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El tren del despilfarro
*Sol Yucatán hizo el ejercicio de volver a subirse al Tren Maya en la ruta Cancún-Mérida para palpar si su afluencia ya se había incrementado. El resultado es desolador: menos de 35 pasajeros en cuatro vagones de 230 plazas, ello, pese a que ya se cumplió medio año de que sus tarifas bajaron hasta un 30 por ciento.
*Una estimación de Grupo Sol Corporativo calcula que en este 2026 apenas 200 mil personas se han trasladado en este tren herencia del Lópezobradorismo, el cual conecta los estados de Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas.
*Tres mil millones de pesos de subsidio le inyectó la federación el primer trimestre del 2026. En contraste, sus ingresos apenas llegaron a 236 millones de pesos.
*El cálculo operativo es de casi 18 mil pesos por viaje, por cada pasajero que aborda el Tren Maya. El despilfarro se mueve en lujosos rieles por la selva yucateca y quintanarroense.
Por Noé Zavaleta/Unidad de Investigación Sol Yucatán
En los 70 asientos del tercer vagón del Tren Maya de la ruta Cancún-Mérida apenas vamos cómodamente sentados ocho pasajeros. La escasez de calor humano vuelve más gélida la potencia del aire acondicionado. Y las escasas personas que platican casi escuchan el eco de sus palabras por el vacío que provoca el cuasi desértico vagón.
Es el primer tren de una mañana soleada de octubre. Las paradas Nuevo Xcan en Quintana Roo y Tixkokob en Yucatán ejemplifican y reafirman el fracaso del megaproyecto Lópezobradorista, en dichas estaciones nadie subió, nadie bajó. El “pueblo bueno y sabio” no utiliza el tren.
El militar de la Guardia Nacional que está en la estación Cancún Aeropuerto me informa que la ruta Cancún-Mérida tiene cinco corridas al día y en todas la constante es la misma: de lunes a viernes, un promedio de 35 a 60 pasajeros, con pequeñas variaciones a la alza los fines de semana, en que los turistas lo frecuentan más. Muy pocos provienen de esos “Paquetes Turísticos” que tanto presumen el Gobierno Federal y los estatales de Quintana Roo y Yucatán en sus informes de gobierno.
Informes oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional, operadora del Tren Maya, revelan que en el primer trimestre (enero-marzo) se registró una pérdida neta de 2,283 millones de pesos (más de 25 millones de pesos de subsidio por día), en contraste, la totalidad de rutas del tren apenas registró ingresos por 119 millones de pesos. La rentabilidad y funcionalidad de la mega infraestructura ferroviaria es más que evidente.
En su segundo trimestre, de abril a junio, la Sedena volvió a reportar un subsidio de 867 millones de pesos. En contraste, los ingresos variaron muy poco. Apenas ingresaron a las arcas castrenses, 117 millones de pesos.
Sin novedad al frente…
El Tren Maya ya registra una puntualidad casi inglesa. La salida de Cancún Aeropuerto la hizo a las 8 de la mañana con dos minutos. En su primer paradero, Nuevo Xcán, ninguna novedad: Nadie bajó, nadie subió.
Apenas dos elementos de la Guardia Nacional parados como estatuas de mármol. Si acaso uno “agitó la mano” para decirle adiós a su colega que atiende la cafetería-restaurante a bordo del tren.
En las paradas de Valladolid y Chichén Itzá, ya en territorio de Yucatán, unos siete turistas descienden y menos de cinco abordan. Aquí, por ser destinos turísticos, el Gobierno Federal decidió colocar más fuerzas castrenses e invertir más millones de pesos en la construcción de dichas estaciones.
Mucho espacio, poco ingreso…
Al llegar a la estación Mérida- Teya, el resultado final es desolador: menos de 35 pasajeros descendimos de los cuatro vagones de 230 plazas, peor aún, menos de 30 personas habrán de regresar en ese mismo tren a Cancún Aeropuerto y destinos previos. Poca afluencia, pese a que desde abril del 2026 las tarifas ya bajaron hasta un 30 por ciento.


Antes el turista internacional pagaba mil 700 por un viaje sencillo Cancún-Mérida o viceversa, ahora ya el pasaje está en 1,200. Esa misma cantidad era pagada por un turista nacional y ahora, desde abril del 2026, ya solo tiene que desembolsar 956 pesos. Aun así, persiste la resistencia de utilizar el tren, porque sale más barato viajar en autobús convencional y por la dificultad de conectar las estaciones principales con los polos urbanos de Cancún y de Mérida.
Una estimación de Grupo Sol Corporativo calcula que en este 2026 apenas 200 mil personas (ingresos por 236 millones de pesos) se han trasladado en este tren herencia del Lópezobradorismo, el cual conecta los estados de Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas.
Tres mil millones de pesos de subsidio le inyectó la federación el primer trimestre del 2026. El cálculo operativo es que la federación se gasta casi 18 mil pesos por viaje, por cada pasajero que aborda el Tren Maya.
La gasolina continúa en aumento, la inflación en la canasta mexicana no tiene tope, la economía continúa en recesión, sin embargo, el despilfarro en el sureste mexicano se sigue moviendo en lujosos rieles por la selva yucateca y quintanarroense.



Lo habíamos advertido…
En 2024, el Tren Maya reportó ingresos por 275 millones de pesos, sin embargo, sus costos de operación ascendieron a 2,837 millones de pesos. A mediano plazo, se volverá incosteable.
Es decir, por cada diez pesos que invierte la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en dicha obra ferroviaria que conecta a los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, apenas uno es regresado en ingresos.
En este nuevo proyecto, siempre envuelto en la polémica, los costos más caros del Tren Maya son los alusivos al mantenimiento, la capacitación de maquinistas, la contratación de servicios básicos y de instalación.
Además, el Tren Maya, megaproyecto del expresidente Andrés Manuel López Obrador, acumula ya tres descarrilamientos, pese a ello, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, asegura y se constriñe a decir en la mañanera del pueblo que “el Tren Maya es un éxito”.
