Portada
Millonario negocio del mosquito
- Servicios de Salud de Yucatán compró 21 camionetas para combatir dengue, zika y chikungunya, y meses después contrató a una empresa privada por 115 millones de pesos que utiliza esos mismos vehículos y los cobra como propios.
- El contrato obliga a esa compañía a llevar diez camionetas. Diez camionetas privadas además de las 21 públicas. Sin embargo, no se ven por ningún lado las nuevas camionetas de la empresa.
- En un contrato donde cada kilómetro tiene precio, cada kilómetro también debería tener nombre de municipio, fecha, ruta, vehículo y evidencia de que realmente fue fumigado, pero no lo hay
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
El combate al mosquito transmisor del dengue se ha convertido en un negocio de cientos de millones de pesos para los Servicios de Salud de Yucatán (SSY), encabezados por Miguel Alberto Alcocer Gamboa.
Y es que en menos de un año pasó de comprar una flotilla propia para su Programa de Vectores a volver a contratar por hasta 115 millones de pesos a una empresa que está utilizando las mismas unidades de la dependencia y las cobra como propias.

El contrato LP-SSY-05-26-C1, firmado el 22 de abril de 2026 con Suministros y Aplicaciones de México, S.A. de C.V., establece un monto de 115 millones de pesos, para prestar el “servicio de aplicación de insecticidas para el fortalecimiento en el control químico del Aedes aegypti para la prevención del dengue en el Estado de Yucatán”.
SSY pactó pagar 1,310 pesos por kilómetro de aplicación de insecticida. La tabla económica del contrato establece ese precio unitario y vuelve a colocar los límites de 46 y 115 millones de pesos.
La aritmética permite dimensionar el negocio. Para alcanzar el mínimo contractual de 115 millones, serían alrededor de 87 mil 786 kilómetros de aplicación. Son prácticamente 88 mil kilómetros susceptibles de convertirse en facturas pagadas con recursos públicos.

Lo oscuro del contrato es que cada kilómetro debería comprobarse, pero a la fecha esa posibilidad no se cumple.
El contrato proporciona elementos suficientes para que los Servicios de Salud de Yucatán puedan reconstruir documentalmente los recorridos, pero se niegan a transparentar el uso adecuado de los recursos.
La dependencia entregó al proveedor los mapas o zonas de trabajo con siete días de anticipación. Además, establece que el recorrido de cada unidad debe considerar un mínimo de 100 kilómetros y un máximo de 120 kilómetros diarios, dejando dos días de mantenimiento para cada unidad al mes.

Esto significa que la comprobación del gasto no debería limitarse a una factura global.
Si el proveedor cobra por kilómetro, SSY tendría que estar en condiciones de establecer qué vehículo hizo el recorrido, qué día salió, qué municipio atendió, qué ruta siguió, cuántos kilómetros aplicó, qué cantidad de insecticida utilizó y quién recibió y validó el servicio.
El universo territorial es enorme. El contrato contempla la prestación del servicio en los 106 municipios de Yucatán, desde Mérida hasta pequeñas localidades del interior del estado, lo que tampoco se cumple, al menos eso dicen los testimonios, no solo de los poblados alejados, sino en la misma capital.

Por ello, alcanzar el techo presupuestal de 115 millones implicaría documentar decenas de miles de kilómetros distribuidos por toda la entidad.
Y ahí aparece una pregunta fundamental para la fiscalización posterior: ¿cuántos de esos 87 mil 786 kilómetros potenciales terminarán realmente recorridos, fumigados, comprobados y pagados?

SSY ya había comprado sus propias camionetas. El 31 de julio de 2025, los Servicios de Salud de Yucatán firmaron con Automaya, S.A. de C.V. el contrato LP-SSY-05-25-C1 para comprar vehículos destinados específicamente al Programa de Vectores.
No fueron automóviles adquiridos para labores administrativas ni para trasladar funcionarios.
El propio contrato establece como uno de sus objetivos principales la: “Adquisición de vehículos para el programa nacional de combate a vectores transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya en el Estado de Yucatán”.
SSY adquirió 21 camionetas RAM 1200 Tradesman Crew Cab modelo 2025.
La factura contractual ascendió a 10 millones 69 mil 500 pesos, IVA incluido: 8 millones 680 mil 603.45 antes de impuestos y 1 millón 388 mil 896.55 de IVA.
Cada unidad tuvo un precio antes de IVA de 413 mil 362.07 pesos.




Las camionetas tienen una capacidad de carga de al menos 1,150 kilogramos, batea con volumen mínimo de 1,276 litros, capacidad de arrastre de 3 mil kilogramos y ganchos de sujeción en el área de carga.
En otras palabras, desde 2025 SSY dispone de 21 camionetas adquiridas expresamente para su Programa de Vectores, las mismas que fueron entregadas a la empresa Suministros y Aplicaciones de México, S.A. de C.V.
Pero en abril de 2026 decidió contratar a una empresa privada para realizar aplicaciones contra el mismo mosquito.
Y el contrato obliga a esa compañía a llevar diez camionetas. Diez camionetas privadas además de las 21 públicas. Sin embargo, no se ven por ningún lado las nuevas camionetas de la empresa.
Por un lado, existen 21 camionetas propiedad de SSY compradas con más de 10 millones de pesos para combatir dengue, zika y chikungunya.
Por otro, el organismo contrata a una compañía privada que aporta diez vehículos adicionales para desarrollar aplicaciones contra el Aedes aegypti y puede cobrar hasta 115 millones de pesos.
Solo los tres expedientes revisados permiten dimensionar el volumen económico de la estrategia.


En 2025 fueron 10.07 millones para las 21 camionetas del Programa de Vectores. En 2026 aparecen hasta 28 millones para insecticidas. Y otros 115 millones como techo para la aplicación privada de insecticidas.
Son hasta 153.07 millones relacionados con vehículos, químicos y servicios para combatir vectores, aunque la cifra requiere una precisión indispensable: los vehículos corresponden a 2025 y los 115 millones y 28 millones de 2026 son techos de contratos abiertos, por lo que no necesariamente representan recursos efectivamente ejercidos en su totalidad.

En un contrato donde cada kilómetro tiene precio, cada kilómetro también debería tener nombre de municipio, fecha, ruta, vehículo y evidencia de que realmente fue fumigado.
