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Capítulo de cinismo puro en la Cámara de Diputados
Ivonne Ortega: la memoria corta de la “nueva política”
Por José González
La política mexicana, siempre proclive al espectáculo de lo absurdo, nos ha regalado esta semana un capítulo de cinismo puro en la Cámara de Diputados. Movimiento Ciudadano, el partido que se vende como la “tercera vía” y la “nueva política” frente a la polarización, terminó por entregarle sus votos a Morena para avalar la reforma electoral. Al frente de esta maniobra, como operadora principal, destaca una figura que en Yucatán conocemos de sobra: Ivonne Ortega Pacheco.
Resulta insultante que Ortega Pacheco, hoy coordinadora de la bancada naranja, suba a tribuna a hablar de “austeridad” y “democracia administrativa”, cuando su legado en el Mayab es, precisamente, el de la opacidad y el despilfarro. Es imposible no sentir un déjà vu amargo al escucharla defender una reforma que centraliza el poder y debilita a las instituciones bajo el pretexto del ahorro, mientras los yucatecos seguimos pagando las facturas de su administración.
El ADN del despilfarro
¿Con qué autoridad moral habla de ahorro quien dejó a Yucatán sumido en una deuda que, al final de su sexenio en 2012, era un laberinto de cifras poco claras pero de impactos reales? Recordemos el Gran Museo del Mundo Maya, una obra monumental en costo pero cuestionable en beneficio, que bajo el esquema de Proyectos para Prestación de Servicios (PPS) hipotecó las finanzas estatales por décadas.
Ese es el estilo Ortega: la gran fachada que oculta un desastre financiero. Hoy, bajo las siglas de MC, replica la misma fórmula: una fachada de “oposición ciudadana” que, a la hora de las definiciones, se convierte en la bisagra perfecta para los caprichos del centro.
El cinismo naranja
El cinismo de Movimiento Ciudadano es sistémico, pero personificado en Ivonne Ortega alcanza niveles estratosféricos. La misma mujer que abandonó el PRI alegando “viejas mañas” parece haber llevado consigo el manual completo de la política transaccional. Votar con el oficialismo una reforma que busca el control político y centralista no es “ser una alternativa”, es ser un satélite útil.
Para Yucatán, el mensaje es claro: quienes hoy pretenden darnos lecciones de renovación nacional son los mismos que ayer nos dejaron un estado endeudado y una política de autocomplacencia. Ivonne Ortega no ha cambiado; solo cambió el color de su chaleco.
“Lo que hoy se vota es una reforma administrativa”, dijo Ortega en el pleno. Sin embargo, para los yucatecos, sus “reformas” y “proyectos” siempre han sido sinónimo de cuentas pendientes y beneficios para unos cuantos.
En este idilio entre el naranja y el guinda, la gran perdedora es la coherencia. Mientras MC siga operando con los fantasmas del pasado yucateco, su discurso de “lo nuevo” seguirá sonando a la rancia política que México, y especialmente Yucatán, ya no están dispuestos a comprar.
