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Chantaje a alcaldes

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Gobernador presiona por los 1,500 millones

José González/Sol Yucatán

En la política de Yucatán, el que pestañea, pierde. Y el gobernador Joaquín Díaz Mena ya pestañeó. Ante un arranque de gobierno sin resultados claros y con una imagen pública bastante golpeada, el Palacio de Gobierno ha tenido que armar una estrategia de urgencia: usar una bandera de supuesta «inclusión» para presionar con todo la aprobación de un millonario préstamo.

Las fotos sonrientes con alcaldes de la oposición no son casualidad; son la pieza clave de una pinza política para conseguir dinero.

Para nadie es un secreto que las cosas en el cuarto de guerra del gobernador están tensas. La desesperación por frenar la caída de su imagen es tanta que ya cambiaron tres veces al director de Comunicación Social.

Con una opinión pública que reclama la falta de obras, el gobierno se dio cuenta de que su propia palabra ya no basta para convencer a nadie. Por eso, en lugar de dar resultados propios, la estrategia cambió radicalmente: ahora buscan desesperadamente vender una narrativa de inclusión, abrazando a los alcaldes del PAN y del PRI para camuflar la debilidad del Ejecutivo.

Los alcaldes como escudo: el gancho de los 1,500 millones

El verdadero objetivo de este discurso inclusivo es puramente económico. El gobernador necesita que el Congreso del Estado le autorice un préstamo por 1,500 millones de pesos. Para pavimentar el camino, el Palacio de Gobierno diseñó una trampa muy mañosa utilizando a los presidentes municipales:

La foto con la oposición.

Primero fue la reunión con la alcaldesa panista de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, y luego con el alcalde priista de San Felipe, Felipe Marrufo “Cata”.

La coartada. A ambos les prometieron foros, calles y escuelas. La intención real es usar estas reuniones para decir que el préstamo es un proyecto «incluyente» y que el dinero es una exigencia de los propios municipios opositores, quitándole al gobernador el costo político de la deuda.

El truco. Con la bandera de la inclusión por delante, intenta mandar el mensaje de que los alcaldes ya le dieron el visto bueno al dinero, dejando a los diputados locales entre la espada y la pared.

La presión directa al Congreso: el chantaje político

Aquí es donde la estrategia de inclusión se convierte en un mecanismo de presión y chantaje directo contra las bancadas del PAN y del PRI en el Congreso local.

El presidente estatal del PRI y diputado, Gaspar Quintal Parra, ya detectó la jugada y ha sido el más firme en frenar el préstamo, advirtiendo la falta de proyectos técnicos y una clara intención electoral para posicionar al partido del gobernador en Mérida. Sin embargo, la trampa del gobierno ya está puesta:

El arrinconamiento. Al mostrar a Cecilia Patrón y a Felipe Marrufo “Cata” del lado del gobernador, la presión cae sobre los hombros de los legisladores.

La amenaza mediática. Si los diputados de oposición le hacen caso a Gaspar Quintal y votan en contra de los 1,500 millones, el aparato del gobierno saldrá de inmediato a lincharlos públicamente, acusándolos de «bloquear el beneficio» que sus propios alcaldes ya habían aceptado en la foto.

Al final, la jugada del Palacio queda al descubierto: un gobernador debilitado que pestañeó por falta de logros, un equipo de prensa que no da una tras tres relevos, y una falsa narrativa de inclusión armada con el único fin de presionar a los diputados y meter el millonario préstamo a la mala. La moneda está en el aire y los legisladores tendrán que decidir si ceden ante la foto o exigen verdaderas cuentas claras.

Escríbenos en yucatan.sol.periodico@gmail.com

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