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Xmatkuil, negocio familiar
- Una empresa vinculada al hijo de Alberto “Tito” Basulto aparece como patrocinadora de eventos relacionados con el organismo que dirige su padre.
Redacción/Sol Yucatán
Mientras miles de yucatecos acuden cada año a la Feria Yucatán Xmatkuil, una empresa vinculada directamente con la familia de quien dirige el Instituto Promotor de Ferias de Yucatán aparece como patrocinadora de eventos relacionados con ese mismo organismo público.
Se trata de Basavi Grupo Inversor, empresa que figura como patrocinadora de eventos vinculados al Instituto Promotor de Ferias de Yucatán (IPFY), organismo encabezado por Alberto “Tito” Basulto Soberanis.
El dato relevante es que uno de los directivos de Basavi es Luis Alberto Basulto Ávila, hijo del propio titular del IPFY.
Es decir, mientras Alberto Basulto Soberanis encabeza la institución pública responsable de la organización y promoción de la feria, una empresa en cuya dirección aparece su hijo obtiene presencia y exposición dentro de actividades vinculadas con el organismo que dirige.
La coincidencia empresarial y familiar no constituye, por sí misma, una prueba de irregularidad, pero sí plantea una cuestión que hasta ahora requiere respuestas públicas: ¿quién autorizó esos espacios, bajo qué condiciones y qué controles se aplicaron para evitar un posible conflicto de interés?
Una cosa es que una empresa participe como patrocinadora y otra muy distinta es que esa empresa esté relacionada con un familiar directo del funcionario que encabeza la institución pública involucrada.
Hasta ahora, no se ha explicado públicamente cuánto pagó Basavi Grupo Inversor por esos espacios, cuáles fueron los criterios para permitir su participación, quién autorizó el patrocinio ni si hubo otros interesados en obtener esos espacios dentro de la feria.
Tampoco se ha precisado si el titular del IPFY se excusó de cualquier decisión relacionada con la empresa en la que participa su hijo o si existió algún mecanismo interno para garantizar que la relación familiar no influyera en las decisiones administrativas o comerciales del organismo.
La Ley General de Responsabilidades Administrativas establece disposiciones para prevenir conflictos de interés y obliga a los servidores públicos a conducirse con imparcialidad cuando existen intereses familiares o de negocios que puedan comprometer sus decisiones.
Por ello, el caso amerita que las autoridades de control y fiscalización revisen la documentación que sustenta la participación de la empresa, así como los contratos, autorizaciones, montos y procedimientos utilizados para asignar los espacios de patrocinio.
La transparencia resulta todavía más importante cuando se trata de una institución pública y de uno de los eventos de mayor exposición comercial y turística de Yucatán.
Porque Xmatkuil no es un negocio particular. Es un espacio administrado desde una institución pública y sostenido alrededor de una feria que pertenece al patrimonio y a la vida pública del estado.
Por eso, la ciudadanía tiene derecho a saber si los espacios comerciales y de patrocinio se asignan mediante criterios abiertos y transparentes o si existen condiciones diferenciadas para empresas relacionadas con quienes toman las decisiones.
El punto no es solamente cuánto dinero pudo haber ingresado por un patrocinio. El verdadero problema es quién decide, quién se beneficia y bajo qué reglas.
Cuando una empresa vinculada con el hijo del funcionario que encabeza el organismo aparece dentro de actividades promovidas por esa institución, la explicación no puede quedarse en una coincidencia familiar. Y debe quedar claro si hubo o no un conflicto de interés y cómo se evitó.
