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Tren Maya, fracaso financiero y social
fatales, evidenciaron fallas que obligaron a revisiones técnicas y gastos extras.
Expertos ferroviarios advierten que estos eventos pueden estar relacionados con una combinación de factores: prisa en la construcción, ajustes de última hora en la infraestructura y una etapa de pruebas limitada antes de iniciar operaciones comerciales.
Si bien las autoridades han minimizado los hechos, los incidentes han impactado en la percepción pública del proyecto, la cual es catalogada como fallida y que, sin lugar a dudas, ha impactado en la percepción del turista.
Sin dejar de lado que, durante la construcción, se registraron más de 60 muertes laborales y decenas de litigios derivados por amparos comunitarios, quienes aseguraban que el proyecto generaba la destrucción del sistema ecológico y de vestigios con valor histórico.
El presupuesto inicial rondaba los 150 mil millones de pesos, pero al final de la obra terminó costando cerca de 500 mil millones, es decir, poco más del triple.
Tampoco ha traído los beneficios esperados a las comunidades, debido a que no existe derrama económica en las poblaciones, ante la lejanía y poca afluencia.
En el proyecto original se planteó que en las estaciones habría kioscos donde los artesanos de comunidades mayas podrían ofrecer sus productos al turismo, sin embargo, el proyecto solo quedó en el papel, ya que nunca fue una realidad.
De manera paralela, los dos hoteles del Tren Maya, Chichén Itzá y Uxmal, han resultado un verdadero fracaso.
Los inmuebles se planearon para alojar al turismo de alta gama (Estados Unidos, Europa y Asia) que llegaría a través del Tren Maya, sin embargo, el hotel de Uxmal apenas registra un porcentaje de ocupación del 25% y el de Chichén Itzá, tiene apenas del 35%, es decir, también significan una carga financiera para el Gobierno Federal.
Sin contar que la baja afluencia también tiene afectaciones en el sistema de transporte público de Yucatán, ya que se contempló el Ietram para ofrecer una nueva experiencia al turismo, sin embargo, la ruta Teya-La Plancha ha sido un fracaso, registrando pérdidas que a la postre se convierten en una carga financiera para el Gobierno de Yucatán, a través de la Agencia de Transporte de Yucatán.
De manera paralela, los dos hoteles del Tren Maya, Chichén Itzá y Uxmal, han resultado un verdadero fracaso. Apenas registran un porcentaje de ocupación del 25%.
