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Guerra por el poder en Yucatán
*Las tres principales fuerzas políticas de Yucatán han iniciado con sus amarres de cara a la elección intermedia del 2027, donde la oposición busca recuperar espacios perdidos, en tanto que el partido en el poder busca conservarlos o ampliarlos.
*Morena, que de golpe se convirtió en la primera fuerza política de Yucatán, enfrenta un serio problema: más de 150 personas han levantado la mano para ocupar una posición en el próximo proceso electoral, por lo cual su principal rival sería la lucha interna en el partido guinda.
*La alcaldía de Mérida es la posición más disputada, donde seis corcholatas de Morena han levantado la mano y se comienzan a meter el pie para restar poder a su adversario.
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
Mientras el calendario electoral marca que aún faltan meses para el arranque formal del proceso, las tres principales fuerzas políticas ya están moviendo a sus operadores para fortalecer estructuras territoriales.



Hoy Morena controla el Gobierno del Estado, tiene la primera fuerza en el Congreso local y una importante representación federal, además de gobernar más de la mitad de los municipios de la entidad, aunque no la mayoría de la población de Yucatán, debido a que, de los 10 municipios más grandes en población, influencia política y económica, solo tres son gobernados por Morena, los demás están en manos del PAN.
La victoria electoral de 2024 convirtió a Morena de golpe en la primera fuerza política de Yucatán.
En apenas una elección, el partido guinda desplazó al PAN de la gubernatura y logró una expansión territorial que modificó el mapa político de la entidad.
El triunfo de Joaquín Díaz Mena no solo significó la llegada de Morena al Palacio de Gobierno, también representó el dominio del poder ejecutivo, legislativo judicial.

A tres meses de que inicie formalmente el proceso electoral 2026-2027, el partido enfrenta su primera gran prueba interna: decidir quiénes serán los candidatos sin provocar una ruptura entre los grupos que hoy buscan controlar los espacios disponibles.
Información obtenida por Sol Yucatán señala que más de 150 personajes ligados al movimiento ya han levantado la mano para buscar una candidatura, es decir, se han destapado las corcholatas.
La cifra incluye aspirantes a diputaciones locales, federales y otros cargos de elección popular, sin contar la competencia que se avecina por las principales alcaldías.
El fenómeno refleja una realidad política: Morena pasó de luchar por espacios de poder a administrar una sobreoferta de aspirantes.
Durante años, Morena en Yucatán fue una fuerza en crecimiento que incorporaba principalmente a sectores inconformes con los gobiernos en turno. Sin embargo, antes de la elección del 2024, el partido comenzó a recibir nuevos actores políticos provenientes de distintos sectores: funcionarios, operadores electorales, exmilitantes de otros partidos, empresarios y liderazgos regionales.
La incorporación de estos perfiles permitió ampliar la capacidad electoral del movimiento, pero también generó una nueva disputa: quién tiene mayor derecho a representar la marca Morena en la boleta.
Entre las candidaturas más codiciadas se encuentran las alcaldías de Mérida y Progreso.
Mérida representa el principal bastión económico y electoral del estado. Gobernar la capital significa administrar la ciudad con mayor población, mayor presupuesto y mayor visibilidad política y un panorama claro de lo que podría significar la elección del 2030, donde estará en disputa la gubernatura.

Por ello, para el partido guinda es prioridad tratar de arrebatarle al PAN la alcaldía, que es considerada la joya de la corona de Yucatán, aunque enfrente tendrán la figura de Cecilia Patrón Laviada, quien goza de buena aceptación, popularidad y alrededor del 40%, asegura que la apoyaría en una reelección.
Progreso, por su parte, tiene un valor estratégico por su actividad portuaria, turística y económica.
Para los distintos grupos internos de Morena, obtener estas posiciones representa no solo un triunfo electoral, sino la posibilidad de construir estructuras rumbo a futuras elecciones.

El reto para la dirigencia estatal y nacional será evitar que la selección de candidatos provoque fracturas, como ya se están registrando, en especial con las corcholatas por la alcaldía de Mérida, que suman seis los aspirantes y que se andan metiendo el pie para ganar posiciones.
La experiencia del PRI y PAN muestra que el exceso de confianza y las disputas internas pueden convertirse en factores de desgaste.
