comenzaron a hacer ejecuciones y a establecer campamentos en su intento de hacerse del control de la plaza. Muchas de las escuelas de esta zona, en la sierra, ya han sido cerradas, las autoridades educativas señalan que las mantendrán así, hasta que no se garantice la seguridad. En ese tenor, es importante mencionar que la Guardia Nacional sólo hace presencia como mero espectador en ciertos sectores. En Comalapa, lugar donde se hizo viral el video de sus pobladores obligados a salir a las calles para aplaudir la entrada del Cártel de Sinaloa, señalan que no pueden hacer nada debido a que el Ejército o la Guardia Nacional, sólo llegan por dos semanas y se van. Después de su retirada, los entrevistados aseguraron que cuando esto sucede, comienzan las venganzas por parte del crimen organizado contra la población civil.

Grupo Sol, se dio a la tarea de recorrer desde Huehuetenango en Guatemala, hasta Comalapa, Comitán, Motozintla y Tapachula, en México, ruta donde se pudo constatar cómo en la sierra chiapaneca, al igual que muchas partes de la República Mexicana, resulta ser tierra de carteles, porque no hay más ley que la que el crimen organizado aplica y ejerce, ante la ausencia del estado mexicano.

Las rutas y la forma de introducir los precursores del fentanilo  cambiaron y están inundando cocinas o laboratorios en la sierra chiapaneca, parte de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, pero el país de entrada es Guatemala, donde los precursores del fentanilo, son transportados en pequeñas embarcaciones que son cargadas en aguas abiertas para poder tocar tierra en puertos centroamericanos como San José Izapa, Champericos,  Tulate, y Ocos, en el vecino país de Guatemala. Ahí, este medio de información, tuvo la oportunidad de presenciar dónde y cómo descargan, así como la forma en la que son embalados en envases de abono para la agricultura y/o fungicidas foliares. Esta forma de trasiego no ha levantado muchas sospechas por parte de las autoridades del vecino país, que debido a la porosidad de las fronteras mexicanas cuyo control es dominado por parte del crimen organizado, éstos precursores de fentanilo están llegando de forma continua y sin reparo a toda la Península de Yucatán, que es donde ahora se han plantado los laboratorios de esta mortal droga. Las sustancias químicas que se trafucan son: N-Fenil-4-Piperidinamina (4-AP), Dicloridrato de N-Fenil-4-Piperidinamina (4-AP), Anhídrido Propiónico, y Cloruro de Propionilo entre otros.

Las autoridades guatemaltecas, en especial, la Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado (SIE) y el Estado Mayor Presidencial (EMP), quienes son los responsables de la seguridad y de los servicios de inteligencia en este país de Centroamérica, señalan que desde el pasado mes de septiembre se prendieron las alertas en la zona fronteriza debido a que a sus cuarteles llegó un comunicado, fechado el día  25, a la Comisaría 43 de la Policía Nacional Civil (PNC) en el municipio de Huehuetenango, Guatemala, con el que alertaba sobre el posible ingreso de cárteles mexicanos.

El oficio, con número 1733-2023, tiene como asunto: “Alerta posible ingreso de integrantes de cárteles mexicanos hacía territorio guatemalteco”.

De manera inmediata se desplegaron tropas a la zona de conflicto y se trató de sellar la frontera, sin embargo, son más de 900 km de frontera y principalmente de montaña y selva, espacios que son aprovechados para el trasiego de precursores de fentanilo, cocaína y también migrantes, tres de las actividades delictivas que generan más dinero entre México y Guatemala.

Ante esto, el Gobierno Federal de México, mantiene absoluto silencio, pareciera que no le importa la crisis que están sufriendo miles de campesinos en la sierra chiapaneca, ni tampoco ha hecho mucho caso a las peticiones del gobierno de Estados Unidos para ayudar a detener la producción y trasiego de fentanilo hacia la Unión Americana.

Quedó claro tras las filtraciones del Guacamaya Leaks, la participación, y en muchos casos la omisión, del Ejército Mexicano en actividades para favorecer al crimen organizado, pues existe evidencia de que tienen pleno conocimiento de todo lo que está sucediendo y sin embargo no se toman acciones. Así mismo, la Fiscalía General de la República conoce de muchas de las actividades que aquí se describen, incluso en la zona de la sierra y partes de la selva de Campeche, Quintana Roo y Yucatán; lugares donde no hay ni presencia de las fuerzas armadas ni labores de vigilancia o inteligencia; o peor aún en Yucatán,  como un deplorable ejemplo de esa institución, donde existen pruebas de que un funcionario del Ministerio Público Federal, de nombre Israel Antonio Canales Fuentes, lidera una célula del crimen Organizado perteneciente al CJNG y facilita actividades de maquila y trasiego de fentanilo con destino final a la Unión Americana.

Ante este panorama, la situación de violencia y de inseguridad se agrava en México, la sociedad civil es la que sufre los embates del mismo gobierno en todos sus niveles, ya que a pesar de la promesa del Presidente, la corrupción se ha incrementado y penetrado en las instituciones.

Es prudente mencionar que las empresas que elaboran fertilizantes en Guatemala no tienen nada que ver con el trasiego de fentanilo, pues el crimen organizado clona sus envases, embalajes, las etiquetas y las marcas y mete en contenedores los precursores, para después introducirlos a México en la frontera con Chiapas, la cual, obviamente está controlada por los dos carteles más poderosos del mundo, El Cartel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Es importante también precisar que dichas empresas de la industria agroquímica, no sólo no tienen nada que ver, sino también, podrían verse afectadas comercialmente, toda vez que el crimen organizado está utilizando su imagen para trasegar los ya mencionados precursores.

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