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Drones espían a la policía

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  • Células delictivas se modernizan y recurren a tecnología aérea y sistemas de videovigilancia para conocer los movimientos de las autoridades. La SSP también ha retirado cámaras instaladas en la vía pública que no pertenecían a vecinos ni a la propia corporación.
  • Buscan obtener información de primera mano antes de los operativos federales, quienes no notifican a las autoridades de Yucatán sobre los operativos de grandes proporciones y donde se han detenido a importantes líderes criminales.
  • Se han asegurado al menos una decena de drones y más de 150 cámaras de videovigilancia, que son atribuidos a los grupos criminales, es decir, han montado su sistema de monitoreo y videovigilancia, emulando al C5 de la SSP.

Redacción/Unidad de investigación Sol Yucatán

Yucatán presume uno de los índices de seguridad más bajos del país, pero detrás de las estadísticas oficiales existe una nueva preocupación para los cuerpos de seguridad, la modernización tecnológica de las células de la delincuencia organizada.

De acuerdo con información del Gabinete de Seguridad, grupos delictivos que operan en la entidad han comenzado a incorporar tecnología para obtener información sobre los movimientos de las autoridades, vigilar zonas estratégicas y anticiparse a los operativos.

Es decir, no solo contarían con la infiltración de gente ligada a sus grupos en las corporaciones de seguridad de Yucatán, para proporcionarles información sobre operativos y la estrategia de seguridad, como tradicionalmente ocurría, es decir, el pitazo.

Una de las hipótesis es el distanciamiento entre la Secretaría de Seguridad Pública con las fuerzas federales, debido a que la federación no notifica a la corporación estatal en operativos de grandes dimensiones.

Esta situación ha llevado a la detención de líderes criminales que se escondían y operaban en la entidad, asimismo se han realizado importantes decomisos.

Entre las herramientas detectadas se encuentran drones utilizados para labores de vigilancia, capaces de proporcionar información visual desde el aire sobre desplazamientos de corporaciones policiales, puestos de control y áreas consideradas de interés para las organizaciones criminales.

En operativos coordinados se han asegurado al menos una decena de drones de características sofisticadas y de largo alcance, capaces de alcanzar grandes distancias, volar durante horas e incluso con cámara infrarroja, además de material multimedia que contendría imágenes relacionadas con la vigilancia de autoridades y de las zonas donde presuntamente se encontraban instalaciones utilizadas por los grupos delictivos.

Es decir, la propia autoridad está siendo vigilada desde el aire presuntamente por células criminales.

Pero los drones no serían el único mecanismo utilizado para obtener información útil para los grupos criminales.

Durante 2025 y lo que va de 2026, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) ha retirado cámaras de videovigilancia instaladas en distintos puntos de la vía pública que, de acuerdo con las autoridades, no pertenecían a vecinos, ni formaban parte de la infraestructura oficial de la Policía.

La presencia de estos dispositivos generó sospechas sobre su posible utilización como sistemas clandestinos de monitoreo, debido a que permitían observar calles y movimientos en determinadas zonas.

En este contexto, la existencia de cámaras no autorizadas adquiere una nueva dimensión, una organización criminal podría intentar construir, mediante dispositivos terrestres y tecnología aérea, una especie de red paralela de vigilancia para conocer qué ocurre en su entorno y reaccionar ante operativos de seguridad o investigaciones de campo, que son indispensables para la integración de carpetas de investigación y solicitar una orden de cateo.

El escenario resulta particularmente significativo porque la propia SSP Yucatán dispone de tecnología aérea para sus labores de seguridad.

La corporación cuenta con una unidad de drones vinculada a las capacidades tecnológicas del C5i, empleada para prevención, monitoreo y atención de incidentes.

Incluso, en septiembre de 2026, la SSP informó que utilizó drones equipados con cámaras térmicas durante un operativo de búsqueda en Yobaín, con el propósito de ampliar la cobertura en zonas de difícil acceso y condiciones de baja visibilidad.

La tecnología, por tanto, se ha convertido en una herramienta de doble uso: las autoridades la emplean para investigar, localizar y prevenir delitos, mientras que los grupos criminales buscan incorporarla para conocer el terreno y anticiparse a las acciones policiales.

Lo que llama la atención es que, de los aseguramientos de drones, se han registrado en predios de gente ligada con células del Cártel Jalisco Nueva Generación, por lo cual se infiere que esta agrupación criminal estaría utilizando este tipo de tecnología.

En Yucatán, el cártel de las cuatro letras ha venido ganando terreno y mantiene una disputa de bajo perfil contra el cártel de Sinaloa por el control del territorio, cuya agrupación criminal tiene presencia desde al menos hace dos décadas y ha conformado una estructura en la entidad.

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