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Mérida

LOS GASTOS SUNTUOSOS DEL IEPAC

Santiago Alamilla Bazán /Sol Yucatán

Para el proceso electoral de 2017-18, la participación del IEPAC, el Instituto Estatal de Participación Ciudadana de Yucatán dejó mucho que desear. Los obstáculos y piedras en el camino que de manera sistemática impusieron a los participantes independientes lograron no solamente impedir su inscripción, sino que también arruinaron esa figura que hoy más que nunca debiera estar vigente y accesible, para que los ciudadanos sin partido puedan acceder a cargos públicos mediante un proceso avalado por la ciudadanía.

El IEPAC de la administración pasada, liderado por Lourdes Rosas Moya, hizo gala de una serie interminable de errores, tropelías y actos de corrupción que no solamente no han recibido sanción, ni la tendrán; y no solamente porque inmediatamente después del fin de aquel proceso la hermana de la titular  se convirtió en la Secretaria de Finanzas del Estado y hoy sea, aunque usted no lo crea, la titular de la Agencia de Inteligencia Patrimonial y Económica de Yucatán, dejando en evidencia lo que se denunció desde el principio, que el OPLE yucateco siempre trabajó en coordinación con el futuro gobierno, sino porque ya los tiempos han pasado y las sanciones administrativas que pudieran existir, prescribieron.

Una de las herramientas más importantes de la nueva democracia mexicana fue sin duda el establecimiento del PREP, es decir el programa de resultados electorales previos que permite que los resultados asentados en las actas de las casillas se sistematicen y vayan presentando en tiempo real los votos contabilizados en las diferentes casillas y secciones. En esa ocasión en Yucatán no se pudo, el instituto yucateco contrató a una empresa “Red de Voz y Datos, SA de CV”, en la que tuvieron participación funcionarios del IEPAC a través de familiares y recomendados que fueron contratados por esa empresa, con el objeto de hacerse de un contrato millonario sin tener la experiencia, conocimientos ni nada que justificase que se le diera el contrato para algo tan importante.

A pesar de haber salido mal lo contratado, se le pagó a esta empresa y no se pudo hacer válida la fianza que dejó como garantía, ni procedió la parte legal debido a pifias de los funcionarios de Rosas Moya, de quienes se demostró que tuvieron beneficio directo en la asignación de este contrato de más de nueve millones de pesos. Fueron denunciados, pero sus expedientes clasificados para que no se conocieran y hoy siguen durmiendo el sueño de los justos en la fiscalía anticorrupción, donde seguramente seguirán hasta el fin de los tiempos ya que no se ve que haya ninguna intención de hacer justicia en favor de los ciudadanos que pagamos ese millonario contrato.

Sin embargo, el tema del PREP no es el único por el que se señaló a ese instituto, también se encontró que sus servidores públicos se sirvieron con la cuchara grande a la hora de pasar facturas por gastos médicos y tratamientos especializados. Si bien la salud es un derecho de todos los mexicanos, el abuso que algunas autoridades cometen a la hora de utilizar los recursos públicos que en teoría, debieran usar de manera diligente y austera, para destinarlos en gastos que no le sirven de nada a la nación, y sí tienen un evidente uso personal.

¿Qué puede haber más personal que un estudio espermatobiológico? Sin embargo esa fue una de las facturas que uno de los consejeros presentó para reembolso y pago; sin duda el derecho a la paternidad es algo válido, pero no lo es cuando quien paga las notas es el erario, en especial cuando no es un estudio generalizado, es decir para cualquier mexicano, y además cuando el salario de quien lo solicita no puede por ningún motivo decirse que sea bajo o precario, o que no le permita sufragar él mismo su factura. Resulta aún más ofensivo, que este mismo consejero, suponemos que como parte también de su esfuerzo por ser padre, también hizo que todos los yucatecos le pagásemos sus pastillas para la disfunción eréctil.

Los gastos irregulares cubiertos por la autoridad electoral yucateca no terminaron ahí, sino que también se pagaron los estudios de fertilidad para los familiares del consejero, es decir que el pueblo de Yucatán compartió activamente los esfuerzos de paternidad de este funcionario, quien en vez de pagar de su bolsa sus estudios, análisis y su medicamento contra la impotencia, decidió que todos debíamos contribuir de nuestra bolsa.

Hugo Boss es una marca de prestigio, todos los días hay noticias al respecto de este ícono de la moda, ¿Por qué razón la presidenta del IEPAC no podría comprarse algo de esa marca con dinero del pueblo?, esa pudo ser la reflexión de Rosas Moya cuando eligió los armazones con cargo al erario, pagando una factura equivalente a 12 mil pesos de hoy por sus lentes.

También los Yucatecos le pagamos a los consejeros pasados sus cremas exfoliantes, sus tratamientos para restaurarles el cabello y las uñas, sus bloqueadores solares, y por supuesto, tampoco faltaron los medicamentos para la ansiedad y también aquellos que los ayudaran para que pudieran dormir bien; sin que pudieran omitirse las pastillas para bajar de peso, a fin de cuentas todos tenemos derecho a tener un cuerpo delgado y fitness.

Estos son algunos de los gastos innecesarios y suntuosos a los que se refiere el Presidente de la República cuando habla de los regímenes especiales que privan en algunos organismos, que escudados en su autonomía, dilapidan los recursos públicos para los que contribuimos todos.

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