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Riqueza con simulación inmobiliaria

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*Juan Pablo Díaz Mena, hermano del Gobernador, participó en una simulación inmobiliaria donde obtuvo grandes beneficios con los cambios territoriales que incrementaron el valor del terreno

*En Yucatán, el crecimiento de Mérida ha estado marcado por la incorporación progresiva de terrenos que anteriormente eran considerados rurales o periféricos

*El caso evidencia cómo el crecimiento urbano puede generar beneficios significativos para quienes tienen acceso temprano a la tierra

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

Juan Pablo Díaz Mena, hermano del gobernador de Yucatán, Joaquín Jesús Díaz Mena, participó en una simulación inmobiliaria que, con el paso del tiempo, obtuvo grandes beneficios con los cambios territoriales que incrementaron significativamente el valor del terreno adquirido.

La compra realizada a una empresa desarrolladora se inserta en un patrón ampliamente documentado en la expansión urbana del estado y un esquema de entidades inmobiliarias con el fin de adquirir tierra a bajo costo en zonas periféricas que posteriormente son incorporadas a áreas de mayor valor.

La operación inmobiliaria se inserta además en una estructura empresarial que muestra continuidad en el manejo de activos. Documentos del Registro Público de Comercio revelan que los mismos socios de Vesta Desarrollos, entre ellos Antonino Cascio González y Mauricio Montalvo, aparecen vinculados a la sociedad GMOCA S.A. de C.V., inscrita bajo el mismo folio mercantil y posteriormente liquidada en 2016.

Este tránsito de activos y operaciones entre empresas con los mismos actores evidencia un esquema recurrente en el sector inmobiliario: sociedades que adquieren, administran y enajenan tierra a través de distintas razones sociales, permitiendo reorganizar propiedades y capitalizar incrementos de valor sin alterar el control real de los negocios.

De acuerdo con registros del Registro Público de la Propiedad, el 9 de marzo de 2009 se formalizó la compraventa del tablaje catastral 7964, ubicado en ese momento en el municipio de Progreso, Yucatán. El predio fue adquirido por Juan Pablo Díaz Mena por un monto de 103 mil 64 pesos, mientras que el vendedor fue la empresa Vesta Desarrollos S.A. de C.V., representada por Antonio Cascio González.

El terreno, de aproximadamente mil metros cuadrados, estaba clasificado como rústico al momento de la operación, lo que explica su bajo costo. Sin embargo, este tipo de adquisiciones forman parte de una lógica recurrente en mercados inmobiliarios en expansión: comprar tierra en etapas tempranas, cuando aún no cuenta con servicios ni desarrollo urbano, para beneficiarse posteriormente de cambios que elevan su valor.

Más de una década después, ese mismo predio experimentó una transformación clave. En junio de 2021, una anotación en el folio registral consigna que el terreno dejó de pertenecer al municipio de Progreso y pasó a integrarse al municipio de Mérida.

Este tipo de modificaciones administrativas no son meramente formales: en la práctica, implican un cambio en el contexto urbano del predio y, por tanto, en su valor de mercado.

Mérida concentra la mayor demanda inmobiliaria del estado, así como la infraestructura, los servicios y la planeación urbana que impulsan el desarrollo habitacional y comercial. La incorporación de un terreno a este municipio puede traducirse en un incremento considerable de su plusvalía, incluso sin que el propietario haya realizado inversiones directas sobre el mismo.

La operación adquiere una dimensión adicional al considerar la naturaleza de la empresa vendedora. Vesta Desarrollos S.A. de C.V. es una sociedad constituida en 2007 en Mérida, con un objeto social amplio que incluye la compra, venta, urbanización y fraccionamiento de terrenos, así como la participación en obra pública y privada. Este tipo de empresas opera precisamente en zonas de expansión, adquiriendo tierra que posteriormente puede ser comercializada o integrada a procesos de desarrollo urbano.

Los socios de Vesta, Mauricio Montalvo Vales, Antonino Cascio González y Jorge Carlos Montalvo Cobo, aparecen también vinculados a otras estructuras empresariales, como GMOCA S.A. de C.V., que comparte el mismo folio mercantil y fue liquidada en 2016. Esta continuidad en las estructuras societarias es característica de empresas que operan en el mercado de tierra, donde los activos pueden moverse entre distintas razones sociales.

La coincidencia entre la adquisición de tierra a bajo costo, la participación de una empresa desarrolladora y el posterior cambio territorial del predio permite identificar un patrón que ha sido señalado en distintos contextos inmobiliarios: la generación de plusvalía a partir de decisiones administrativas que transforman el valor del suelo. Aunque no existe evidencia pública de ilegalidad en esta operación específica, el caso ilustra cómo ciertos actores pueden beneficiarse de estos procesos.

En Yucatán, el crecimiento de Mérida ha estado marcado por la incorporación progresiva de terrenos que anteriormente eran considerados rurales o periféricos. Este fenómeno ha generado oportunidades de inversión para quienes adquieren tierra antes de que ocurran estos cambios, pero también ha abierto cuestionamientos sobre la forma en que se toman las decisiones que definen el desarrollo urbano.

El caso del tablaje 7964 no es aislado. En la periferia de Mérida y en zonas cercanas a la costa, múltiples terrenos han seguido trayectorias similares: adquiridos como rústicos, posteriormente integrados a zonas de mayor valor y convertidos en activos con potencial de desarrollo. En este proceso, las empresas desarrolladoras, los propietarios privados y las decisiones administrativas convergen para transformar el territorio.

La participación de Juan Pablo Díaz Mena en una operación de este tipo, sumada a su vínculo familiar con el actual gobernador, coloca el foco en la necesidad de revisar con mayor detalle los mecanismos que permiten la generación de plusvalía en el estado. Más allá de responsabilidades individuales, el caso evidencia cómo el crecimiento urbano puede generar beneficios significativos para quienes tienen acceso temprano a la tierra.

En un contexto donde la expansión de Mérida continúa avanzando sobre terrenos que hace pocos años eran considerados marginales, la trazabilidad de estas operaciones se vuelve clave.

Los registros públicos muestran el origen, las condiciones de adquisición y las transformaciones posteriores de los predios, ofreciendo una base documental para analizar quiénes participan en estos procesos y cómo se distribuyen sus beneficios.

La historia de este terreno, desde su compra como predio rústico hasta su incorporación a la capital del estado, refleja una dinámica más amplia en la que la tierra, las empresas y las decisiones públicas convergen para generar valor. En esa intersección, los casos individuales adquieren relevancia como parte de un fenómeno estructural que sigue moldeando el mapa urbano de Yucatán.

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