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Opinión

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Se llevaron a cabo las elecciones generales en el país, la integración de la cámara será con mayoría relativa de los morenistas, pero las asignaturas pendientes heredadas de la legislatura pasada aún prevalecen.

El sexenio que termina, el llamado de la esperanza dejó resultados muy positivos en algunos campos pero muy negativos en otros, la recuperación de la obra pública siempre será un tema positivo ya que los sexenios anteriores se caracterizaron por la corrupcion y los negocios turbios entre políticos y empresarios, sin embargo esto no se terminó en esta administración, sino que al contrario, el designar al ejército para hacerse cargo de obras civiles marca definitivamente un gran error en la política pública, pero aún más equivocado es el haber querido darle una categoría de seguros nacional solamente para no tener que informar, para retroceder en transparencia. Este es uno de los temas que tendrán que marcar la diferencia con respecto al sexenio que termina, la apertura y la transparencia debe no solamente regresar a su estado anterior, sino que mejorar para continuar avanzando como se venía haciendo antes de que morena iniciará su cruzada por la opacidad.

La recuperación del salario mínimo resulta también en una acción positiva para la mejora económica y social de la población, sin embargo siguen existiendo empresarios que basan su crecimiento en la explotación de los trabajadores y continúan las malas prácticas de no tener a la plantilla completa registrada en la seguridad social o contratada con menor salario y continúan los pagos “por fuera”.

 Aún en el poder legislativo, donde se hacen las leyes y donde se supone que debe ser el ejemplo de cómo debieran hacerse las cosas, los atropellos a a los trabajadores se dan de una manera vergonzosa, los siguen obligando a renunciar, a trabajar gratis con la amenaza de que no hacerlo los boletinaría para no ser contratado en la siguiente legislatura.

Sin duda, el tema de la seguridad y la salud fueron dos de las asignaturas pendientes con las que nunca pudo López Obrador, los crímenes se le salieron de control, las fuerzas armadas distraídas construyendo trenes y aeropuertos y descuidando la seguridad de los ciudadanos, incluso menores asesinados a las puertas de la casa de sus abuelos, políticos asesinados y perseguidos, periodistas muertos , baleados y amenazados, empresas forzadas a cerrar por negarse a pagar el derecho de piso a los delincuentes, todo esto por una ausencia de estado, por un vacío de poder que fue ocupado inmediatamente por el crimen organizado, tanto del lado no oficial, como del lado gubernamental, ya que en algunos casos el crimen organizado tiene nombramiento y placa, y en muchas ocasiones hasta porta  la informe y armas oficiales.

La salud evidentemente no quedó como la de Dinamarca, el sistema de salud mexicano sufrió un retroceso importante, los ahorros que necesitó el gobierno para poder dar sus apoyos se reflejó en la calidad de la salud, al grado que ninguno de los promotores de la curta té se atendió en clínicas públicas cuando lo necesitó, ni el mismo presidente de la república que consultó con un médico radicado en Estados Unidos a quien más de una ocasión vino a México en aviones oficiales.

La falta de médicos que fue el pretexto para traer a médicos cubanos, no se resolvió sino que se agudizó con la orden de que todas las escuelas privadas que tenían un RVOE relacionado con la salud, tuvieran que tramitarlo nuevamente a nivel federal, generando incertidumbre y retrasos en la preparación de médicos, enfermeras, odontólogos, nutriólogos , etcétera.

La falta de medicamentos también es un tema que no se pudo resolver, ni con la megafarmacia, que de acuerdo con sus propios datos, se tarda más de 16 días en surtir un paracetamol, que en primera instancia no debiera de faltar en una clínica pública, pero los datos aseguran que no hay, y hay que pedirla a la súper farmacia que sigue sin funcionar adecuadamente.

Hay mucho por hacer, no se fue la corrupcion, no se acabó el huachicoleo, no se aplacaron los delincuentes cuando los acusaron con sus mamás, los abrazos no sirvieron, la transparencia gubernamental se opacó, los partidos no hicieron su trabajo, regresaron los oportunistas que le hicieron daño al erario, ahora vestidos de guinda. 

La función pública seguirá siendo perfectible, siempre habrá algo que mejorar, pero en esta ocasión el retroceso en muchas áreas opaca el avance que se tuvo en otras. Si fue el sexenio de la esperanza, seguimos esperando que alguien realmente llegue al poder a trabajar por la ciudadanía y no a servirse a sí mismo, a su familia y a sus cuates.

 

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