Portada
Caja negra de los dinosaurios
- A 4 años de distancia, el sendero jurásico de Progreso ha servido como una caja chica para el alcalde en turno. No existe una rendición de cuentas y se desconoce a ciencia cierta cuánto es lo que genera el parque de diversión.
- Existe total opacidad en el manejo de los recursos, pero lo que sí se sabe es que al año a los progreseños les cuesta 5 millones de pesos mantener el recinto.
- Empresarios progreseños, parientes de personajes de la política, se vieron beneficiados con la construcción, debido a que donaron recursos, de los que nunca se supo el monto, y a cambio recibieron condonaciones en derechos por un lapso de 10 años.
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
El sendero jurásico de Progreso se planteó como uno de los grandes proyectos turísticos en el último trienio del gobierno de Mauricio Vila Dosal, hoy ni siquiera se encuentra en el portafolio de atractivos turísticos de Yucatán.
El Gobierno del Estado, la federación, el Ayuntamiento y particulares inyectaron recursos para la edificación del llamado parque jurásico de Yucatán, un parque temático aprovechando la fama internacional por ser el lugar donde cayó el meteorito que ocasionó la extinción de los dinosaurios.
Hoy, a 4 años de distancia, ha servido como una caja chica para el alcalde en turno.

Hay total opacidad en el manejo de los recursos, por lo cual no existe una rendición de cuentas y se desconoce a ciencia cierta cuánto es lo que genera el parque de diversión, ubicado en una parte de la ciénega de Chicxulub Puerto.
El exalcalde Julián Zacarias Curi no solo sacó provecho en la obra pública, sino que también durante cuatro años manejó a su antojo los recursos generados por el centro de diversión.
No existe un balance sobre los ingresos y egresos, ni tampoco existe cuando generó durante los años 2022, 2023 y 2024.
Su sucesor, Erik Rihani González, también emanado del PAN, en lugar de pedir cuentas claras, solapó la opacidad y continuó con el oscuro manejo de recursos.
Regidores del actual cabildo confirmaron a Sol Yucatán que no existe una transparencia en la operación del lugar, solo el edil, su secretario municipal y tesorero conocen esa información.
Por lo cual, lo que nació como un atractivo para impulsar la economía del puerto terminó convertido en una auténtica caja negra financiera de las administraciones panistas encabezadas por Julián Zacarías Curi y Erik Rihani González.


A más de cuatro años de su inauguración, no existe un patronato ciudadano, un fideicomiso público ni un organismo independiente que se encargue de administrar los recursos del parque y rendir cuentas a los progreseños, como debería ocurrir.
Los ingresos, egresos y estados financieros del Sendero Jurásico permanecen prácticamente ocultos del escrutinio público, de manera similar a como ocurre con los ingresos de la feria de X´Matkuil.
Nadie sabe con certeza cuánto recauda anualmente el parque por concepto de boletos, souvenirs, mercancía oficial y demás servicios que ofrece a miles de visitantes nacionales y extranjeros.
Pero lo que sí se sabe es que el Ayuntamiento de Progreso destina alrededor de cinco millones de pesos al año para cubrir gastos de mantenimiento, operación y nómina, recursos que salen directamente del erario municipal.
El nacimiento del proyecto también estuvo rodeado de señalamientos por la participación de empresarios y patrocinadores, entre ellos familiares y personajes vinculados al poder político y económico del estado.
Aunque se anunció que empresas particulares aportaron recursos para cada uno, no se sabe bajo qué esquema legal participaron en el proyecto.
Aunque la aportación, de la que se ignora su cuantía, no fue altruista, debido a que empresarios con familias dentro de la política recibieron grandes beneficios.
Como la condonación de pagos por derechos municipales, estatales y beneficios fiscales.

Entre los beneficiarios se pudo identificar a la empacadora Nereo Progreso, del empresario Luis Martín Alonzo Morales, hermano de la exalcaldesa y exdiputada priísta María Ester Alonzo Morales, actual funcionaria de la administración estatal y tío de la diputada morenista y presidenta de la comisión de vigilancia de la cuenta pública y anticorrupción María Esther Magadán Alonzo, quien se perfila para ser la candidata de Morena a la alcaldía de Progreso.

El restaurante Aristos Beach, propiedad de Aristos Castillo, hijo de Freddy Castillo Juárez, ex priísta ahora convertido en morenista.
La congeladora Zaso, de los hermanos Zacarías Solís, primos del exalcalde de Progreso Julián Zacarias Curi.
No hay que olvidar que el gobierno municipal de Zacarías Curi estuvo envuelto en señalamientos de corrupción, precisamente en obra pública.
