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Dzidzantún bajo el yugo de la impunidad
El negro historial de Ismael Aguilar Puc y su cínico reciclaje político
Redacción/Sol Yucatán
Dzidzantún, Yucatán.– Hay nombres que en la política yucateca se convierten en sinónimo de permanencia, pero no por sus buenos resultados, sino por su capacidad para saltar de administración en administración dejando a su paso una estela de dudas, cuentas públicas bajo la lupa y un evidente beneficio familiar. El caso de Ismael Aguilar Puc es, sin duda, el ejemplo perfecto de cómo el poder municipal puede ser utilizado como patrimonio privado bajo el cobijo de la impunidad absoluta.
Tras haber gobernado Dzidzantún en tres periodos (2012-2015, 2018-2021 y 2021-2024), Aguilar Puc ha logrado lo que pocos: operar una maquinaria electoral tan aceitada como cuestionable que le permitió incluso la reelección consecutiva. Sin embargo, el dinero público no olvida, y el pasado ha comenzado a pasarle factura en los tribunales, aunque hoy intente lavarse la cara estrenando un flamante cargo educativo en este 2026 bajo la sombra del nuevo gobierno estatal.

La bomba de tiempo: Denuncias penales por desfalco
El discurso de «transparencia» de Aguilar Puc se desmorona al revisar los archivos de la Auditoría Superior del Estado de Yucatán (ASEY). No se trata de simples críticas de la oposición; estamos hablando de denuncias penales formales presentadas ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción.
La ASEY detectó que en la cuenta pública del ejercicio fiscal 2019, la administración de Aguilar Puc simplemente no pudo —o no quiso— comprobar el destino de una millonaria suma. Las irregularidades no solventadas ascienden a:
$2,498,233.58 por concepto de desvíos y falta de comprobación básica.
$40,600.00 en un segundo pliego de observaciones.
Total bajo investigación penal: Más de $2.5 millones de pesos que debieron destinarse al bienestar de los habitantes de Dzidzantún y que terminaron en el limbo financiero.
El plazo legal expiró, la paciencia institucional también, y el caso fue turnado a la Fiscalía Anticorrupción por probable daño patrimonial. A la fecha, el silencio en torno al estado de estas carpetas de investigación es sepulcral, una opacidad que sólo alimenta la sospecha de protección política.
El imperio del influyentismo: Aviadores y propiedades al descubierto
Durante los años de esplendor del «aguilarismo» en Dzidzantún, las denuncias ciudadanas y las investigaciones periodísticas de esta casa editorial han desnudado una red de presunta corrupción que abarca desde la nómina municipal hasta el Registro Público de la Propiedad.
La nómina fantasma: Se ha señalado reiteradamente la existencia de una red de alrededor de 800 «aviadores» dentro del Ayuntamiento. Una estructura de trabajadores inexistentes que le costaba al erario cerca de $960,000 pesos mensuales ($11.52 millones al año), utilizada presuntamente como un descarado mecanismo de control político y pago de favores electorales.
Enriquecimiento bajo sospecha: Mientras el municipio padecía carencias, el círculo familiar y cercano a Aguilar Puc experimentó un notable crecimiento patrimonial. Ranchos, casas y cuentas bancarias a nombre de terceros configuran el clásico esquema de prestanombres que la justicia se niega a indagar a fondo.
El negocio de los apoyos sociales: Familias enteras han denunciado aparecer en las plataformas de transparencia como beneficiarias de miles de pesos en apoyos municipales que jamás recibieron, lo que apunta a una falsificación sistemática de comprobantes para justificar el desvío de recursos.
Dzidzantún en la ruina: Obras de relumbrón y servicios colapsados
El legado físico de Ismael Aguilar en Dzidzantún es el de un municipio abandonado. Mientras los locatarios del mercado municipal tenían que pagar de su propio bolsillo cámaras de seguridad ante la ola de robos, la suciedad y el abandono del inmueble por parte de la Policía Municipal, el alcalde prefería gastar el dinero en obras inútiles y mal ejecutadas.
La indignación social estalló con la construcción de un ostentoso Arco de Bienvenida y la llamada Avenida del Maestro (una vía alejada y sin beneficio real para la mayoría), edificados mientras las calles principales del municipio permanecían intransitables, llenas de baches y sin banquetas dignas. Para colmo, el sello de la casa quedó impreso en la obra pública: bases de semáforos que tuvieron que ser demolidas al poco tiempo por fallas estructurales y un deterioro prematuro de los materiales que en este 2026 evidencia el uso de insumos de pésima calidad. A esto se suma la alarmante proliferación de basureros clandestinos, tolerados por una administración ambientalmente irresponsable.
El cinismo del reciclaje en 2026: De la mira anticorrupción al cobijo de Morena
El último capítulo en la biografía de Ismael Aguilar Puc es, quizás, el más indignante para los ciudadanos que exigen justicia. Tras dejar el Ayuntamiento en 2024 con la cuenta pública ensangrentada y el rechazo de gran parte de su comunidad, el exalcalde ha operado su mutación política.
En marzo de 2026, Aguilar Puc dejó las aulas de una primaria en Cansahcab para ser premiado con la dirección del plantel Sinanché del Colegio de Bachilleres del Estado de Yucatán (COBAY). Este nombramiento, confirmado en el directorio oficial del cobayismo en mayo de 2026, no es más que una descarada operación de reciclaje político. Quien tiene cuentas pendientes con la Fiscalía Anticorrupción por desfalcar a su municipio, hoy se encuentra al frente de una institución encargada de educar a la juventud yucateca.
Fuentes locales apuntan a que este movimiento representa la entrega de la estructura política de Aguilar Puc a la nueva ola guinda de Joaquín «Huacho» Díaz Mena, buscando blindarse de las denuncias en su contra y asegurar la supervivencia de su grupo político en la región.
La historia de Ismael Aguilar Puc es la radiografía del cacicazgo regional en Yucatán: un político que se sirve del pueblo, acumula denuncias por millones de pesos, destruye los servicios públicos de su comunidad y, al final del día, encuentra en el cambio de siglas partidistas el chaleco antibalas perfecto para seguir viviendo del presupuesto. ¿Hasta cuándo llegará la justicia para Dzidzantún?
