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No lo quieren como gobernador
Se encuentra en sus peores niveles de confianza: apenas el 24.5% de los yucatecos le creen y el 63% desaprueba su gestión.
- Joaquín Díaz Mena se ubica entre los 10 peores gobernadores del país, de acuerdo con la percepción de los yucatecos levantada apenas el 28 de enero pasado.
- Se encuentra en sus peores niveles de confianza: apenas el 24.5% de los yucatecos le creen y el 63% desaprueba su gestión.
José González/Sol Yucatán
El gobernador de Yucatán, Joaquín “Huacho” Díaz Mena, se encuentra en el top ten de los peores mandatarios del país.
Díaz Mena se posiciona en los peores niveles de confianza y aprobación, como reflejan las encuestas de la empresa Massive Caller.
De acuerdo con los datos del ranking de gobernadores del país, el mandatario de Yucatán se encuentra en la posición 25 de entre los 32 gobernadores, es decir, en el séptimo peor gobernante del país y el peor de la Península de Yucatán.
La información fue levantada el 28 de enero, es decir, luego del circo que armó el Gobierno del Estado con el primer informe de gobierno.
Las cifras indican que Díaz Mena se encuentra en sus peores niveles de confianza, es decir, apenas el 24.5% de los yucatecos tienen confianza en la actual administración, o lo que es lo mismo, el 75.5%, no confía en Díaz Mena y su equipo.

En cuanto a la aprobación, apenas el 36.4% está conforme con la administración estatal y el 63.6% desaprueba la gestión, es decir, es notable el descontento por el caos que ha resultado de los 15 meses de gestión.
En cuanto a la inseguridad, Yucatán recuperó terreno y se posiciona como el estado con menos índices de inseguridad, debido a que el 16.3% considera al estado inseguro y el 83.7% se siente seguro, cifras similares en seguridad a las que registró durante todo su sexenio el exgobernador Mauricio Vila Dosal.

Violencia alarmante
En 2025, Yucatán registró al menos 10 feminicidios, el número más alto documentado oficialmente desde que se clasifica ese delito en la entidad. Esta cifra representa un incremento de alrededor del 43 % en comparación con 2024.
Más aún, entre enero y septiembre de 2025 se contabilizaron cifras alarmantes de violencia cotidiana contra mujeres: casi 1 300 llamadas al 911 por violencia de pareja, 120 por abuso sexual, 173 por acoso y hostigamiento, 57 por violación, más de 2 000 por violencia de pareja y casi 1 800 por violencia familiar.
Y si bien el reporte oficial federal colocó a Yucatán entre los estados con menor incidencia relativa, la experiencia de mujeres y niñas en la entidad, su miedo, su vulnerabilidad, el silencio de los agresores institucionales, no encaja con la imagen ensayada desde el Palacio de Gobierno.
Decir que Yucatán tiene “baja violencia” porque su tasa de homicidios es inferior a la media nacional es convertir la comparación estadística en sustituto de una política pública sólida e integral. Al hacerlo, se marginaliza lo que realmente importa: la dignidad humana, la protección efectiva y la garantía de derechos de mujeres y niñas.
El problema no es la ausencia de violencia en cifras absolutas, que tampoco es tal ausencia, sino la persistencia y el aumento de patrones de violencia contra mujeres que no se traducen en justicia, prevención o reparación real.
