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¡Se cayó el blindaje!

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  • Yucatán se convirtió en el estado con el mayor crecimiento porcentual en la incidencia delictiva del país, superando incluso a entidades históricamente golpeadas por la violencia como Sinaloa, Tabasco y Baja California.
  • Las cifras oficiales derriban el discurso político de que en la entidad “no pasa nada”. Los delitos aumentaron un 52 por ciento en apenas un año, las cifras oficiales no mienten.
  • En solo dos años, más de 30 presuntos objetivos criminales de alto impacto han sido detenidos en territorio yucateco, mientras el temor ciudadano continúa en aumento.

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

La gran mentira del “estado más seguro de México” comienza a derrumbarse.

Durante décadas, la seguridad fue el principal activo político y turístico de Yucatán.

Gobernadores y funcionarios vendieron la imagen de un oasis de paz en medio de la violencia que sacude al país.

Se presumía que aquí se podía caminar de madrugada, dormir con las puertas abiertas y vivir ajenos a la realidad que enfrentan otras entidades.

Hoy, las cifras oficiales demuestran que ese discurso ya no corresponde con la realidad.

Yucatán encabeza el ranking nacional del crecimiento delictivo.

Las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública revelan que durante el primer semestre de 2026 la entidad registró un incremento del 52 por ciento en los delitos del fuero común, el mayor del país.

Entre enero y junio de 2025 se iniciaron 2 mil 387 carpetas de investigación.

Para el mismo periodo de este año, la cifra se disparó a 3 mil 629. En apenas doce meses se cometieron mil 242 delitos más en territorio yucateco.

Yucatán no solo incrementó su incidencia delictiva, sino que superó a estados que durante años han sido considerados focos rojos de inseguridad.

Sinaloa registró un incremento del 48 por ciento, Tabasco, del 39 por ciento, Baja California, del 31 por ciento, Campeche, del 27 por ciento, Puebla, del 23 por ciento, Hidalgo, del 22 por ciento, y Tlaxcala, del 21 por ciento.

Es decir, el estado que presumía ser el más seguro del país es hoy el que más rápido está aumentando su número de delitos.

El deterioro es evidente. Durante el primer semestre del año se denunciaron, en promedio, casi siete delitos adicionales cada día respecto al mismo periodo de 2025.

Mientras el Gobierno continúa insistiendo, en cada sesión del gabinete de seguridad, en que Yucatán es un ejemplo nacional en materia de seguridad, las cifras oficiales cuentan otra historia.

El incremento de los delitos coincide con la creciente presencia de fenómenos criminales que hace apenas unos años parecían ajenos a la entidad, tales como narcomenudeo, extorsiones, robo a casa habitación, violencia familiar, trata de personas, fraudes y la operación de grupos criminales provenientes de otras regiones del país.

A ello se suma el crecimiento poblacional derivado de la migración nacional e internacional hacia el estado, así como la expansión urbana que ha rebasado la capacidad operativa de las instituciones encargadas de garantizar la seguridad y procurar justicia.

La percepción ciudadana confirma lo que reflejan las estadísticas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, la percepción de inseguridad entre los habitantes de Mérida aumentó significativamente durante el presente año.

En marzo de 2026, el 33.7 por ciento de la población manifestó sentirse insegura en la capital yucateca. Apenas tres meses después, la cifra escaló al 38.2 por ciento.

Mientras las autoridades destacan que Mérida se mantiene por debajo del promedio nacional, omiten mencionar que el temor entre la población va en aumento.

La comparación resulta engañosa cuando se contrasta con ciudades como Culiacán o Irapuato, cuyos niveles de percepción de inseguridad superan el 90 por ciento.

Lo verdaderamente importante es que los yucatecos se sienten hoy más inseguros que hace apenas unos meses.

Uno de los datos más preocupantes es la creciente presencia del crimen organizado en la entidad.

En apenas dos años, más de 30 presuntos delincuentes de alto impacto ligados a grupos criminales han sido detenidos en Yucatán.

En promedio, un objetivo criminal ha sido capturado cada 24 días.

Operativos federales realizados en Mérida y otros municipios han permitido descubrir residencias millonarias, vehículos de lujo, drogas, armamento y redes criminales con operaciones que trascienden las fronteras estatales.

Los operativos federales realizados en Mérida y otros municipios han permitido descubrir residencias millonarias, vehículos de lujo, drogas, armamento y redes criminales con operaciones que trascienden las fronteras estatales.

La paz que presume el Gobierno no significa que los grupos criminales no estén aquí. Significa que han aprendido a operar en silencio.

El llamado “milagro de la seguridad yucateca” atraviesa por su momento más crítico, que irónicamente coincidió con la llegada de Morena al poder, que tiene fama de que el estado que gobierna dispara la inseguridad.

Las cifras oficiales han comenzado a derribar un mito construido durante décadas.

Hoy, el estado que se vendía como el más seguro de México es también el que registra el crecimiento delictivo más acelerado del país.

La coraza de seguridad de Yucatán se está resquebrajando, mientras desde el poder se insiste en repetir la misma frase de siempre: aquí no pasa nada.

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