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Notario del fraude en Yucatán
- Mientras crece el escrutinio sobre las redes de despojo y operaciones inmobiliarias turbias en Yucatán, el notario Luis Silveira Cuevas comenzó a transferir silenciosamente todo su patrimonio a una sola mujer: Gabriela Tello Camino, sin vínculo familiar visible.
Redacción /Sol Yucatán
En Yucatán, la tierra rara vez cambia de manos sin pasar antes por una notaría. Y durante décadas, pocas oficinas tuvieron tanto peso en ese circuito como la Notaría Pública Número 8 de Mérida, encabezada por Luis Silveira Cuevas, uno de los fedatarios más longevos, influyentes y controvertidos del estado. Su firma atravesó compraventas millonarias, operaciones patrimoniales complejas, regularizaciones de predios y litigios territoriales en una entidad donde el valor del suelo se disparó al ritmo del boom inmobiliario y turístico del sureste mexicano.
Pero el nombre de Silveira Cuevas no solo aparece en escrituras y protocolos. También emerge en señalamientos persistentes sobre operaciones cuestionadas, validaciones irregulares, conflictos patrimoniales y denuncias públicas relacionadas con despojos y maniobras inmobiliarias que durante años circularon como rumores en pasillos judiciales, oficinas registrales y círculos empresariales de Mérida.
Ahora, sin embargo, algo distinto está ocurriendo. Mientras las miradas vuelven a concentrarse sobre notarías señaladas por presuntas operaciones turbias y redes de especulación territorial, Silveira Cuevas comenzó a mover piezas de una manera que encendió alertas incluso entre actores acostumbrados a navegar las zonas grises del negocio inmobiliario.


En cuestión de semanas, el titular de la Notaría 8 empezó a transferir prácticamente todo su patrimonio inmobiliario personal a una sola mujer: Gabriela Tello Camino.
No se trata de una hija, no aparece como esposa, no figura como heredera natural. No es conocida dentro de los principales círculos inmobiliarios o empresariales del estado.
Y aun así, los folios del Registro Público muestran que las propiedades terminan concentradas en sus manos.
No fue una venta escalonada. No hubo contraprestaciones visibles. No se observa una lógica comercial ordinaria. Las operaciones se realizaron mediante donaciones gratuitas, rápidas y consecutivas, justo en un momento donde el escrutinio sobre las redes de despojo y fraude inmobiliario en Yucatán vuelve a intensificarse.
Ahí es donde la historia deja de parecer una simple reorganización patrimonial.
Y comienza a parecer otra cosa.
Los documentos registrales muestran la transferencia de propiedades ubicadas en algunas de las zonas más cotizadas de Mérida y sus alrededores. Casas en colonias premium como México Norte y Colonia México. Predios urbanos en Colonia Yucatán. Terrenos rústicos con potencial especulativo. Incluso un predio frente a la costa de Celestún, adquirido décadas atrás cuando el hoy notario apenas comenzaba a construir el patrimonio que terminaría convirtiéndolo en una figura poderosa dentro del ecosistema inmobiliario regional.
En conjunto, las propiedades alcanzan valores que podrían superar fácilmente los diez millones de pesos según estimaciones de mercado recientes. (Leer el reportaje completo en la próxima edición impresa)
