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¿UADY negocia con los reprobados?

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  • Inconformidad estudiantil y de padres de familia, quienes denuncian que, además de soportar condiciones académicas y de infraestructura cada vez más complicadas, deben enfrentar una larga lista de pagos obligatorios

Redacción/Sol Yucatán

Mérida, Yucatán.- La Preparatoria 1 de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) enfrenta una creciente ola de inconformidad por parte de estudiantes y padres de familia, quienes denuncian que, además de soportar condiciones académicas y de infraestructura cada vez más complicadas, deben enfrentar una larga lista de pagos obligatorios y recursamientos que representan un fuerte golpe a la economía familiar.

Los testimonios recopilados apuntan a un problema que, aseguran, va más allá de la exigencia académica. Denuncian un sistema que, lejos de ayudar al alumno a concluir sus estudios, termina convirtiendo las materias reprobadas en un negocio millonario.

De acuerdo con estimaciones elaboradas a partir de las cuotas oficiales de la propia preparatoria y los datos aportados por alumnos, maestros y padres de familia, la Preparatoria 1 podría generar ingresos superiores a los 30 millones 820 mil pesos al año únicamente por conceptos escolares.

La institución atiende una matrícula estimada de entre 3 mil 600 y 4 mil estudiantes, cifra que permite dimensionar la cantidad de recursos que ingresan anualmente.

Entre los principales cobros destacan:

  • Curso propedéutico: 4 mil 250 pesos por alumno.
  • Inscripción: mil 300 pesos.
  • Uniforme escolar: 680 pesos.
  • Recursamiento: 390 pesos por cada materia.
  • Derecho de no adeudo de libros: 50 pesos.
  • Certificado de documentos: 230 pesos.
  • Certificado de bachillerato: 315 pesos.
  • Constancias de estudio: 60 pesos.
  • Boletas de calificaciones: 40 pesos.
  • Reposición de credencial: 225 pesos.

Tan solo el curso propedéutico representaría ingresos cercanos a 17 millones de pesos, mientras que las inscripciones generarían alrededor de 5.2 millones.

Sin embargo, uno de los rubros que más llama la atención son los recursamientos.

De acuerdo con estudiantes consultados, es común que un alumno repruebe entre dos y seis materias por semestre, situación que atribuyen no únicamente a la dificultad de las asignaturas, sino también al sistema de evaluación utilizado en diversas materias.

Con ello, únicamente por concepto de recursamientos, la preparatoria obtendría entre 3 millones 120 mil y hasta 9 millones 360 mil pesos al año, dependiendo del número de materias que deban volver a cursar los estudiantes.

Los alumnos aseguran que muchos terminan cargando una o dos materias adicionales cada semestre, además de las aproximadamente 11 asignaturas que conforman la carga normal.

Esta situación, afirman, provoca un círculo del que resulta difícil salir, pues al aumentar la carga académica también incrementa la posibilidad de volver a reprobar otras materias.

Pero las inconformidades no terminan ahí.

Diversos estudiantes denuncian que gran parte de la calificación depende de trabajos en equipo, donde en muchos casos los profesores asignan de manera obligatoria a los integrantes.

El problema, explican, surge cuando uno o varios compañeros simplemente deciden no trabajar.

A pesar de ello, todo el equipo recibe la misma calificación, incluyendo quienes sí realizaron el proyecto.

En otros casos, aseguran, todos reprueban, incluso quienes cumplieron con sus responsabilidades.

Los estudiantes afirman que no tienen permitido cambiar de equipo ni excluir a quienes reiteradamente incumplen, por lo que terminan siendo responsables del trabajo de compañeros que no participan.

Para muchos jóvenes, ésta sería una de las principales causas del alto índice de reprobación.

A la presión académica se suman las condiciones físicas del plantel.

Padres y alumnos reportan aulas con hasta 50 estudiantes, espacios reducidos, ventilación insuficiente y salones que carecen de aire acondicionado.

Las altas temperaturas han provocado, según los testimonios, golpes de calor, dolores de cabeza, descompensaciones e incluso alteraciones en la presión arterial durante las clases.

También aseguran que ha aumentado el número de estudiantes canalizados a servicios de apoyo psicológico, debido al estrés generado por la carga académica y las constantes reprobaciones.

Entre los señalamientos más delicados aparece el nombre de la profesora Addy Abad, a quien diversos estudiantes identifican como una de las docentes con mayor índice de alumnos reprobados.

Los denunciantes afirman que la maestra goza de una posición prácticamente intocable dentro de la institución y le atribuyen presuntos malos tratos, humillaciones públicas, amenazas y la reprobación de grupos completos.

Incluso sostienen que el elevado número de estudiantes que reprueban sus materias representa importantes ingresos para la preparatoria a través de los recursamientos, lo que alimenta el malestar entre la comunidad estudiantil.

Padres de familia consideran que la universidad debe revisar a fondo tanto los criterios de evaluación como las condiciones en las que operan algunos docentes, pues sostienen que el objetivo de una institución educativa debe ser formar estudiantes, no incrementar los índices de reprobación.

Las denuncias también cuestionan el costo de diversos trámites administrativos, cuyos precios, afirman, resultan desproporcionados si se comparan con el costo real de imprimir o expedir documentos similares fuera de la universidad.

Ante este panorama, estudiantes y padres de familia hacen un llamado a las autoridades de la Universidad Autónoma de Yucatán para revisar el funcionamiento de la Preparatoria 1, transparentar el destino de los recursos que recauda cada año y atender las denuncias relacionadas con las condiciones académicas, la infraestructura y el trato que reciben los alumnos dentro del plantel.

Contáctanos al yucatan.sol.periodico@gmail.com

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