Portada
Guerra por las candidaturas
- El partido guinda enfrenta una guerra por las candidaturas a tres meses de que inicie el proceso electoral.
- Más de 150 “corcholatas” han levantado la mano en busca de ocupar una candidatura con miras a la elección intermedia del 2027.
Redacción/Sol Yucatán
Hace apenas dos años, Morena logró una histórica victoria al arrebatarle al PAN la gubernatura de Yucatán, el dominio en el Congreso del Estado, alcaldías y legisladores federales en San Lázaro, es decir, se llevó carro completo.
Con el triunfo de Joaquín Díaz Mena, el partido guinda no sólo conquistó la gubernatura, sino que consolidó un dominio político sin precedentes al controlar el Congreso del Estado, obtener ocho de las doce diputaciones federales y gobernar 51 de los 106 municipios de la entidad.
Sin embargo, dos años más tarde, ese amplio poder comienza a convertirse en un problema para el propio partido en el poder.

A tres meses del inicio formal del proceso electoral 2026-2027, la disputa por las candidaturas ha encendido una guerra interna que amenaza con provocar fracturas difíciles de reparar.
De acuerdo con información obtenida en exclusiva por Sol Yucatán, más de 150 personajes vinculados a Morena ya han manifestado su intención de competir por una candidatura, sin contar a los aspirantes a las alcaldías.
Entre ellos figuran funcionarios estatales y municipales, dirigentes partidistas, operadores políticos, legisladores, ex militantes de otros partidos, conocidos “chapulines” y hasta empresarios que respaldaron electoral y económicamente al movimiento.
Las posiciones más codiciadas son las diputaciones federales y locales, así como las alcaldías de Mérida y Progreso, consideradas estratégicas por su peso político y electoral.
La dirigencia estatal enfrenta a un reto mayúsculo, distribuir espacios sin provocar una ruptura interna que termine debilitando al partido antes de la elección, como ha ocurrido históricamente en Yucatán con el partido del poder PRI y PAN.
El reto para la dirigencia será evitar que la codicia política, el ego y las aspiraciones personales terminen convirtiéndose en el principal factor de debilitamiento de un movimiento que hace apenas dos años parecía políticamente invencible.
Tampoco le ayuda en mucho la figura del gobernador, quien en los primeros 22 meses de gobierno, su administración ha sido desastrosa.
Es decir, el principal rival de Morena en las próximas elecciones será Morena, por la férrea disputa por ocupar una candidatura y al acercarse los tiempos la cifra de corcholatas incrementará de manera considerable.
Lo que parecía en el 2024, una maquinaria electoral invencible, dados los resultados, enfrenta ahora un enemigo que no milita en la oposición, sino dentro del propio movimiento.
Contáctanos al yucatan.sol.periodico@gmail.com
