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Notario: 64 MDP en propiedades
- En Yucatán, donde la legalidad es solo para unos cuantos, el fedatario Alejandro William Breach Esquivel se vuelve multimillonario en tierras con la ayuda de los políticos del estado de Yucatán.
- Su fortuna se concentra en zonas con alta plusvalía o potencial de crecimiento, como el norte de Mérida, comisarías en transición urbana, Progreso y el litoral de Chicxulub Puerto.
- Muchos de estos terrenos tenían usos ganaderos o agrícolas y valores comerciales bajos, donde la urbanización y la inversión pública han multiplicado el valor del suelo.
Redacción/Sol Yucatán
Alejandro William Breach Esquivel es una figura discreta del sistema jurídico yucateco. Como notario público, su labor consiste en dar fe de actos patrimoniales ajenos: compraventas, donaciones, herencias, fideicomisos y transmisiones de propiedad.
Su firma aparece en escrituras que otorgan certeza jurídica a terceros. Sin embargo, una revisión sistemática de documentos notariales y registros públicos revela que, en paralelo a su ejercicio profesional, Breach Esquivel ha construido un patrimonio inmobiliario amplio, diversificado y estratégicamente ubicado, compuesto por al menos 18 propiedades distribuidas en puntos clave del estado.
No se trata de un conjunto fortuito ni de inversiones aisladas. El portafolio inmobiliario del notario se concentra en zonas con alta plusvalía o potencial de crecimiento, como el norte de Mérida, comisarías en transición urbana, el municipio de Progreso y el litoral de Chicxulub Puerto.

En conjunto, el valor escriturado de estas propiedades ronda los 16.5 millones de pesos, mientras que su valor comercial actual estimado se ubica en 64 millones de pesos, una diferencia que evidencia un proceso sostenido de acumulación y revalorización territorial.
Los registros del Registro Público de la Propiedad del Estado de Yucatán muestran que Breach Esquivel figura como propietario o copropietario de predios urbanos, rústicos y costeros adquiridos entre 2016 y 2025. Más de la mitad de estas propiedades corresponden a suelo rústico, en municipios como Yaxkukul, Komchén, Chablekal, Cholul y Progreso.
Al momento de su adquisición, muchos de estos terrenos tenían usos ganaderos o agrícolas y valores comerciales bajos. Hoy, se encuentran dentro de corredores de expansión metropolitana, reservas territoriales o zonas estratégicas donde la urbanización y la inversión pública han multiplicado el valor del suelo.

Un ejemplo claro se encuentra en Yaxkukul, donde en marzo de 2020 el notario adquirió de manera consecutiva cuatro predios contiguos por un monto conjunto inferior a 130 mil pesos. En ese momento, se trataba de tierra rústica con uso agrícola. Cinco años después, la zona forma parte del corredor de crecimiento del norte metropolitano de Mérida y esos mismos predios tienen un valor estimado superior al millón de pesos.
El patrón se repite en Progreso y Komchén, donde predios adquiridos antes del auge inmobiliario hoy se encuentran rodeados de desarrollos habitacionales, infraestructura vial y servicios urbanos.
La costa yucateca ocupa un lugar central en este portafolio. En Chicxulub Puerto, Breach Esquivel participa como copropietario en varios predios rústicos costeros, algunos adquiridos por donación y otros por compraventa antes del boom turístico de los últimos años.
Además, figura como propietario de un departamento frente al mar, adquirido en 2020 por 2.5 millones de pesos. De acuerdo con precios de mercado actuales, un inmueble de esas características y ubicación tiene hoy un valor estimado de entre 6 y 8 millones de pesos.

Estas adquisiciones coinciden con el periodo en que el litoral yucateco comenzó a experimentar una presión inmobiliaria sin precedentes, impulsada por inversión nacional y extranjera, desarrollos turísticos, cambios en el uso del suelo y una creciente demanda residencial. El resultado ha sido una rápida revalorización de terrenos que, pocos años atrás, tenían un valor marginal.
El portafolio se completa con propiedades urbanas consolidadas en la ciudad de Mérida, particularmente en la colonia México, una de las zonas residenciales tradicionales con mayor estabilidad de plusvalía.
En algunos casos, Breach Esquivel aparece como propietario pleno, en otros, como copropietario junto a familiares o colegas del ámbito notarial. Uno de estos inmuebles quedó libre de gravámenes en 2025 tras la cancelación de un usufructo vitalicio, consolidando la propiedad plena sin una nueva erogación económica. En otro caso, comparte la propiedad con otro notario, lo que evidencia redes patrimoniales dentro del propio gremio.
El análisis de las escrituras permite identificar mecanismos recurrentes de adquisición. Una parte del patrimonio proviene de donaciones familiares, sin contraprestación económica, que transfieren activos de una generación a otra.
Otra parte corresponde a compraventas tempranas a precios bajos, realizadas antes de que las zonas adquirieran valor urbano o turístico. Finalmente, aparecen copropiedades estratégicas, que permiten compartir riesgos y beneficios en predios de mayor valor.
Estos mecanismos son legales y comunes en el ámbito inmobiliario. Sin embargo, en conjunto, muestran una estrategia patrimonial basada en la adquisición temprana de tierra barata, conservación del activo durante el proceso de revalorización y consolidación posterior en inmuebles urbanos o costeros de alto valor.





La suma de los valores escriturados de las 18 propiedades asciende a aproximadamente 16.5 millones de pesos. Al estimar su valor comercial actual, considerando ubicación, superficie, tipo de suelo y precios promedio por zona, el patrimonio del notario se sitúa entre 49 y 64 millones de pesos. Esto representa una multiplicación patrimonial de entre tres y cuatro veces, impulsada principalmente por la plusvalía territorial.
No existe evidencia pública de ilegalidad en estas operaciones. Tampoco se trata de un patrimonio ostentoso o mediático. Por el contrario, el crecimiento ha sido silencioso, técnico y jurídicamente ordenado, construido a través de instrumentos legales que un notario conoce y domina mejor que nadie.
El caso adquiere relevancia no por una imputación penal, sino por lo que revela sobre los mecanismos de acumulación de riqueza ligados al territorio en Yucatán.
Desde una perspectiva estructural, el patrimonio de Breach Esquivel ilustra cómo la valorización del suelo no es un fenómeno abstracto, sino el resultado de decisiones públicas, expansión urbana, inversión en infraestructura y cambios en el uso del territorio. Quienes acceden a la tierra antes de esos procesos, con información, capital y capacidad jurídica, son quienes concentran las mayores ganancias.
Alejandro William Breach Esquivel no es un desarrollador inmobiliario visible ni un empresario turístico que promocione sus inversiones. Es un notario. Y desde esa posición, ha consolidado un portafolio territorial que se extiende desde el centro de Mérida hasta la costa y las zonas rurales en transformación. La revisión detallada de sus propiedades permite observar, en escala individual, un fenómeno más amplio: cómo se construye la riqueza inmobiliaria en Yucatán, predio por predio, escritura por escritura.
El patrimonio silencioso del notario no es una anomalía, sino un espejo del modelo. Un modelo donde la tierra pasa de ser suelo rústico a reserva estratégica, de reserva a activo urbano y, finalmente, a patrimonio consolidado. Un proceso legal, documentado y frecuente, que rara vez queda expuesto con este nivel de detalle.
