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Mérida

MÉRIDA, UN SEXENIO DESPERDICIADO

  • Con el aumento del impuesto predial recaudó 465 millones en 2018, pero para 2022 la recaudación de este mismo impuesto fue de casi 900 millones de pesos, es decir que a los meridanos, en un periodo de cuatro años, nos duplicaron el importe de la carga tributaria municipal.
  • Sumado todo esto al desdén que tiene por la Central de Abastos y el Rastro Municipal, ambos abandonados a su suerte víctimas de la rapiña de sus administradores, han convertido a la Ciudad de Mérida en una de las que tiene los salarios más bajos del país y en el lugar más caro de la República para conseguir la canasta básica.

Santiago Alamilla Bazán / Sol Yucatán

El de 2018 a 2024 será la primera vez que el municipio de Mérida tuvo continuidad con un mismo alcalde y un mismo equipo de trabajo, que no se relevó en tres años como ordenaba la legislación anterior. En esta ocasión, por vez primera pudo repetir el primer edil logrando con esto una administración extendida, similar al periodo de la gubernatura o la presidencia de la República.

La oportunidad para dedicarse de lleno a la ciudad con proyectos y programas de largo alcance, se desperdició completamente.

Además de ser un alcalde repetidor, ya que estuvo en el cargo de 2012 a 2015, Renán Barrera asumió la presidencia municipal en 2018 y la refrendó en 2021, logrando así el primer periodo ampliado, un sexenio, al frente de la alcaldía meridana. No obstante ser el único que ha gobernado la capital del estado durante nueve años, la calidad y eficiencia de su gobierno ha decrecido año con año.

No es solamente el exceso de gastos superfluos, la raquítica inversión en servicios y obra públicas, sino que el descuido al que sometió a la ciudad que alberga a más del 40 por ciento de la población yucateca, en especial en lo que concierne al mantenimiento de los servicios básicos del municipio, es principalmente lo que tiene descontentos a los ciudadanos.

En 2017, último año completo de gobierno de Mauricio Vila al frente de Mérida, se realizó obra pública por 400 millones de pesos, Barrera en cambio, cerró el 2022, último año completo de su sexenio con la cifra de 142 millones y medio de pesos para la infraestructura municipal. En todo su amplio periodo al frente de Mérida, por cada peso que invirtió en obra pública, gastó 60 centavos en publicidad y propaganda. Este último rubro, el de publicidad, alcanzó en un solo año, el 2022, una cifra históricamente alta, la más alta de toda la historia de Mérida como municipio, al destinarse 181 millones y medio de pesos para promocionar la imagen del primer edil.

Solo como comparación, la suma del gasto total en publicidad de los tres años de la administración municipal de Mauricio Vila, es menor que lo que Renán se gastó solamente en un año.

Si analizamos los gastos de Renán entendemos fácilmente por qué la ciudad se está deteriorando a pasos agigantados; los servicios públicos se erosionan porque año con año, en términos reales se utiliza menos dinero para el mantenimiento de la ciudad, la cual crece y además aporta cada vez más dinero para que sus gobernantes usen ese recurso en las necesidades de los mismos meridanos, y no en gastos superfluos e inútiles como promocionar su imagen y subsidiar su intento de ser gobernador de Yucatán.

En 2018, los ingresos propios del ayuntamiento fueron de 1 mil trescientos millones de pesos, pero para 2022, estos mismos ingresos fueron de 2 mil trescientos millones de pesos, es decir un incremento del 77 por ciento, resultado de las alzas principalmente del impuesto predial, con el que recaudó 465 millones en 2018 pero para 2022 la recaudación de este mismo impuesto fue de casi 900 millones de pesos; es decir que a los meridanos, en un periodo de cuatro años, nos duplicaron el importe de la carga tributaria municipal. Además, también están los ingresos por las malas prácticas que realiza la administración de la ciudad para el otorgamiento de permisos y licencias de construcción, sin dejar de notar el dinero negro que recaudan como derecho de piso, extorsionando a los empresarios por cajones de estacionamiento o por metros cuadrados de construcción obligándoles a usar tramitadores que están en contubernio con los servidores públicos. Mucho de este dinero no ingresa a las arcas de la ciudad.

Además del encarecimiento de los impuestos y derechos por vivir en Mérida, el gobierno de Renán no ha podido entender el flujo de la economía a pequeña escala, por lo que la ausencia de atención para los mercados públicos que existen, que dicho sea de paso, es una obligación constitucional plasmada en el artículo 115, sumado a que en toda su larga gestión no pudo entregar un mercado municipal nuevo, inclusive en áreas densamente pobladas como Los Héroes, Las Américas en cualquiera de sus seis etapas, Francisco de Montejo, o Ciudad Caucel

Sumado todo esto al desdén que tiene por la Central de Abastos y el Rastro Municipal, ambos abandonados a su suerte víctimas de la rapiña de sus administradores, han convertido a la Ciudad de Mérida en una de las que tiene los salarios más bajos del país, en el lugar más caro de la República para conseguir la canasta básica.

Los pequeños productores del área rural del municipio no pueden desplazar sus productos, ya que las grandes cadenas comerciales a las que Barrera ha favorecido no adquieren los volúmenes de su producción y además a quienes les logran vender, les pagan en 60 o 90 días. La administración de Renán ha sido elitista, clasista y discriminatoria, por cierto, en estos rubros la Ciudad de Mérida es la campeona nacional de acuerdo con el INEGI.

Su falta de entendimiento de cómo funciona la economía, su estrechez de visión en cuanto a resolver la problemática de la capital del estado, y la utilización de los recursos públicos en cosas diferentes al mantenimiento de las calles, del alumbrado, del drenaje, de los parques, de los mercados, del agua potable de las comisarías, han provocado una ciudad llena de baches, sin banquetas para caminar, por la falta de ellas o por la vegetación que impide el paso; de parques llenos de mosquitos y de montañas de basura que la gente tira por el mal sistema de recolección con que contamos

La inundación de las calles apenas cae una lluvia y la oscuridad en las vías de la que una vez fue nombrada como la ciudad mejor iluminada de México.

Quien no puede con lo menos, no puede con lo más.

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