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Narco-alianza en Yucatán
- Es inminente que en Yucatán células de “La Barredora” y del Cártel Jalisco Nueva Generación unirían fuerzas para conservar y extender sus operaciones, y con ello evitar que el Cártel Caborca se adueñe del territorio.
- Las agrupaciones tienen a un operador en común, Mario Millet Encalada, quien, de acuerdo a las investigaciones, lava parte de las ganancias para los grupos criminales.
- Yucatán es un punto clave para las operaciones de trasiego de armas, drogas y personas, autoridades estiman que las ganancias anuales ascienden a unos 2 mil 500 millones de pesos.
Redacción/Sol Yucatán
La agrupación de la “Barredora” y el Cártel Jalisco Nueva Generación unirían fuerzas en Yucatán, tras la muerte de su líder e importantes brazos operadores, como lo han hecho en estados del sureste del país.
De acuerdo con fuentes del gabinete de seguridad, los golpes a la estructura de la «Barredora», tras la detención del yucateco Hernán Bermúdez Requena y la detención de líderes del cártel de las cuatro letras en Yucatán y el fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el “Mencho”, líder de la agrupación a nivel país, han debilitado la estructura de las agrupaciones.

Por lo cual las células podrían unir fuerzas como lo han hecho en Tabasco, Chiapas, Puebla y Campeche, para fortalecerse en sus operaciones, contrarrestar a otras agrupaciones como el Cártel de Sinaloa, Cártel del Golfo o Caborca y ampliar su margen de operación.
De hecho, la “Barredora” nació precisamente por células del CJNG que se independizaron.
En Yucatán, ambas agrupaciones tienen en común a un operador, Mario Millet Encalada, que sería el encargado de lavar parte de las ganancias de ambas agrupaciones a través de sus empresas factureras.

Además, el CJNG podría sacar provecho de una eventual alianza, debido a que la “Barredora” tiene influencia entre los mandos de la Secretaría de Seguridad Pública y del propio gobierno, debido a que la agrupación habría inyectado dinero para la campaña del 2024, donde Morena ganó la gran mayoría de las postulaciones, incluida la gubernatura y el VI Distrito Federal que encabeza Jessica Saidén Quiroz, hija del secretario de seguridad pública.
Lo que es una realidad es que Yucatán se posiciona como un punto clave para las células de la delincuencia organizada.
De acuerdo con cifras de inteligencia, el tráfico de drogas en la entidad representa un ingreso de al menos 2 mil 500 millones de pesos.
Las estimaciones se realizan con base en el monto asegurado de drogas el año pasado, donde se incautó 2.5 toneladas y un estimado de 240 millones de pesos, y durante los primeros dos meses del 2026 se ha incautado cerca de media tonelada.
Las cifras serían superiores si se toma en cuenta que las células realizan el blanqueo de recursos en la entidad.
Lo que llama la atención es que las narco-ganancias han ido en aumento, por ejemplo, en el 2019 se estimaba una cifra que oscilaba entre los 800 y 900 millones de pesos.
Por lo cual, en siete años, ha incrementado en poco más del doble, lo cual concuerda con el aumento de las células que operan en la entidad.
Además, ha cambiado la dinámica de consumo, debido a que antes la marihuana era la droga más consumida y la más asegurada, sin embargo, ha sido desplazada por la cocaína, la cual es mucho más costosa, y el fentanilo va ganando terreno al presentar un incremento del 200% en su nivel de consumo, al pasar de 0.4% a 1.2% del 2024 al 2025.
El Cártel Jalisco Nueva Generación es la agrupación con mayor crecimiento y quien actualmente domina en el territorio.

La agrupación no solo realiza el trasiego de drogas, sino que también tiene una red de trata de personas con fines de explotación sexual, tráfico de armas y lavado de dinero.
Los servicios de inteligencia tienen identificadas a cinco personas, consideradas como los brazos operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación en Yucatán y Quintana Roo.

Por lo cual Yucatán se ha convertido en una pieza angular para los negocios de la agrupación, en especial para el tráfico de drogas y armas.
De acuerdo con los datos de inteligencia, son los encargados del trabajo de logística y control de la red de distribución en Yucatán y Quintana Roo.
Entre ellos figura Francisco Hernández Jiménez, alias “Negro”, quien opera en la zona sur de Yucatán y municipios colindantes con Quintana Roo.

Juan José de la Cruz Juárez “JJ” es otra pieza clave en la estructura criminal del cártel de las cuatro letras.
Opera de manera conjunta entre Quintana Roo y Yucatán.
Alán Avalos Pérez tiene bajo su control la zona oriente del estado y compite con el Cártel de Sinaloa, agrupación que desde hace más de una década mantiene el dominio de las operaciones de la zona oriente de la entidad, hasta el momento, ambas agrupaciones han logrado coexistir.

Miguel Aldrín, alias “Chaparrito”, era otra pieza clave en la estructura de la agrupación, aunque fue detenido en el 2024, su estructura criminal continúa operando.
El “Patrón”, detenido el año pasado en Mérida, era otra de las piezas claves en la distribución de la agrupación.

A pesar de las detenciones, el crecimiento del CJNG no se vio afectado e incluso ha desplazado al Cártel de Sinaloa en la entidad.
Ahora existe incertidumbre sobre la nueva estructura tras la muerte de su líder Nemesio Oseguera Cervantes “Mencho”, donde es inminente una alianza con la agrupación de la “Barredora”.

