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Minicasinos, en manos del crimen
- Las máquinas tragamonedas o minicasinos son un jugoso negocio en Yucatán. Existen alrededor de 8 mil máquinas y estarían generando entre 576 y 864 millones de pesos al año.
- El Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación han sido identificados como dos agrupaciones que controlan la red de minicasinos en Yucatán
- Las máquinas ingresan a Yucatán a través de puerto Progreso, procedentes de China y Estados Unidos. La Secretaría de Gobernación estima que este negocio, controlado por la delincuencia organizada, genera alrededor de 28 MMDP al año.
Redacción/Sol Yucatán
En la esquina de una tienda de abarrotes, entre refrescos y frituras, una luz intermitente parpadea sin llamar demasiado la atención.
Es una máquina tragamonedas, no tiene permisos visibles, tampoco supervisión, sin embargo, funciona todos los días, los clientes prueban suerte con la esperanza de que con un peso puedan ganar hasta 200.
Aunque están prohibidas, estas máquinas han encontrado en Yucatán un terreno discreto, pero constante para operar en contubernio con las propias autoridades.
Su presencia no es masiva, ni ostentosa, pero sí lo suficientemente extendida como para convertirse en un negocio silencioso y con jugosas ganancias para el distribuidor y dueño del negocio donde opera.

A diferencia de los grandes casinos, las tragamonedas no se concentran en un solo punto, se distribuyen en pequeños comercios, como tiendas de la esquina, misceláneas, mercados, estanquillos de juegos y sorteos, entre otros lugares de alta concentración.
Operan, bajo acuerdos informales con los dueños de los establecimientos, bajo el sistema de ganar a ganar, donde el comerciante recibe el 30% de las ganancias, con lo cual cubre los gastos de operación, es decir, energía eléctrica y lo demás es ganancia.
El otro 70% se lo lleva el distribuidor.
El modelo es simple, pero rentable, un operador instala la máquina en un local, el dueño del establecimiento recibe una comisión, las ganancias se recogen cada mes y dos meses, dependiendo del flujo, no hay registro fiscal, ni control legal, ni tampoco responsabilidad del propietario del inmueble en caso de decomiso por parte de las autoridades.
El costo por jugada suele ser bajo, 1 y 2 pesos, lo que facilita su uso frecuente entre clientes, paseantes, curiosidad y hasta para matar el ocio.

No hay control de edad, ni límites de uso, por lo cual puede jugar desde un niño hasta un adulto mayor.
En Yucatán, células vinculadas con dos cárteles, controlan una extensa red de máquinas tragamonedas extendidas en todos y cada uno de los rincones de Yucatán.
De acuerdo con la Fiscalía General de la República, los llamados minicasinos, son controlados por células ligadas al Cártel de Sinaloa y Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los artefactos están prohibidos por la Ley General de Juegos y Sorteos, sin embargo, operan de manera libre.
En Yucatán, entre los años 2024, 2025 y en lo que va del 2026, se han asegurado cerca de mil máquinas en un total de 15 municipios de la entidad, aunque los operativos contra los minicasinos cada vez son menos, debido a que las autoridades federales se han concentrado en el combate al narcomenudeo.
Pareciera un negocio sencillo, pero genera millones de pesos en ganancias limpias, es decir, una forma de diversificar el negocio sin tanto riesgo y es considerado como la caja chica de los grupos criminales.

Para darnos una idea, la Secretaría de Gobernación Federal aseguró que los grupos que controlan estos negocios pueden obtener a nivel nacional ganancias semanales de hasta 600 millones de pesos, es decir, 2 mil 400 millones al mes y 28 mil 800 MDP al año.
En la operación habría contubernio por parte de las propias autoridades, debido a que, a pesar de estar prohibidos, operan de manera libre en negocios.
En lugares públicos como el mercado Lucas de Gálvez, existen locales, donde solo operan con este tipo de máquinas.
Se ha ligado al empresario en el giro de gimnasios, Emmanuel Alcántara Heredia, como una de las personas que controlarían el negocio de las máquinas tragamonedas.
De acuerdo con estimaciones de la Fiscalía General de la República, en la entidad habría operado unas 8 mil máquinas de este tipo distribuidas en los 106 municipios de Yucatán.
Aunque los municipios de mayor concentración se encuentran en Mérida, Kanasín, Celestún Umán, Progreso, Motul, Tizimín y Valladolid, quienes en conjunto tienen operando al 70% de estos artefactos.
Una sola máquina genera en promedio ganancias de entre los 200 y 300 pesos al día, pareciera una cantidad insignificante comparada con los ingresos que genera la delincuencia organizada, sin embargo, no es así.


Estaríamos hablando que cada máquina generaría ingresos entre los 6 y 9 mil pesos al mes.
Es decir, entre 48 y 72 millones de pesos al mes o, lo que es lo mismo, entre 576 y 864 millones de pesos al año. De esta suma, los distribuidores se quedan con el 70% de las ganancias y el otro 30% se reparte entre los dueños de los negocios donde operan.
Si bien la operación de las máquinas tragamonedas y casinos está prohibida por la Secretaría de Gobernación, la delincuencia se las ha ingeniado para su introducción al país.
Los equipos son importados desde China y Estados Unidos, ingresan por el puerto de Progreso.
Para evadir la inspección de la aduana, las máquinas entran por partes, es decir, llegan desarmadas y se arman en talleres, ya que no existe ninguna ley que prohíba el ingreso de las partes de estos equipos o los mismos equipos, ya que la ley prohíbe su operación.
