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Empresarios estafadores

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  • Un sueño de inversión inmobiliaria se ha convertido en una verdadera pesadilla para más de 190 personas, quienes adquirieron lotes en el desarrollo “Privada Jardín Conkal”, pero al paso de los años y tras haber cumplido con el pago, no han podido escriturar la propiedad.
  • Detrás del fraude inmobiliario se encuentran los empresarios Fernando José Guasch Madahuar, Pablo Solís Millet y Fernando José Vega Espinosa, los dos primeros socios y fundadores de la notaría pública No. 129.
  • El caso de “Privada Jardín Conkal” no es el único fraude en el que tendrían participación los empresarios, debido a que ocurre una situación similar en el desarrollo Privada Campestre Sacnicte y el desarrollo Tágora, localizado en Conkal y que se vende como el nuevo Country Club de Yucatán.

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

Un sueño de inversión inmobiliaria se ha convertido en una verdadera pesadilla para cerca de 200 personas.

En la red de estafas estarían involucrados un notario público, así como empresarios yucatecos.

Como gancho utilizaron la venta de terrenos a bajo costo en Conkal, una de las zonas de mayor plusvalía de Yucatán, donde su inversión se multiplicaría en poco tiempo.

El atractivo fue infalible: poca inversión y alta plusvalía.

Todo parecía legal, incluso se realizó la asignación de los terrenos y se firmó un contrato de compra-venta, donde se estipulaban las condiciones del inmueble y las formas de pago.

Hoy más de 190 personas aseguran haber sido víctimas de un presunto fraude inmobiliario en Yucatán, luego de comprar terrenos de inversión que, pese a haber sido pagados en su totalidad desde 2009, continúan sin poder ser escriturados.

Privada Jardín Conkal fue promocionado como un supuesto desarrollo inmobiliario ubicado sobre la antigua carretera Mérida-Motul entre Conkal y Tekat, donde los afectados afirman que, después de años de acudir a reclamar sus escrituras, únicamente han recibido evasivas y aplazamientos.

La red mafiosa involucra de manera directa a Fernando José Guasch Madahuar, Pablo Solís Millet y Fernando José Vega Espinosa, socios en al menos tres proyectos inmobiliarios donde se estaría replicando la misma situación.

Guasch Madahaur y Solís Millet son socios en la notaría pública n.º 129, quienes tienen una relación de años, debido a que ambos estudiaron en la Universidad del Mayab y hoy forman parte de la red de la mafia inmobiliaria de Yucatán.

Uno de los documentos proporcionados a Sol Yucatán permite reconstruir parte de la operación inmobiliaria.

Se trata de un contrato de promesa de compraventa identificado como “Jardín Conkal 035”, en el que aparecen como vendedores Fernando José Vega Espinosa, Fernando José Guasch Madahuar y Pablo Solís Millet.

En la primera declaración, los vendedores manifiestan ser propietarios legítimos, con pleno dominio y posesión, de cuatro tablajes catastrales identificados con los números 4,257, 4,258, 4,262 y 4,263, ubicados en Conkal.

El documento señala superficies de 40,661.05; 32,847.04; 35,697.12 y 36,202.34 metros cuadrados, respectivamente.

En conjunto, las superficies descritas suman 145,407.55 metros cuadrados, equivalentes a aproximadamente 14.54 hectáreas.

La segunda cláusula establece un precio de 50 mil pesos, cantidad que el propio contrato señala que la compradora pagaría en ese acto y por la cual el documento serviría como recibo formal.

La primera cláusula también contiene el compromiso de los vendedores de transmitir el lote número 35, que resultaría de un proyecto de división, libre de gravámenes y adeudos, además de establecer obligaciones relacionadas con el saneamiento en caso de evicción.

Sin embargo, la tercera cláusula condiciona la firma de las escrituras traslativas de propiedad al cumplimiento de determinados requisitos.

En otra hoja proporcionada se establece que, dentro de los 12 meses siguientes a la fecha de la escritura de condominio, debía celebrarse una asamblea de propietarios para designar al administrador y establecer el presupuesto de gastos comunes.

Pese a haber cumplido con los pagos que les correspondían, los empresarios se han negado a escriturar los terrenos, una de las posibles razones es el incremento de la plusvalía de la zona.

La inconformidad de los compradores no se limita a la falta de escrituras.

De acuerdo con el testimonio proporcionado a este medio, quienes han regresado a Privada Jardín Conkal se han encontrado con un terreno en abandono, es decir, se ha convertido en un basurero muy lejos de los ofrecimientos realizados durante su venta.

Pero no sería el único caso donde los empresarios estarían incurriendo en fraude inmobiliario, debido a que estaría ocurriendo la misma situación en el desarrollo “Privada Campestre Sacnicté”, un proyecto ubicado entre Chablekal y la población de Sac-Nicté.

En ese lugar se habrían comercializado terrenos bajo circunstancias similares a las de Jardín Conkal: compradores que realizaron pagos y, hasta ahora, aseguran no haber obtenido las escrituras correspondientes.

Otro desarrollo fraudulento sería el desarrollo “Tágora”, ubicado en la carretera Conkal-Tekat, a poca distancia de Privada Jardín Conkal.

El inmueble consta de 50 hectáreas y se vende con la idea del Country Club de Conkal, pero que es un fraude inmobiliario ligado a los tres empresarios antes señalados.

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