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INAH: sin aparecer 18 MDP

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  • Entre varias irregularidades destaca la desaparición de 18 millones de pesos, como parte del programa de rescate de zonas arqueológicas firmados por el gobierno del Estado y el INAH, durante el traslape de la administración de Rolando Zapata y Mauricio Vila
  • El Centro INAH Yucatán está sobre un barril de pólvora a punto de explotar, debido a la negligente labor de su titular, Víctor Arturo Martínez Rojas, quien, al presumir que es “muy amigo” del director general del Instituto, castiga a todos los trabajadores e investigadores con su desidia.
  • Empresarios y propietarios de predios aprovechan el clima de tensión que prevalece en la dependencia federal para hacer obras ilícitas, y lo peor de todo, destruir el patrimonio histórico.

Redacción/Sol Yucatán

El director del Centro INAH Yucatán, Víctor Arturo Martínez Rojas, se convierte en cómplice de la desaparición de 18 millones de pesos registrados durante la transición del gobierno de Rolando Zapata Bello Mauricio Vila Dosal, ya que se niega a investigar sobre el paradero del dinero, ilícito en el cual también está involucrado su amigo, el ex titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Diego Prieto Hernández.

El 26 de marzo de 2018, en Kulubá, Zapata Bello y Prieto Hernández firmaron un convenio en el cual se destinaría un techo financiero de 35 millones de pesos para el desarrollo de cinco proyectos arqueológicos de rescate, conservación e investigación en Chichén Itzá, Izamal, Dzibilchaltún, Uxmal y Kulubá.

A unos días de concluir la administración de Zapata Bello, el Ejecutivo local entregó al INAH un monto por 17 millones de pesos, y se quedaron en espera de la segunda partida.

Sin embargo, en abril de 2019, el aquel entonces director general del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur), Mauricio Díaz Montalvo, declaró que el dinero “desapareció” y que se buscaba la forma de obtener el recurso.

Prieto Hernández afirmó que se investigará la desaparición del monto, pero nunca se efectuó la respectiva indagatoria, y ahora, Martínez Rojas tampoco quiere esclarecer la problemática.

Actualmente, el Centro INAH Yucatán está sobre un barril de pólvora a punto de explotar, debido a la negligente labor de su titular, Víctor Arturo Martínez Rojas, quien, al presumir que es “muy amigo” del director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia, castiga a todos los trabajadores e investigadores con su desidia, al negar la entrega de insumos, por lo que no pueden realizar sus actividades cotidianas.

La protesta y cierre de la zona arqueológica de Mayapán, por parte de los ejidatarios de Telchaquillo, comisaría de Tecoh, lleva más de dos años, y no hay una pronta solución.

Empresarios y propietarios de predios aprovechan el clima de tensión que prevalece en la dependencia federal para hacer obras ilícitas y, lo peor de todo, destruir el patrimonio histórico, tal como ya se detectó en diversos puntos del Centro Histórico de Mérida, así como en Cansahcab y Yaxcabá.

A pesar de que hay siete personas en el área de mantenimiento, la limpieza se realiza a medias, por la falta de material e incluso, constantemente tiene problemas con el pago de su quincena.

Todo el personal se queja de la falta de agua purificada, bajo la excusa de que no hay dinero, por lo que tienen que comprar su respectiva dotación.

Recientemente pasó de 20 a 25 los temas que urgen resolver, pues a 10 meses de estar al frente del Centro INAH Yucatán, a ninguno le ha podido dar una solución satisfactoria.

Entre las irregularidades destaca la desaparición de 16 millones de pesos, como parte del programa de rescate de zonas arqueológicas firmados por el gobierno del Estado y el INAH, durante el traslape de la administración de Rolando Zapata Bello y Mauricio Vila Dosal.

La protesta y cierre de la zona arqueológica de Mayapán, por parte de los ejidatarios de Telchaquillo, comisaría de Tecoh, lleva más de dos años, y no hay una pronta solución.

Hasta el momento no hay una fecha para la reapertura de la zona arqueológica de Balamcanché y Loltún, a pesar de que ya cuentan con las condiciones adecuadas para su aprovechamiento turístico, las cuales fueron cerradas como medida preventiva para evitar la propagación del Covid-19, en septiembre de 2020.

Asimismo, prevalece el abandono del Museo de Dzibilchaltún, el cual, supuestamente, está concluido, pero el Instituto se niega a dar información sobre el avance de la obra.

La Pinacoteca del Estado “Juan Gamboa Guzmán” también permanece cerrada desde 2020, como parte de las medidas establecidas para la prevención del Covid-19.

Tampoco hay una fecha para la continuidad de las obras de rescate del Teatro José Peón Contreras, a raíz de su incendio registrado el 1 de noviembre de 2022.

Martínez Rojas se niega a autorizar la detención de las ilegales obras que se realizan en el Centro Histórico de Mérida, Cansahcab, Yaxcabá y Valladolid, cuya labor está a cargo de empresarios y de la comuna de la capital yucateca.

El INAH se niega a pagar a los ejidatarios de Chablekal, comisaría de Mérida, el restante de la expropiación de Dzibilchaltún.

De igual forma, la dependencia se niega a rescatar la iglesia de San Mateo, en Mopilá, comisaría de Yaxcabá, la cual es saqueada y las paredes están a punto de colapsar.

También se niega a frenar la zona arqueológica de Ticimul, comisaría de Chankom, donde los ejidatarios desean contar con un museo comunitario, para exhibir un par de milenarios dinteles, además de efectuar una actividad turística con la pirámide principal.

El Centro INAH Yucatán favorece a los propietarios de haciendas en cuyo interior hay sitios arqueológicos, para que puedan rentar el lugar para eventos sociales, pasarelas de moda, sesiones fotográficas con modelos y reuniones internacionales de chefs, aprovechando las lagunas legales, tal como sucede en Poxilá y Aké.

Incluso, es notable el privilegio a diversas inmobiliarias y grandes empresas, tal el caso de Crío, pues no hay avance alguno por la destrucción del patrimonio arqueológico Misné Balam y Tzemé, respectivamente.

Entre los recientes problemas destaca las inconformidades e irregularidades que hay en torno al Centro de Atención al Visitante (Catvi) de Chichén Itzá.

Por todo ello, el Centro INAH-Yucatán está en el ojo del huracán, ante la pésima labor de su titular, a quien no le interesa la preservación del patrimonio, pues el cargo le está muy, y lo peor de todo, teniendo asesores que lo hunden cada vez más, tal el caso de la secretaria Teresa Argáez, quien da órdenes como si fuera la subdirectora, así como del encargado de Servicios Administrativos, Amilcar Raciel Pat Burgos, quien carece del perfil académico, ya que es bachiller, y ni que decir de Paulina Sámano, quien sueña con ser la titular del INAH, y aconseja a Martínez Rojas de mantenerse alejado de los medios de comunicación, además de negar todo tipo de información para los comunicadores.

Contáctanos al yucatan.sol.periodico@gmail.com

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