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Bomssa: fraude a aseguradoras
- Colaboradores y excolaboradores de Bomssa aseguran que la empresa presuntamente simulaba incendios, inundaciones, robos y daños a mercancía para reclamar millonarias indemnizaciones a compañías aseguradoras como Inbursa y Atlas.
- Los denunciantes señalan que el empresario Liborio Vidal Aguilar, el contador José Carlos Magaña Navarrete y la apoderada legal Susana Alexandra Vidal Cañetas conocían y dirigían el supuesto esquema.
Redacción/Sol Yucatán
El supuesto robo que derivó en la detención de tres excolaboradores de Bomssa sería, según los testimonios recabados por Sol Yucatán, apenas una parte de un presunto esquema de mayor alcance. Colaboradores y excolaboradores de la empresa sostienen que durante años se realizaron autosiniestros, robos simulados e incendios provocados con el propósito de reclamar indemnizaciones a compañías aseguradoras, operaciones que, afirman, eran dirigidas desde la administración de la empresa.
Los denunciantes aseguran que quienes hoy enfrentan un proceso penal conocían con detalle la forma en que operaba ese mecanismo, razón por la cual consideran que posteriormente fueron involucrados en una carpeta de investigación para impedir que esa información saliera a la luz.
De acuerdo con los testimonios obtenidos por Sol Yucatán, los presuntos siniestros no respondían a hechos fortuitos. Los informantes sostienen que, antes de reportar un incendio, inundaciones o un robo, se preparaba cuidadosamente el escenario para hacerlo parecer real.
Según su versión, trabajadores eran instruidos para concentrar mercancía en determinados puntos, trasladar productos entre sucursales y preparar el lugar donde posteriormente ocurriría el supuesto siniestro. En algunos casos, afirman, se utilizaba mercancía obsoleta; en otros, incluso productos nuevos eran dañados deliberadamente para que pudieran ser incluidos dentro de las pérdidas reclamadas.

Los denunciantes aseguran que parte del personal era obligado a participar en esas actividades y que negarse implicaba exponerse a represalias laborales. Por ello, afirman que durante años muchos empleados optaron por guardar silencio.
INCENDIOS Y MERCANCÍA AVERIADA
Uno de los señalamientos más delicados contenidos en los testimonios hace referencia a la presunta simulación de incendios e inundaciones.
Los colaboradores y excolaboradores consultados sostienen que la mercancía era reunida previamente y posteriormente incendiada o dañada para aparentar un siniestro. Aseguran que, incluso cuando los productos se encontraban en buenas condiciones, algunos trabajadores recibían instrucciones para averiarlos de manera intencional y hacer creer que habían resultado afectados por el fuego o por otros eventos.
Según los denunciantes, el objetivo era que toda esa mercancía pudiera ser incorporada a los reportes de pérdidas que posteriormente serían presentados como parte del siniestro.


Como ejemplo del supuesto modo de operar, los informantes relataron un caso ocurrido en un centro de distribución de Tuxtla Gutiérrez, donde, aseguran, se simuló el robo de mercancía valuada en casi dos millones de pesos en pantallas.
De acuerdo con los testimonios, para dar credibilidad al supuesto atraco fueron forzadas cerraduras, retiradas cámaras de videovigilancia, realizadas perforaciones en paredes y alteradas distintas áreas del inmueble. También afirman que se tomaron fotografías para documentar la escena y respaldar la versión de un robo cometido por terceros.
Los denunciantes sostienen que, una vez preparado el escenario, se presentaba la denuncia correspondiente para iniciar la carpeta de investigación y dar sustento a la reclamación posterior.
Los excolaboradores aseguran que estos procedimientos no eran hechos aislados, sino parte de una mecánica que se repetía en distintas sucursales de la empresa en el sureste del país.
Afirman que prácticas similares ocurrieron en establecimientos ubicados en Chiapas, Tabasco, Campeche, Veracruz, Quintana Roo y Yucatán, donde presuntamente se montaban escenas de robos o daños materiales con el propósito de respaldar las reclamaciones económicas posteriores.
LAS ASEGURADORAS, EL OBJETIVO
Los denunciantes sostienen que el verdadero beneficio económico no provenía de la desaparición de la mercancía, sino de las indemnizaciones que presuntamente se obtenían una vez reportados los robos o siniestros.
De acuerdo con los testimonios recabados por Sol Yucatán, Bomssa mantenía pólizas con las aseguradoras Inbursa y Atlas, compañías ante las cuales, según los informantes, posteriormente se presentaban reclamaciones derivadas de los presuntos robos, incendios, inundaciones o daños reportados por la empresa. No existe señalamiento alguno de que dichas aseguradoras hayan participado en las conductas denunciadas o tuvieran conocimiento de un eventual fraude.
Los colaboradores y excolaboradores afirman que, para respaldar esas reclamaciones, previamente se montaban escenas de robos o siniestros, se documentaban las supuestas pérdidas y se integraban los expedientes correspondientes. Según su versión, una vez concluido ese procedimiento se iniciaban las gestiones para obtener las indemnizaciones contempladas en las pólizas contratadas.
Los denunciantes aseguran que algunos de esos montajes incluían mercancía que era averiada deliberadamente o incluso incendiada para incrementar el monto de las pérdidas reportadas. Sostienen que existen fotografías, videos, audios y otros elementos que, afirman, documentan la forma en que se realizaban esas operaciones. Estas afirmaciones corresponden exclusivamente a la versión de los denunciantes y no han sido acreditadas por una autoridad judicial.
Atribuyen la operación de este presunto esquema al empresario Liborio Vidal Aguilar, al contador José Carlos Magaña Navarrete y a la apoderada legal Susana Alexandra Vidal Cañetas y a Pamela Guadalupe Rubio Pool, asesora jurídico de la empresa, quienes, aseguran, conocían la forma en que se desarrollaban los supuestos montajes y las reclamaciones posteriores.
