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Copado por el narco
- La zona oriente del Estado se ha convertido en un polvorín, debido a la irrupción del Cártel Milenio o de los Valencia, quienes habrían concretado un acuerdo con el Cártel de Sinaloa, que tiene dominio de esa demarcación.
- Células de la delincuencia organizada utilizan ranchos, parcelas y granjas como fachada para el lavado de dinero a través de operaciones ficticias.
- Productores ganaderos y agrícolas temen que estas agrupaciones comiencen a extorsionar como ocurre en Michoacán y en el norte del país, esto luego de los hechos violentos sucedidos en Sucilá.
Redacción/Sol Yucatán
La zona oriente del estado, considerada por años como el foco rojo de Yucatán, por la operación de células de grupos criminales ante su cercanía con Quintana Roo, ahora se convierte en un polvorín.
El Cártel Milenio o de los Valencia, llamados los “Michoacanos”, ha asentado sus raíces en la zona ganadera.
La agrupación va ganando terreno en Yucatán, en especial en la zona oriente del estado, donde se han asentado.
La agrupación fundada por la familia de Emma Coronel, esposa de Joaquín «El Chapo» Guzmán, fundador del Cártel de Sinaloa, ya opera en al menos ocho municipios, seis de estos localizados en la zona ganadera de Yucatán, considerada como la más rica de la entidad.
De acuerdo con informes de inteligencia, opera en los municipios de Buctzotz, Sucilá, Panabá, Tizimín, Valladolid, Chemax, Tekax y Tzucacab.

La agrupación habría concretado alianzas con células del Cártel de Sinaloa, que domina esa zona, como lo hizo en su momento en la zona norte del país.
Sería una alianza estratégica para contrarrestar el crecimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel Caborca, quienes en poco tiempo han tenido un crecimiento sostenido y le han ganado terreno al Cártel de Sinaloa, que tiene cerca de 20 años operando en la entidad y ha comenzado a perder terreno.
Las agrupaciones no solo se dedican al trasiego de drogas hacia el estado de Quintana Roo, sino que han encontrado en esa zona tierra fértil para el blanqueo de sus ganancias.
Células de la delincuencia organizada se están apoderando del campo de Yucatán para sus operaciones ilícitas.
De acuerdo con datos del servicio de inteligencia, las agrupaciones criminales realizan actividades de lavado de dinero a través de operaciones agropecuarias, es decir, utilizan al campo yucateco como centro de sus operaciones.

Están trabajando en Yucatán, como lo hacen en el norte del país, donde a través de actividades productivas blanquean sus recursos.
Utilizan ranchos, granjas y parcelas rurales como fachada para ocultar sus operaciones.
Es decir, a través de este tipo de actividades ligadas al campo realizan “ventas” e “inversiones” por grandes cantidades, aunque estas son ficticias.
Se ha detectado a células del Cártel de Sinaloa y el Cártel de los Valencia o Milenio, que están operando de esta manera en el oriente y partes del sur del estado.
El rancho el “Cedro”, propiedad de los Valencia, fundadora del Cártel Milenio, localizado entre Buctzotz y Sucilá, es uno de los ranchos que se utilizaba como fachada para este tipo de operaciones.

Durante el operativo del año pasado se detuvo a Jesús y Briseida Valencia, alias la «Michoacana».
No solo se encontraron drogas, sino que también documentación de sus actividades productivas mediante las cuales se facturaban grandes cantidades de dinero, aunque el inmueble no realizaba actividades dedicadas al campo, es decir, no había producción ganadera o agrícola.
Se encontró una lista de otras 10 propiedades que serían utilizadas como fachada para encubrir las actividades ilícitas para el blanqueo de recursos.
No hay que olvidar que la propia Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) consideró a la entidad como un oasis para el lavado de dinero.
Entre la comunidad ganadera y agrícola existe incertidumbre y temor, debido a que por la irrupción de estas agrupaciones temen que pudiera comenzar a registrarse el cobro de derecho de piso como ocurre en Michoacán.

De acuerdo con estimaciones, al año los grupos criminales obtienen por la extorsión a productores al menos 3 mil 600 millones de pesos.
El temor se basa en los recientes hechos ocurridos en el municipio de Sucilá, con un atentado a balazos, un narcomensaje dirigido a la alcaldesa de ese municipio.
Lo más grave es que las propias autoridades han intentado minimizar esta situación.
Es innegable la presencia y operación de células de la delincuencia organizada, que se ha hecho más evidente durante el presente gobierno, donde grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación, Caborca, Cártel de la Costa y Milenio iniciaron operaciones con la llegada de la 4T.

Lo preocupante es que las policías municipales de Yucatán no cuentan con la preparación ni con el equipo para garantizar la seguridad ante la presencia de células por las cuales más del 94% de los ediles se encuentran en completo estado de indefensión.
La alcaldesa de Sucilá, Gabriela Pool Camelo, interpuso una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) contra quien o quienes resulten responsables del mensaje con amenazas que se halló en una estructura metálica de un antiguo puesto comercial, ubicado a las afueras del municipio.
Por su parte, el PAN condenó esta acción y a su vez exigió garantizar la seguridad y la paz en el municipio.
El gobernador y la propia SSP han minimizado este asunto, aunque este hecho va más allá, ya que podría interpretarse como un claro mensaje de intimidación para los demás ediles para que dejen trabajar de manera libre a estos grupos criminales.
No hay que olvidar que existen señalamientos directos de que la propia policía tendría acuerdos con las células de la delincuencia para que operen en la entidad.
