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Crimen organizado siembra miedo
- Desapariciones, engaños y extorsiones desatan temor entre la población que denuncia nuevos modos de operación delictiva en la región.
Redacción / Sol Yucatán
El oriente del estado se encuentra atravesando una creciente preocupación social ante una serie de hechos que evidencian la posible cercanía de grupos delictivos organizados, cuyos métodos han comenzado a afectar a ciudadanos de municipios como Valladolid y sus alrededores.
El caso que más ha encendido las alarmas es la desaparición de dos vendedores de muebles y electrodomésticos en el puerto de Chiquilá, Quintana Roo.
De acuerdo con reportes difundidos en redes sociales, ambos hombres, uno originario de Valladolid, egresado de una universidad pública, y otro del municipio Tekom, salieron con rumbo a la isla de Holbox para realizar actividades comerciales, sin embargo, nunca llegaron a su destino.
Días más tarde, la camioneta en la que viajaban fue localizada abandonada en un área de monte, con toda la mercancía intacta en su interior, lo que ha descartado que se trate de un robo común. Este hallazgo ha generado mayor inquietud, pues apunta a un posible hecho de mayor gravedad. Hasta el momento, no hay rastro de los desaparecidos.

Familiares, desesperados, han recurrido a redes sociales para solicitar el apoyo de la ciudadanía y de las autoridades, sin que hasta ahora se tengan avances claros en las investigaciones. El silencio de las autoridades y la falta de resultados han incrementado la tensión entre la población.
A la par, comienzan a surgir testimonios que revelan nuevas formas de operar por parte de presuntos delincuentes. Uno de ellos es el de un trabajador aluminero, quien denunció haber sido contactado por medio de WhatsApp por un supuesto cliente que solicitaba un servicio en un rancho.
El individuo pidió información detallada como nombres completos, características del vehículo, placas e incluso datos personales de su ayudante, argumentando que eran requisitos para permitir el acceso al lugar. Posteriormente, ambos trabajadores fueron guiados hacia un camino de terracería en una zona aislada.
Al notar la falta de movimiento, ausencia de vigilancia y que no existía ninguna propiedad visible, decidieron retirarse de inmediato, presumiendo que se trataba de una trampa que pudo haber puesto en riesgo su integridad.
En otro frente, los intentos de extorsión telefónica se han vuelto cada vez más frecuentes, especialmente contra personas de la tercera edad. Aunque algunos casos han sido denunciados, muchos otros permanecen ocultos por miedo o vergüenza, lo que facilita que estos delitos continúen.
También se ha detectado el hackeo de cuentas de WhatsApp de ciudadanos vallisoletanos, desde donde delincuentes solicitan dinero a contactos cercanos. Si bien hasta ahora no se han confirmado pérdidas económicas, el riesgo es latente.
Por todo ello, los habitantes del oriente hacen un llamado a reforzar la seguridad en la zona, sobre todo en los municipios colindantes con Quintana Roo, donde la violencia se vive cada día.
