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La desesperación guinda
- Cuando la derrota electoral obliga a reciclar a lo peor del PRI, PAN y MC
- Abren la puerta de par en par a los políticos más quemados, corruptos y oportunistas
- Ya no importa el expediente, el pasado ni la decencia pública;
- Liborio Vidal es la radiografía perfecta de esta farsa: un camaleón del presupuesto que ha militado en todos los partidos posibles
José González/Sol Yucatán
La máscara ha caído por completo. La reciente y desesperada incorporación de personajes como Liborio Vidal Aguilar, Conchita Ruiz e Hissel Díaz a las filas de Morena no es una muestra de fortaleza política, sino el síntoma más claro de un naufragio inminente. Sabedores de que han perdido el apoyo y la confianza del pueblo, los operadores de la autodenominada Cuarta Transformación han recurrido al acto más cínico de supervivencia: abrirle la puerta de par en par a los políticos más quemados, corruptos y oportunistas del PRI, del PAN y de Movimiento Ciudadano.
La lógica detrás de este desfile de tránsfugas es elemental y desesperada. Ante la debacle anticipada en las urnas y la evidente incapacidad de sus propias bases para retener el poder, Morena se ha transformado en el gran atracadero de cascajo político. Ya no importa el expediente, el pasado ni la decencia pública; con tal de sumar estructuras y recursos, se premia a quienes hace apenas unos meses despotricaban contra la 4T, tildándola de autoritaria y corrupta, y hoy se desgarran las vestiduras por conseguir un espacio en las listas guindas.
El caso de Liborio Vidal es la radiografía perfecta de esta farsa: un camaleón del presupuesto que ha militado en todos los partidos posibles y que hoy encuentra refugio en la izquierda institucional tras fracasar en sus ambiciones conservadoras. A su lado se suman perfiles como Conchita Ruiz e Hissel Díaz, quienes arrastran historiales de señalamientos por corrupción, influyentismo y un oportunismo descarado que contradice cualquier discurso de “transformación”.
Al reciclar a los mismos personajes de siempre —aquellos que durante décadas saquearon, simularon y traicionaron al estado—, Morena demuestra que ha renunciado por completo a sus principios. Ya no buscan transformar la vida pública, sino repartirse el botín entre los restos del naufragio, confirmando que la llamada 4T terminó convirtiéndose exactamente en lo que tanto prometió combatir: el refugio de los políticos más corruptos y ambiciosos del sistema.
