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Jardineros cobran como ingenieros
- El INCAY entregó dos contratos consecutivos que suman 24 millones de pesos a la empresa Construcciones e Ingeniería Innovadora de Yucatán, para podar, chapear, limpiar y mantener las áreas verdes del Anillo Periférico de Mérida.
- Representada Víctor Guillermo Cetz Poot, exjefe de Departamento de la Secretaría de Educación, opta por entrar al juego de la simulación de obras públicas para justificar un gasto millonario
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
Para una empresa que lleva en el nombre las palabras “Construcciones” e “Ingeniería Innovadora”, el Gobierno de Yucatán encontró una especialidad particularmente rentable: mantener limpias y presentables las áreas verdes del Anillo Periférico de Mérida.
No son puentes, distribuidores viales, carreteras ni grandes proyectos de ingeniería. Son trabajos que, de acuerdo con los propios reportes del Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (INCAY), comprenden actividades como chapeo, poda, limpieza y recolección de basura.
Y tampoco se trata de unos cuantos cientos de miles de pesos.
En dos ejercicios consecutivos, Construcciones e Ingeniería Innovadora de Yucatán, S.A. de C.V. aparece beneficiada con contratos que, juntos, rondan los 24 millones de pesos para atender las áreas verdes del Periférico.
La primera asignación localizada corresponde a 2025. El reporte oficial de obras del INCAY identifica el contrato GE-INCAY-OB-LP-JUR-001-2025, correspondiente al mantenimiento y limpieza de áreas verdes del Anillo Periférico de Mérida, con un monto autorizado de 11 millones 999 mil 990.27 pesos.

Un año después llegó prácticamente la repetición de la receta. El contrato GE-INCAY-OB-LP-JUR-001-2026, firmado el 30 de abril, volvió a poner en manos de Construcciones e Ingeniería Innovadora de Yucatán los trabajos sobre las áreas verdes del Periférico.
Esta vez el importe quedó establecido en 10 millones 344 mil 356.60 pesos, más 1 millón 655 mil 097.06 pesos de IVA, para alcanzar un total de 11 millones 999 mil 453.66 pesos.
Sumados ambos ejercicios, la empresa acumula 23 millones 999 mil 443.93 pesos.
Casi 24 millones. Una cifra redonda para que el Periférico luzca, cuando menos en sus áreas verdes, como jardín de exposición.
Pero la realidad documentada en distintos puntos de la vialidad ofrece una postal bastante menos ornamental.

Hace unos días se documentó que una zona del Periférico, a la altura de Dzununcán, se había convertido prácticamente en un tiradero clandestino, con acumulación de plásticos, desperdicios domésticos y escombros. La publicación reportó que la basura se encontraba dispersa en diversos tramos de la vegetación aledaña a la carretera.
El 3 de marzo de este año ocurrió algo todavía más difícil de conciliar con una vialidad sometida a mantenimiento permanente: la Secretaría de Seguridad Pública atendió un incendio de maleza y basura de grandes proporciones en la lateral del arroyo exterior del Periférico, a la altura del kilómetro 34, cerca del puente de Francisco de Montejo hacia Dzityá. Los bomberos encontraron varios focos de incendio y tuvieron que realizar trabajos de control y enfriamiento.
En julio volvieron las imágenes del abandono. Usuarios denunciaron deterioro en puentes y pasos peatonales del Periférico, donde se reportó acumulación de basura y maleza, además de estructuras deterioradas y problemas de iluminación.

Otra publicación de ese mismo mes describió directamente la situación como “El abandono del Periférico” y cuestionó que, pese a los millones invertidos en diferentes conceptos, entre ellos expresamente la poda de áreas verdes, las condiciones observables de la vialidad continúan generando reclamos.
No todos los problemas denunciados corresponden, por supuesto, a las obligaciones de Construcciones e Ingeniería Innovadora de Yucatán. Los baches, la carpeta asfáltica, el alumbrado o las estructuras peatonales pertenecen a otros rubros de conservación.
La basura y la maleza sí resultan mucho más difíciles de separar de un contrato cuyo objeto es precisamente mantener y limpiar áreas verdes.
Una ingeniería muy verde. El contrato de 2026 resulta particularmente revelador.

La cláusula primera establece como objeto la “estabilización, mantenimiento y limpieza de áreas verdes en el Anillo Periférico de Mérida”. Los trabajos comprenden materiales, mano de obra, herramientas y demás elementos contenidos en el catálogo de conceptos, especificaciones y anexos contractuales.
La compañía tuvo además acceso a un anticipo del 30 por ciento, de acuerdo con la cláusula quinta del contrato.
El plazo contratado comprende 143 días naturales, del 4 de mayo al 23 de septiembre de 2026. Es decir, al momento de las denuncias de julio por presencia de maleza y basura en diferentes puntos del Periférico, el contrato estaba plenamente vigente.
El contraste tiene una dosis inevitable de ironía. Una compañía denominada Construcciones e Ingeniería Innovadora de Yucatán encontró continuidad presupuestal no precisamente diseñando la ingeniería del futuro, sino manteniendo a raya el monte que crece alrededor de una carretera.
Y detrás de ella aparece un personaje cuyo perfil tampoco corresponde al de un improvisado jardinero.
De funcionario educativo a empresario constructor. El representante de la compañía es el ingeniero civil Víctor Guillermo Cetz Poot.
Su trayectoria cruza administración pública, construcción, proveeduría y representación empresarial.
Cetz Poot estuvo dentro de la estructura gubernamental. Documentación de remuneraciones correspondiente al primer semestre de 2018 lo identifica como jefe de departamento de la Secretaría de Educación del Gobierno de Yucatán.
Años después aparece ya plenamente incorporado al mundo empresarial.
En enero de 2023 constituyó junto con Lucy del Rosario Pat Ávila la sociedad Cadena Ferretera Luvic, S. de R.L. de C.V. Cada uno aportó 100 mil pesos y quedó con el 50 por ciento del capital social.
Cetz Poot quedó además como gerente, bajo un esquema de administración unipersonal, con facultades para actos de administración y dominio, operaciones bancarias, títulos de crédito y representación ante autoridades fiscales y administrativas.
Luvic tampoco se limita a vender martillos y tornillos. Su objeto contempla la comercialización de materiales de construcción y equipo eléctrico e industrial, además de construcción, mantenimiento y remodelación de inmuebles.
Cetz Poot se encuentra además colocado en un punto relevante del sector empresarial yucateco: ocupa la Vicepresidencia de Infraestructura Educativa de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Yucatán.
El ingeniero civil, antiguo funcionario educativo, empresario ferretero, dirigente de constructores y representante de una compañía de ingeniería terminó así ligado a uno de los negocios recurrentes del INCAY: mantener verdes, y limpias, las orillas y camellones del Periférico.
Casi la misma cantidad, dos años seguidos.
Hay otra peculiaridad difícil de ignorar.
En 2025 fueron 11 millones 999 mil 990.27 pesos y en 2026, 11 millones 999 mil 453.66. La diferencia entre ambos contratos es de apenas 536.61 pesos.
En otras palabras, entre un ejercicio presupuestal y otro, el INCAY terminó destinando a la misma empresa prácticamente la misma cantidad hasta el nivel de los centavos, aunque se trata de procedimientos correspondientes a años distintos.



Y ambos instrumentos ocupan además el número 001 dentro de su respectivo ejercicio: GE-INCAY-OB-LP-JUR-001-2025 y GE-INCAY-OB-LP-JUR-001-2026.
El contrato de 2026 fue celebrado ya bajo la dirección de Juan Manuel Cardós Pereira, actual titular del INCAY. La empresa compareció representada por Cetz Poot y se obligó a ejecutar directamente los trabajos contratados. El propio instrumento establece responsabilidades por deficiencias y permite al instituto exigir reparaciones o reposiciones cuando los trabajos no se ajusten a las condiciones pactadas.
La recurrencia tampoco puede explicarse como si el mantenimiento de áreas verdes fuera una actividad extraordinaria del instituto. Los antecedentes muestran que el INCAY lleva años destinando cantidades millonarias a este concepto.
En 2022, por ejemplo, reportó 11.85 millones para atender 1,400 hectáreas mediante poda, chapeo, limpieza y recolección de basura. En 2023 volvió a autorizar prácticamente 12 millones de pesos para 1,435 hectáreas del Periférico.
El problema no es, entonces, que las áreas verdes no requieran mantenimiento. Lo necesitan, especialmente en una vialidad de las dimensiones del Periférico de Mérida.
La cuestión es cuánto cuesta, quién lo ejecuta y qué resultados quedan a la vista.
Porque entre 2025 y 2026 una sola empresa recibió contratos por prácticamente 24 millones de pesos para atender precisamente ese entorno vegetal y su limpieza, al tiempo que durante 2026 existen registros públicos de basura acumulada, maleza, incendios en vegetación y señalamientos de abandono en diferentes puntos de la vialidad.
Construcciones e Ingeniería Innovadora de Yucatán podrá llevar la ingeniería hasta en el nombre. Su especialidad más constante frente al INCAY durante estos dos años, sin embargo, ha resultado mucho más terrenal: cortar, limpiar, podar y recoger.
Y por mantener a raya el monte del Periférico, la cuenta pública ya se acerca a los 24 millones de pesos. Con semejante presupuesto, lo verdaderamente innovador sería que la maleza y la basura no fueran parte del paisaje.
