Connect with us

Portada

Reviven empresa con dinero público

Published

on

  • Tras casi una década de permanecer inactiva en el Padrón de Proveedores del Gobierno de Yucatán, una empresa resucitó de golpe con un contrato superior a 4.9 millones de pesos. El responsable de abrirle la puerta fue Alan Renato Padrón Albornoz, titular de la Secretaría de las Juventudes.
  • Fermatta Producciones, una razón social que prometía maravillas y acumulaba silencio operativo, pasó de la hibernación administrativa al centro del gasto público juvenil. El episodio deja una estela de decisiones discrecionales, resultados inciertos y una sospecha que crece al ritmo del brillo personal del funcionario que autorizó el desembolso

Redacción / Sol Yucatán

Durante casi una década, Fermatta Producciones, S. de R.L. de C.V. fue poco más que un nombre archivado en el Padrón de Proveedores del Gobierno de Yucatán. Una empresa inscrita, vigente en el papel, pero dormida en los hechos, sin contratos relevantes, sin huella pública consistente y sin impacto verificable en la vida institucional del estado. Un proveedor inactivo. Olvidado. Hasta que alguien decidió despertarlo.

Ese alguien fue Alan Renato Padrón Albornoz, titular de la Secretaría de las Juventudes del Estado de Yucatán. Bajo su gestión, una empresa que llevaba años sin protagonismo saltó de la hibernación administrativa a un contrato multimillonario, convirtiéndose de pronto en el operador integral de uno de los eventos juveniles más costosos del periodo. No fue una transición gradual. Fue un salto abrupto, validado desde el despacho del secretario.

Fermatta Producciones figuraba desde hace años en registros administrativos. Había existido en listas, en padrones, incluso en intentos marginales de participación. Pero no había señales de actividad constante, de un portafolio robusto, de una trayectoria que justificara la confianza plena del Estado. Durante casi una década, nadie consideró urgente tocarla. Nadie la colocó en el centro de la política pública. Nadie la eligió para manejar millones.

Todo cambió con la llegada de Alan Renato Padrón Albornoz. Fue su administración la que abrió las puertas, la que colocó a Fermatta en la línea principal del gasto y la que avaló un contrato superior a los 4 millones 900 mil pesos, pagadero en dos partes, para la organización integral del Congreso de las Juventudes del Estado de Yucatán. Producción total. Logística completa. Escenarios, audio, iluminación, artistas, conferencistas, difusión, seguridad, audiovisuales, permisos y operación integral. Todo concentrado en una sola empresa. Todo en una sola decisión.

El problema no es únicamente el monto, aunque el monto por sí mismo ya resulta ofensivo en una dependencia que presume trabajar para jóvenes que enfrentan precariedad, desempleo y abandono institucional. El problema es a quién se le entregó, en qué condiciones y con qué antecedentes. Fermatta Producciones es una empresa con un objeto social tan amplio que parece diseñado para abarcarlo todo sin especializarse en nada. Una razón social que promete maravillas en el papel y entrega mediocridades cuando se examina su historial real de resultados verificables en el sector público.

La reactivación no fue casual. En 2025, justo antes de la firma del contrato multimillonario, la empresa reordenó su estructura legal, otorgando poderes amplios a un operador con facultades expresas para participar en licitaciones, adjudicaciones y firma de contratos con gobiernos. El movimiento es quirúrgico: primero se ajusta la maquinaria legal; luego se abre la puerta institucional; finalmente, llega el dinero. Todo bajo la misma administración. Todo con el aval del titular de la Secretaría de las Juventudes.

Lejos de impulsar competencia real, pluralidad de proveedores y criterios estrictos de experiencia comprobada, la dependencia optó por concentrar el evento en una sola empresa, sin que exista una explicación pública convincente de por qué Fermatta fue la mejor opción, ni qué otras alternativas se evaluaron, ni bajo qué métricas se decidió apostar casi cinco millones de pesos a un proveedor que llevaba años dormido.

Y es aquí donde el caso deja de ser únicamente administrativo y comienza a rozar la sospecha pública. Porque al mismo tiempo que se autoriza un contrato multimillonario a una empresa resucitada, Alan Renato Padrón Albornoz ha comenzado a exhibir un estilo de vida ostentoso, visible en su presencia social, consumo y narrativa personal, difícil de conciliar con un ingreso oficial que apenas ronda poco más de 70 mil pesos mensuales como secretario estatal. Viajes, eventos privados y una imagen asociada al éxito económico contrastan con la realidad salarial de un funcionario joven y de trayectoria pública reciente.

Este desfase entre ingresos y modo de vida, sumado a la adjudicación de contratos de alto valor a una empresa inactiva durante años, abre una duda razonable. No se trata de una acusación ni de una sentencia anticipada, sino de una sospecha legítima que históricamente ha acompañado decisiones discrecionales similares: la posibilidad de retornos económicos indirectos, comisiones no visibles o beneficios cruzados que no aparecen en la nómina, pero que florecen cuando el control institucional se relaja y la rendición de cuentas se diluye.

La Secretaría de las Juventudes presume modernidad, cercanía y discurso social. En los hechos, reproduce las viejas prácticas de siempre: proveedores que duermen en el padrón hasta que alguien decide despertarlos, contratos que aparecen de la nada y funcionarios que administran recursos públicos como si fueran propios. Los eventos pasan, las fotos se publican, el dinero se gasta y los resultados reales quedan en el aire.

Después de casi una década de silencio, Fermatta Producciones despertó. No por mérito comprobado. No por trayectoria sólida. No por excelencia acreditada. Despertó porque alguien le abrió la puerta y apostó recursos públicos a su favor. Ese alguien tiene nombre y cargo: Alan Renato Padrón Albornoz, titular de la Secretaría de las Juventudes del Estado de Yucatán. Y mientras no exista una explicación clara, documentada y convincente, la sombra de la duda seguirá creciendo al mismo ritmo que el gasto… y que el brillo personal del funcionario que lo autorizó.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2023 Diario Por Qué! Manda tu denuncia a: gonzalezcamarajose@gmail.com