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Yucatán oscurece y el Gobernador en pleno live
- El mandatario se limitó a leer el comunicado de la CFE y después continuó con su transmisión habitual, entre guiones y mensajes de ciudadanos que, casualmente, no cuestionaron el apagón
Redacción/Sol Yucatán
Mientras buena parte de Mérida y diversos municipios de Yucatán permanecían a oscuras, el gobernador Joaquín Díaz Mena apareció en su transmisión en vivo habitual en redes sociales, correspondiente a sus llamados “Avances del Renacimiento”, y abordó la emergencia eléctrica como un punto más de su agenda.
La noche en que miles de familias enfrentaban la falta de energía, con colonias enteras sin servicio y reportes provenientes de distintos municipios, el mandatario se limitó a leer el comunicado emitido por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sobre la desconexión de dos líneas de transmisión que afectó parcialmente a Yucatán, Quintana Roo y Chiapas.
No hubo, al menos durante ese segmento de la transmisión, una explicación adicional sobre la magnitud de la afectación en Mérida y el interior del estado, ni se expuso una estrategia específica para atender servicios prioritarios que dependen de la electricidad, como hospitales, clínicas, sistemas de bombeo de agua potable o instalaciones de emergencia.
Después de dar lectura al comunicado, la transmisión continuó prácticamente con la dinámica habitual, con la lectura de guiones y mensajes atribuidos a ciudadanos, en una noche en la que el tema que mantenía en vilo a miles de familias era precisamente la falta de electricidad.
Y ahí apareció otro detalle que no pasó desapercibido: entre los mensajes que se leyeron durante el live no surgieron cuestionamientos por el apagón, pese a que desde distintos puntos de Mérida y del estado comenzaban a multiplicarse los reportes de usuarios sin energía.
Mientras tanto, la realidad fuera de la transmisión era considerablemente distinta.
Colonias como Francisco de Montejo, Pensiones, Santa Fe, Alemán, Pinos, colonia Yucatán, San Pedro Cholul y Villamagna Tixcacal Opichén, entre otras, reportaron interrupciones del servicio. También llegaron reportes de Kinchil, Hunucmá, Peto, Ticul, Kanasín, Conkal, Celestún y Chablékal, además de afectaciones en otros puntos de la entidad.
La propia CFE confirmó que la desconexión de dos líneas de transmisión provocó la interrupción parcial del suministro eléctrico en usuarios de Yucatán, Quintana Roo y Chiapas, y aseguró que su personal realizaba maniobras para restablecer el servicio.
Hasta ese momento, la paraestatal no había establecido un horario para la normalización total.
La falta de electricidad también generó preocupación por los sistemas de agua potable. Usuarios señalaron problemas de presión y relacionaron la situación con las afectaciones eléctricas, mientras la Japay ha utilizado en ocasiones las fallas de energía como explicación para interrupciones o deficiencias en los sistemas de bombeo.
El problema, sin embargo, va más allá de tener una casa sin luz.
Una interrupción de esta magnitud puede afectar agua potable, comunicaciones, movilidad, semáforos, comercios y servicios que requieren suministro eléctrico, por lo que la respuesta de las autoridades resulta especialmente relevante cuando la afectación alcanza una parte importante de la capital y municipios del estado.
El problema no se limitó a la falta de iluminación. En varios sectores también se reportaron problemas de señal y comunicación, lo que complicó todavía más la situación para las familias que intentaban conocer qué estaba ocurriendo y cuándo regresaría el servicio.
La Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay) ha señalado en diversas ocasiones que las interrupciones eléctricas pueden afectar el funcionamiento de los sistemas de bombeo. Sin embargo, para los usuarios, el resultado termina siendo el mismo: sin luz y, en algunos sectores, también sin agua.
La llamada Cuarta Transformación presume avances y modernidad, pero para miles de familias la realidad comienza con algo mucho más básico: tener electricidad y agua en sus hogares.
El apagón paralizó las actividades en hogares, comercios y establecimientos, además de complicaciones en importantes vialidades de Mérida.
Tiendas, restaurantes, supermercados y pequeños negocios tuvieron que detener parcialmente sus operaciones ante la falta de energía.
Sistemas de cobro, iluminación, equipos de refrigeración y otros servicios quedaron fuera de funcionamiento.
Para los comerciantes, cada minuto sin electricidad representa pérdidas económicas y el riesgo de que productos que necesitan refrigeración resulten afectados.
El mega apagón ocasionó que la red de semáforos, cámaras de videovigilancia y arcos viales quedaran fuera de servicio por falta de energía eléctrica.
En algunas zonas, la ausencia de alumbrado público incrementó la sensación de inseguridad y complicó todavía más la movilidad durante la noche.
Por el momento no se ha cuantificado los daños económicos que habría dejado el mega apagón.
Se trató de contactar a Pablo Gamboa Miner, titular de la Agencia de Energía de Yucatán, sin embargo, se negó a proporcionar información.
