Portada
Tren Maya descarrila a Yucatán
- De cada 10 pesos que la federación envía a Yucatán para obra pública, siete son destinados a la construcción del Tren Maya y a la ampliación del puerto de altura en Progreso, lo que frena grandes obras en el Estado.
- Obras como la modernización de tramos carreteros, la construcción del distribuidor vial de Conkal y la edificación del anillo metropolitano son algunos de los proyectos que han quedado para mejores tiempos.
- El Tren Maya de pasajeros, donde se invirtió alrededor de 40 MMDP, no ha tenido los resultados esperados, el turismo no lo utiliza y, por ende, es casi nulo el impacto económico.
Redacción/Sol Yucatán
Sin lugar a dudas, la construcción del Tren Maya de pasajeros y de carga son las grandes apuestas del Gobierno Federal para catapultar la economía de Yucatán a través de la atracción de turismo y transportación de carga.
Para ello, el Gobierno Federal ha destinado casi en su totalidad los recursos para obra pública en la construcción de la infraestructura del tren y los vagones.
En el caso de Yucatán, se estima que la obra tiene un costo cercano a los 70 mil millones de pesos.


Los millonarios costos activaron la voracidad de constructores allegados a la 4T, quienes se han visto ampliamente favorecidos con las obras.
Mario Millet Encalada ha sido uno de los yucatecos que más se han beneficiado con la obra, la cual no ha dado los resultados esperados.
Además, las megaobras han sido capitalizadas de manera política a través del CATEM, para restarle poder a sindicatos como la Croc o CTM, por lo cual la agrupación sindical vinculada a Morena es la de mayor crecimiento en la entidad, en menos de seis años incrementó su número de agremiados a más del 2000%.
El Tren Maya de pasajeros, inaugurado al final de la administración de Andrés Manuel López Obrador, ha tenido prácticamente resultados nulos.
No hay un crecimiento en el turismo, es más, el año pasado, la zona arqueológica de Chichén Itzá registró una disminución de visitantes y la agrupación de hoteles reportó una disminución del 5% en su ocupación hotelera con respecto al 2024.

El Tren Maya de carga es la apuesta del actual gobierno federal y estatal, la cual va de la mano con la ampliación del puerto de altura Progreso, donde en conjunto se está destinando cerca de 40 mil millones de pesos.
Las expectativas son grandes, sin embargo, el panorama es sombrío debido a que la primera etapa tiene un 90% de avance y, hasta el momento, ningún inversionista importante se ha interesado en el proyecto.
El gran problema es que, de cada 10 pesos que la federación envía a Yucatán para obra pública, siete son destinados a la construcción del Tren Maya y la ampliación del puerto de altura Progreso.
Por lo cual, desde el 2020, cuando arrancó la magna obra en Yucatán, obras catalogadas como prioritarias por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT) se han visto frenadas o simplemente no han arrancado.
Como la modernización de la carretera Mérida-Chetumal, la Mérida-Cancún, Mérida-Tizimín, las cuales cuentan con marcado deterioro.
Sin embargo, otras obras no han podido arrancar debido a la falta de recursos, como la construcción del distribuidor vial de Conkal. El proyecto está concluido y preaprobado desde el 2019, sin embargo, no se cuenta con los 130 millones de pesos para la obra.
Desde el 2020, la edificación está en la lista de espera y durante ese tiempo se han registrado más de 100 accidentes, con 8 personas fallecidas y más de 50 lesionados.
La obra es urgente, debido al crecimiento exponencial que ha registrado ese municipio, y la situación se podría complicar ahora con la llegada del Va y Ven a esa comunidad.
El anillo metropolitano de Mérida, es decir, el nuevo periférico de Mérida, vendría a ser una solución a la sobresaturación vehicular que registra el periférico Manuel Berzunza, que inició su construcción en 1985 y se terminó en 1990. La principal arteria está colapsada, al igual que los accesos a la misma en toda la zona oriente, norte y poniente.
Por ello, la alta cifra de accidentes de tránsito y fallecidos, le ha valido ser considerada como una de las cinco carreteras más peligrosas del país.

El Gobierno Estatal gestionó recursos ante la federación para su edificación, pero se encontraron con pared, debido a que no había dinero.
Por lo cual se intentó financiar a través de un endeudamiento, cuya propuesta fue rechazada por diputados de oposición al grupo de poder.
Otra de las obras que fue rechazada fue la construcción del campus de la UADY en Motul. La máxima casa de estudios consiguió la donación del terreno, diseñó el anteproyecto, sin embargo, se toparon con la negativa del gobierno federal, que alegó que no había recursos.
Es decir, obras prioritarias de gran impacto y beneficio para la sociedad se han visto interrumpidas o de plano frenadas, debido a que los recursos de la federación están destinados casi de manera exclusiva a la construcción del Tren Maya, primero de pasajeros y ahora de carga, cuyos resultados no han sido los esperados.
