Connect with us

Portada

Notarios, dueños de la tierra yucateca

Published

on

  • Verónica del Carmen Moguel Esperón, titular de la Notaría 34, supo con anticipación hacia dónde iba el desarrollo territorial, por eso hoy cuenta con un patrimonio de 36 millones de pesos solo en la tierra.
  • El núcleo más sólido del patrimonio de Moguel Esperón se localiza en Yaxkukul, municipio del norte metropolitano que durante años fue considerado periferia rural
  • En la costa: herencia y oportunidad. El portafolio se completa con activos en la costa yucateca, específicamente en Chuburná Puerto y Chicxulub Puerto.

Redacción/Sol Yucatán

El auge inmobiliario en Yucatán disparó precios y transformó paisajes. Reordenó el poder. En ese proceso, las notarías dejaron de ser simples oficinas de fe pública para convertirse en puntos estratégicos del negocio del suelo, lugares donde se cruzan operaciones, se detectan tendencias y se lee, antes que nadie, hacia dónde se mueve el dinero.

En ese mapa aparece con nitidez Verónica del Carmen Moguel Esperón, titular de la Notaría Pública Número 34 con sede en Mérida, cuyo patrimonio inmobiliario documentado hoy se estima en alrededor de 36 millones de pesos.

No se trata de una historia de enriquecimiento súbito ni de una compra fortuita. Es la crónica de una acumulación paciente, sostenida en el tiempo, con un patrón reconocible: comprar tierra rústica barata en la periferia, mantenerla, esperar a que la expansión urbana la alcance y diversificar después hacia vivienda urbana consolidada y activos costeros. El denominador común no es la casualidad, sino el timing.

Yaxkukul: comprar cuando nadie mira. El núcleo más sólido del patrimonio de Moguel Esperón se localiza en Yaxkukul, municipio del norte metropolitano que durante años fue considerado periferia rural.

Entre 2016 y 2018, la notaria, en copropiedad familiar y también en propiedad plena, adquirió más de 28 mil metros cuadrados de tierra rústica, pagando montos que hoy resultan simbólicos: predios de más de siete mil metros cuadrados comprados por 70 mil pesos, y otros de cinco a nueve mil metros por 100 a 150 mil pesos.

En su momento eran terrenos pedregosos, sin urbanización inmediata. Hoy, Yaxkukul es zona de expansión directa de Mérida, con desarrollos habitacionales, presión inmobiliaria y expectativa de cambio de uso de suelo.

Con valores conservadores de 600 a 900 pesos por metro cuadrado, ese bloque alcanza hoy entre 8.6 y casi 13 millones de pesos solo en los predios de propiedad plena, a lo que se suma la participación en copropiedades que elevan aún más el peso del conjunto.

La lógica es clara: entrar antes, cuando el suelo no vale, y esperar a que la ciudad haga el resto.

Chablekal: la reserva antes del norte premium. Otro eje del patrimonio se ubica en Chablekal, comisaría al norte de Mérida que funciona como antesala del desarrollo residencial de alto nivel. Ahí, Moguel Esperón consolidó predios rústicos mediante uniones y divisiones catastrales, alcanzando superficies cercanas a los 4 mil metros cuadrados, algunos incluso con casa.

Chablekal es hoy reserva urbana estratégica. El valor por metro cuadrado, que hace una década era marginal, hoy se mueve entre 2,000 y 3,000 pesos, lo que coloca estos activos en un rango estimado de 7.7 a 11.6 millones de pesos. De nuevo, el patrón se repite: tierra retenida, no desarrollada de inmediato, pensada para cuando el crecimiento llegue.

Mérida consolidada: resguardo patrimonial. A diferencia de la tierra especulativa, la notaria también ancló parte de su patrimonio en zonas urbanas consolidadas. Un ejemplo es la casa habitación ubicada en la calle 41 número 202, colonia Benito Juárez Norte, una de las áreas residenciales con demanda estable en Mérida. Adquirida en 2023 por poco más de 2.7 millones de pesos, hoy su valor se estima entre 3.2 y 3.8 millones.

Este tipo de inmueble no busca la especulación acelerada, sino estabilidad y resguardo: zonas con servicios, conectividad y mercado permanente.

La costa: herencia y oportunidad. El portafolio se completa con activos en la costa yucateca, específicamente en Chuburná Puerto y Chicxulub Puerto. En Chuburná, Moguel Esperón aparece como beneficiaria de donaciones familiares, incluyendo una casa urbana y la nuda propiedad de otro inmueble con usufructo vitalicio. Son activos heredados, sí, pero ubicados en un litoral que no deja de revalorizarse por la presión turística y de segunda residencia.

En Chicxulub Puerto, adquirió un predio rústico de 300 metros cuadrados en 2021, cuando la zona aún estaba en fase temprana de consolidación. Hoy, terrenos similares se cotizan muy por encima del precio original, ubicando estos activos costeros en un rango conjunto de 2 a casi 4 millones de pesos atribuibles.

Conkal y Progreso: el anillo exterior. La expansión metropolitana también aparece en Conkal, donde la notaria recibió en 2024 la nuda propiedad de una vivienda en un fraccionamiento privado, y en Progreso, donde adquirió un tablaje rústico con vocación urbana.

Son piezas menores frente al núcleo de Yaxkukul y Chablekal, pero refuerzan el mismo patrón: capturar periferia antes de que deje de serlo.

Sumados todos los activos documentados, tierra rústica, reserva urbana, vivienda consolidada y costa, el patrimonio inmobiliario atribuible a Verónica del Carmen Moguel Esperón se ubica entre 25 y 36 millones de pesos.

La cifra es conservadora: no incluye desarrollos futuros, cambios de uso de suelo, rentas acumuladas ni plusvalías no realizadas.

En Yucatán, el boom inmobiliario no benefició a todos por igual. Concentró oportunidades en quienes tenían información, tiempo y posición. Las notarías, por definición, están en el centro de ese flujo. El caso de Moguel Esperón no es una anomalía: es un síntoma de cómo la fe pública convive con el negocio del suelo.

Porque en el Yucatán del boom, la tierra no se compra cuando ya es cara. Se compra cuando todavía nadie la quiere.

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2023 Diario Por Qué! Manda tu denuncia a: gonzalezcamarajose@gmail.com