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El saqueo de Yaxcopoil

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En el convenio, la empresa, referida en el documento como Urbanizadora Líder Peninsular, relata que en enero inició los trabajos de limpieza del camino interparcelario para acceder a sus predios.

En el mismo texto, se especifica: “No tienen ningún permiso de las autoridades municipales y/o estatales para abrir un banco de material para la extracción de material pétreo”.

No obstante, la empresa señala que es competencia de las autoridades regular dichos permisos.

Durante el ingreso de la maquinaria pesada, que deforestó el monte y sepultó un ojo de agua, las y los ejidatarios manifestaron otras afectaciones, como la tala de árboles y la destrucción de cultivos de campesinos cuyas tierras no pertenecen a la empresa.

La respuesta de la constructora fue ofrecer la reparación del daño a cambio de una firma: “Manifiesta su conformidad en pagar la contraprestación económica que corresponda por las afectaciones causadas a terceras personas colindantes con las parcelas de su propiedad, que hayan sido afectadas en sus albarradas, cercas o terrenos durante los trabajos de limpieza y rehabilitación del camino de acceso”.

Sin embargo, en la “letra chiquita”, la intención era que la comunidad de Yaxcopoil desistiera de su lucha por la defensa del medio ambiente, tal como advertía el documento que intentaron hacerles firmar.

¿Epicentro de la minería a cielo abierto?

“Nos turnamos para hacer guardias de día, mediodía, tarde y noche, el fin es dar hasta 2 o 3 horas de tiempo. Somos más de mil 200 personas en Yaxcopoil y todos estamos interesados en que se rescate (…) Que se pongan en nuestro lugar: ¿les gustaría que les hagan algo que afectara su patrimonio y salud?”, relató Norma Pech, una de las mujeres que es parte del Consejo Comunitario de Yaxcopoil.

Ya son poco más de tres meses que se encuentran haciendo guardias en un campamento que construyeron con lonas y maderas, y que apenas tiene algo de energía eléctrica para iluminarse por las noches. A más de 90 días, la meta no cambia: impedir la minería a cielo abierto.

En términos de la legislación de México, esta lucha de la comunidad no sería necesaria. La instalación de este banco de material viola la Norma Técnica Ambiental NTA-002-SDS-24, que regula las especificaciones y parámetros que deben observarse en los bancos de materiales pétreos en fase seca.

Por ejemplo, deberían ubicarse a 5 kilómetros de distancia de cualquier asentamiento humano y de los límites establecidos en los Programas de Desarrollo Urbano Municipales.

Otro de los puntos es que deberá ubicarse a una distancia mayor a 1 kilómetro de cuerpos de agua y fuera de zonas de inundación, considerando la posibilidad de la afectación del manto freático. Aunado a que marca que sí se encontrará alguno en el interior del radio, deberían dar aviso a la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS). En este caso, destruyeron el ojo de agua.

Dicta que tampoco podrían asentarse a una distancia menor de 5 kilómetros respecto de las zonas de vestigios mayas. De nuevo aquí, la empresa Urbanizadora Líder Península S.A. de C.V. los destruyó.

Pero la lucha de Yaxcopoil no es solo contra este banco de materiales. A menos de la distancia permitida (de 5 KM) está el banco de materiales CYPSSA. La instalación de otro más hacia Pebá de la empresa PREDECO y el de CEMEX camino a Xpetén, cuyas explosiones son visibles para la comunidad.

“Aunque seamos mujeres, cuidamos lo que nos interesa, el bienestar del pueblo y de nuestros hijos, porque eso no nos lo pueden quitar”, sentenció Norma.

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