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¡Vendieron la plaza!
- El gobierno morenista hipotecó la seguridad y tranquilidad de Yucatán al crimen organizado. En la parte final de la campaña, habría pactado con el Cártel Caborca para darle entrada a cambio de financiamiento.
- El gobernador de Yucatán, a través de sus operadores Mario Millet Encalada, así como los hermanos Dafne y Víctor López Martínez, pactaron con el Cártel Caborca, que domina actualmente 25 municipios.
- La exalcaldesa del municipio de Solidaridad, Lili Campos Miranda, acusada de múltiples casos de corrupción, habría sido el enlace entre el grupo criminal y la cúpula morenista, aprovechando que era la operadora política de Jessica Saidén Quiroz.
- El acuerdo era que operarían en la zona sur del estado, sin embargo, la situación se salió de control al extender su territorio, abarcando territorio de otras células delictivas.
Redacción/Sol Yucatán
Morena está pagando el precio de sus propios errores, debido a que negoció la paz y tranquilidad de Yucatán a cambio de llegar al poder.
El gobernador de Yucatán, a través de sus operadores Mario Millet Encalada, así como los hermanos Dafne y Víctor López Martínez, pactaron con el Cártel Caborca.

La organización criminal, con raíces asentadas en Quintana Roo, en la parte final de la campaña inyectó grandes sumas, con lo cual se pudo pagar a los operadores priístas para echar a andar la maquinaria en la recta final del proceso electoral.
Por ello, los resultados fueron más que sorpresivos y echaron por la borda los resultados de las múltiples encuestas.

De acuerdo con datos del gabinete de seguridad, el Cártel Caborca intentó incursionar en suelo yucateco desde el 2022, sin embargo, la frontera se selló debido a los acuerdos no escritos que había con otras células de la delincuencia organizada que operan en la entidad.

En la etapa más crítica de la campaña y cuando no había dinero, se pactó con el Cártel Caborca, es decir, dinero a cambio de su entrada en caso de ganar la gubernatura, como ocurrió, como se suele operar en Quintana Roo.
De acuerdo con investigaciones de Sol Yucatán, el enlace con el grupo criminal habría sido la exalcaldesa del municipio de Solidaridad, Quintana Roo, Lili Campos Miranda, quien jugó una doble carta en la elección del 2024: operadora de la campaña de Jessica Saidén Quiroz por el VI Distrito Federal, y a la vez buscaba la reelección como abanderada del PAN y PRI en el municipio de Solidaridad, que incluye ciudades como Playa del Carmen y Puerto Aventuras.
Lo que es irónico es que, a través de la operadora de la campaña de la hija del secretario de seguridad pública, se le dio entrada a uno de los grupos criminales considerados más violentos de la Península de Yucatán.
A la vez, la exalcaldesa buscaría inmunidad, ya que sabía a la perfección que los resultados no le favorecían y que Morena ganaría la elección en Solidaridad, por ello, a pesar de los múltiples señalamientos de corrupción, Lili Campos, actual asesora de la diputada Jessica Saidén, es intocable.

El acuerdo era que el Cártel Caborca controlara la zona sur del Estado para el trasiego de drogas hacia Quintana Roo, sin embargo, la situación se salió de control.
Las recientes detenciones de integrantes del Cártel Caborca están generando incertidumbre y a la vez una percepción de inseguridad, no solo en la ciudadanía, sino también entre los mismos agentes operativos de la Secretaría de Seguridad Pública.

Está claro que los acuerdos con la agrupación se les salieron de control y ahora el Gobierno busca frenar y controlar el ascenso de esta agrupación en el estado, para muestra de ello es que en 14 meses se han detenido a 20 personas relacionadas con esta organización en suelo yucateco, incluidos tres jefes.
Aunque de estas detenciones solo 13 están siendo objeto de proceso judicial, Sol Yucatán pudo averiguar que las 7 personas detenidas en diciembre del 2024 en Dzibilchaltún con armas de grueso calibre, drogas y dinero, de manera sospechosa se les dejó en libertad en la SSP, incluido Jorge Luis T. C., alias El Toledo, considerado como jefe de plaza en Chetumal y por quien había una ficha de búsqueda.
Hoy el Cártel Caborca controla la zona sur del estado, pero también municipios de la Costa Oriente, y su intención es desplazar a las otras agrupaciones que operan en la entidad.
De acuerdo con reportes del propio gabinete de seguridad, el Cártel Caborca tiene presencia en al menos 25 municipios de Yucatán, un crecimiento exponencial, si se toma en cuenta que, hasta mediados del 2024, no tenían presencia en territorio yucateco.
Incluso en demarcaciones controladas por células del Cártel Jalisco y del Cártel de Sinaloa.

Ya habría advertencias de grupos criminales hacia el gobierno y la propia SSP, como aseguraron a Sol Yucatán altos mandos de la SSP, debido a que no se están respetando los acuerdos.
Lo que queda claro es que Yucatán se ha convertido en el paraíso para el narco, debido a su ubicación, crecimiento y desarrollo económico.
En el sur del Estado, se encuentra uno de los dos grandes corredores de drogas y de producción, que abarca municipios como Muna, Ticul, Tekax, Tzucacab, Peto, Tahdziú.
En esos lugares, aprovechando las condiciones de serranía por la sierra de Yucatán, existen narcolaboratorios en los cuales se producen drogas sintéticas.

Están vinculados al Cártel Caborca, que domina esa región ante su cercanía con Quintana Roo.
La agrupación criminal no solo se limita al trasiego de enervantes, sino que también a la producción de los estupefacientes, y hay evidencias de que están reclutando a jóvenes para convertirlos en traficantes, vendedores o bien sicarios.
En comunidades del sur del estado, se está registrando esta situación, como salió a la luz pública tras el asesinato de Lizandro, ejecutado en Tulum, quien fue enganchado con la promesa de un trabajo bien pagado y enviado a vender droga en territorio rival.
El colectivo femenil Xtabay, que entre otras cosas apoya a las madres buscadoras, ha documentado al menos 10 casos de jóvenes y adolescentes de Yucatán que habrían caído en las garras de estas agrupaciones al ser contratados para ir a trabajar con altas percepciones, pero luego se enfrentan a otra realidad.
Operan de manera similar a como lo hacen las redes de tratantes de mujeres, asentadas en Quintana Roo, con ofrecimientos de altas percepciones y una vida llena de lujos.
