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¿Y… dónde estaba la Guardia Nacional?
- Todos sabían lo que ocurría en la carretera Mérida–Progreso. Todos. Se estuvo anunciando durante años. Pista clandestina de velocidad, ego e imprudencia.
- Si la guardia nacional sabía de los arrancones y no hizo nada, es cómplice, y si no sabía peor aún, porque muestra una grave deficiencia operativa.
Redacción/Sol Yucatán
Todos sabían lo que ocurría en la carretera Mérida–Progreso. Todos.
Los arrancones clandestinos de los miércoles no eran un secreto, ni algo nuevo, ni un problema que apareció de la noche a la mañana. Durante años, cientos de personas se reunieron en distintos puntos de esa vía federal para convertirla en una pista improvisada de velocidad, ego e imprudencia, mientras la autoridad encargada de vigilarla simplemente parecía mirar hacia otro lado.
La tragedia de esta semana no cayó del cielo. Se estuvo anunciando durante años.
La noche del miércoles, un brutal accidente volvió a sacudir la carretera Mérida–Progreso luego de que, presuntamente durante unos arrancones, una camioneta BMW terminara impactándose violentamente contra un automóvil Versa. Videos difundidos en redes sociales muestran escenas estremecedoras: vehículos destruidos, uno de ellos prácticamente partido a la mitad y envuelto en llamas a un costado de la vía.
Los reportes preliminares hablan de al menos dos personas fallecidas, aunque otras versiones señalan que podrían ser tres las víctimas mortales. También trascendió que un motociclista habría ayudado al conductor de la BMW a salir antes de que el fuego consumiera completamente la unidad.




Pero más allá del impacto del accidente, hay una pregunta que hoy muchos ciudadanos se hacen: ¿Dónde estaba la Guardia Nacional?
Porque si sabía de los arrancones y no hizo nada, es cómplice, y si no sabía peor aún, porque muestra una grave deficiencia operativa
La vigilancia de la carretera Mérida–Progreso corresponde al ámbito federal, o sea, la guardia nacional,Durante años, ciudadanos denunciaron públicamente los arrancones, las altas velocidades, el consumo de alcohol y las concentraciones masivas de vehículos en esa zona, especialmente a la altura de la gasolinera Abimerhi Los “Miércoles de arrancones” eran tan conocidos que incluso ya formaban parte de la conversación cotidiana en redes sociales.

Y aun así, nunca hubo un operativo permanente y contundente de la guardia nacional para frenarlos.
Usuarios en redes sociales incluso compararon la situación actual con los tiempos de la extinta Policía Federal de Caminos, cuando —afirman— existía una vigilancia mucho más visible y estricta sobre las carreteras. Hoy, la percepción ciudadana es completamente distinta: patrullas ausentes cuando se necesitan y operativos que muchas veces parecen enfocarse únicamente en sancionar infracciones menores o montar retenes de rutina.
“Qué cagado, la otra noche me paró la Guardia Nacional por ir a 100 km/h en la misma carretera, pero a los que todos los miércoles hacen sus carreritas nunca les hacen nada”, escribió un usuario en redes sociales tras la tragedia.
Otra ciudadana cuestionó si realmente las autoridades desconocían lo que ocurría ahí cada semana: “Las autoridades también son cómplices, ya se había reportado y aun así lo permiten”.
Las críticas también alcanzaron a establecimientos de la zona señalados presuntamente como puntos de reunión, donde incluso habría consumo de alcohol y posible consumo de drogas antes de las carreras clandestinas. Vecinos y automovilistas llevan años advirtiendo que tarde o temprano ocurriría una desgracia.
Y ocurrió.
Mientras miles de familias utilizan diariamente esa carretera para ir a trabajar, estudiar o regresar a casa, otros la transformaron en una pista mortal donde cada miércoles se jugaba con la suerte y con la vida de personas inocentes.
Hoy hay vehículos calcinados, familias destruidas y vidas perdidas. Y aunque la responsabilidad directa recae en quienes decidieron correr a velocidades absurdas en una vía pública, también existe un fuerte reclamo social hacia las autoridades federales encargadas de prevenir exactamente este tipo de situaciones.
Porque cuando una práctica ilegal ocurre durante años en el mismo lugar, el mismo día y prácticamente a la misma hora, deja de ser un hecho aislado y se convierte en una omisión que muchos ya no están dispuestos a seguir ignorando.
