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Opinión

La violencia existe y es cosa seria, tomemos precauciones

Dr. Santiago Alamilla Bazán

Desde 2018 han sido registrados 1836 casos en que personas dedicadas a las actividades políticas fueron víctimas de violencia, desde amenazas, ataques armados, hasta secuestros y asesinatos, según información de la iniciativa “Votar entre balas” que lleva un seguimiento pormenorizado de cada uno de estos casos.

Solamente en el periodo inmediato, de septiembre del año pasado a abril de 2024, 80 personas han sido atacadas incluyendo a 68 candidatos. Desde abril a la fecha cuatro candidatos han sido asesinados y otro número igual fue víctima del secuestro, en total han sido asesinadas 26 personas entre aspirantes y candidatos en este proceso electoral, que sumado a lo sucedido en el proceso 2021 hacen de este sexenio el más violento de la historia moderna de México, al igual que el más violento de manera general.

La violencia en el país resulta ya incontrolada totalmente y la participación del crimen organizado tratando de influir en las decisiones electorales es ya una realidad, una realidad impune que amenaza y lastima todos los días la maltrecha democracia mexicana.

Esta administración que está por terminar, lo hará también como la de mayor violencia en la historia de México, se estima que al cierre del obradorato el número de asesinatos en el país llegue a más de 210 mil personas que habrán perdido la vida de manera violenta.

La política de abrazos a los que dan balazos y acusarlos con sus madres ha llegado a límites que solo pueden entenderse en un mundo imaginario donde el presidente cree que mantiene la infalibilidad de los tlatoanis aztecas; hace apenas unos días, el seis de mayo pasado López Obrador afirmó que “No hay más violencia, hay más homicidios” como parte de su tradicional e irracional enfoque de los otros datos. 

Esta afirmación deja al descubierto lo que pasa realmente en el imaginario presidencial, en esa fantasía donde disminuye la tendencia de los crímenes, pero los asesinatos aumentan, en ese país de nunca jamás donde el sistema de salud de México es igual que el de Dinamarca, donde su megafarmacia no tarda 16 días en surtir un paracetamol, donde no hay deserción escolar y una larga lista de bondades que solo pasan en su imaginación pero que contrastan con una realidad muy distinta.

En el país de los otros datos ya no hay huachicol, ya no hay corrupción, los hijos del presidente tienen características angelicales y jamás hacen negocios ilícitos, los candidatos propuestos por su partido morena siempre hacen sus declaraciones patrimoniales completas, nunca ocultan su riqueza mal habida ni hacen pactos con los grupos delincuenciales para llegar al poder, en fin todo es hermoso y bello,

La realidad en la que vivimos el resto de las personas dista mucho de este paraíso imaginario. Apenas el pasado miércoles la fiscalía de Guanajuato anunció que había capturado a siete de los asesinos de la candidata morenista a la alcaldía de Celaya, Gisela Gaytán, dos de ellos menores de edad, al día siguiente, el jueves de la semana pasada por la noche, la candidata Lucero López Maza, aspirante a gobernar el municipio de La Concordia, en Chiapas fue asesinada a balazos por personas identificadas de otra fuerza política; apenas el día anterior, también en Chiapas pero en el municipio de Rayón, el candidato Luis Angel Flores recibió dos balazos.

En La Concordia no murió solamente la candidata, fueron en total seis muertos incluyendo un menor de edad, esa es la realidad de México, abandonado a su suerte por los gobernantes, con una violencia desatada que destruye todo a su paso e impide que los ciudadanos ejerzan su libertad y trabajen en lo que más les convenga. La riqueza que genera el país se la está quedando el crimen organizado o los administradores públicos que hacen sus chanchullos cada vez con menos pudor.

La violencia no tiene colores, han sido agredidos abanderados o simpatizantes de cualquier partido y Yucatán no se salva, hace apenas unas semanas un simpatizante de  morena fue asesinado en Chankom, a palazos y pedradas, el dato queda ahí para que no tratemos de imitar al presidente con su receta de los “otros datos” y pensar que en Yucatán no pasa nada, que la gente solo se muere de infarto o se suicida, sino que también hay una realidad donde la violencia acecha la tranquilidad yucateca, donde hay un peligro real de que se pierda.

Faltan muy pocos días para que se lleven a cabo las elecciones en México, el ambiente se encuentra enrarecido y la población temerosa, se habla nuevamente de la posibilidad de fraude electoral, tema del que hacía mucho no se escuchaba y curiosamente es recurrido por el partido que está en el poder. El autor de la caída del sistema en el 88 tiene ahora en sus manos el interruptor para apagar la luz del país, el presupuesto del INE no alcanza para asegurar la correcta instalación de las casillas; en muchas localidades del país, los criminales controlan quienes votan y quienes no, así como la instalación de las mesas de votación. En Yucatán afortunadamente no estamos todavía pasando por eso, aprovechemos hoy más que nunca y salgamos a votar en masa para que conservemos la tranquilidad y no estemos en tres años lamentándonos por no haber sepultado a votos la violencia. Tengamos en mente que es mejor tratar con un delincuente de cuello blanco al que después podemos acusar y juzgar y hasta con suerte encarcelar por corrupto, pero estando vivos y en pleno uso de nuestros derechos y facultades como ciudadanos; ya quedó demostrado que los abrazos no funcionan y no pasa nada si solo acusamos a los criminales con sus mamás. Votemos y hagámoslo de manera inteligente.

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