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La Primaria que la SEDENA construyó, pero que la alcaldesa de Izamal mantiene en el olvido

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  • De las protestas en las vías del Tren Maya a la edificación de una primaria: la lucha de dos años por los derechos de la niñez en Izamal enfrenta un último obstáculo.
  • Mientras el Gobierno Federal cumplió con la obra, el Ayuntamiento local posterga las mejoras necesarias para garantizar la seguridad de los alumnos.

Por Claudia V. Arriaga Durán

La comunidad de Citilcum, en el municipio de Izamal, tomó las vías del Tramo 3 del Tren Maya el 17 de mayo de 2024 para luchar por los derechos de la niñez: educación, salud y un medioambiente libre de contaminación. El riesgo no fue en vano. Lograron que la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) construyera la escuela primaria, motivo principal de la movilización, pero aún no puede ser inaugurada porque el Ayuntamiento de Izamal no ha cumplido con su parte.

En aquel año, la empresa Tren Maya denunció a cinco personas ante la Fiscalía General de la República (FGR) por, supuestamente, violar el artículo 533 de la Ley de Vías Generales de Comunicación. Se les acusó de obstruir las vías, aunque los pobladores se aseguraron de que la manifestación no impidiera el paso del megaproyecto: averiguaron los horarios de salida y confirmaron que en ese momento no había ningún viaje en curso.

El Tren Maya acordó con los emplazados que estos firmarían una disculpa pública y se comprometerían a no volver a obstruir el paso del ferrocarril. Por otro lado, la Sedena reconoció la causa de la protesta y construyó la escuela primaria más cerca de la comisaría de Citilcum.

“Nos dijeron que teníamos que ofrecer una disculpa pública. Preguntamos qué era, porque muchos lo tomaron como si nos fueran a humillar, que íbamos a ir al pueblo a decir que estábamos mal. Pero no, la disculpa pública fue prácticamente el compromiso de que no íbamos a tomar los rieles del Tren Maya”, relató una de las mujeres que firmó el documento.

La escuela primaria fue edificada por la empresa Azvindi Ferroviario, encargada también de la construcción del Tramo 3, que pasa por las inmediaciones de la comisaría de Citilcum y conecta con el Tramo 4.

La toma de las vías ocurrió cerca de las 9 de la noche. La presencia de los pobladores, en su mayoría mujeres, movilizó a la Sedena y a la Guardia Nacional. Al lugar llegó un convoy con elementos de seguridad, los manifestantes pensaron que serían arrestados. Algunas personas salieron corriendo, pero otras se quedaron: las madres de las niñas y niños.

Se acercó el general Águila, cuyo nombre es Óscar David Lozano Águila, director general de la empresa de participación estatal mayoritaria Tren Maya, y preguntó el motivo de la protesta. Le explicaron que desde 2022 habían reportado incidentes de seguridad y que la niñez estuvo en riesgo constante por la construcción del tren. Sin embargo, él afirmó que nunca recibió dichos reportes.

“Solo vimos que se desplegó el Ejército Mexicano con la Policía Federal y la Guardia Nacional (…) Llegó el general, le externamos las molestias y se comprometió a realizar una mesa de diálogo con el pueblo”, recordó otra de las mujeres que participó en la lucha.

En 2022 ocurrió el primer incidente que derivó en la protesta inicial de los habitantes. En esa ocasión bloquearon sus fuentes de trabajo, luego de que maquinaria pesada estuviera a punto de atropellar a una mujer y a su hija cuando salían de la escuela.

“Agarramos la cablería, bloqueamos toda la fuente de trabajo. Pedimos hablar con los jefes directos y no nos hacían caso. Pensaron que nos quedaríamos así, pero vieron que empezamos a tomar todo y la jefa estaba molesta. Entonces vinieron los jefes inmediatos”, relató.

Además, los niños de la comisaría de Citilcum comenzaron a enfermarse por el polvo de la obra. Los árboles de la escuela y el campo de enfrente pasaron del verde al blanco por los sedimentos. Las enfermedades respiratorias y la conjuntivitis en los menores se volvieron constantes.

Hace cuatro años, tras la primera manifestación, tuvieron acceso a los planos y descubrieron que no se contemplaban pasos peatonales para los menores, situación que Azvindi se comprometió a corregir.

En aquel momento, para tranquilizar a la comunidad, se habilitó una antigua escuela. Sin embargo, el inmueble estaba en malas condiciones y, con las lluvias, el lugar se inundó. Tuvieron que evacuar a los menores con ayuda de una ambulancia de traslado, el agua les llegaba a las rodillas.

“Empezó a entrar más agua por el techo. Como fue una minitormenta, había muchos truenos y relámpagos, el agua subía y los niños estaban dentro, les llegaba a la rodilla”, dijo otra de las mujeres sumadas a la causa.

Posteriormente, otra de las soluciones previas a la nueva escuela quedó en manos de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey), que envió aulas móviles y baños portátiles. Esta acción no mejoró las condiciones, las enfermedades e incomodidades persistieron, lo que finalmente llevó a la protesta sobre las vías.

“El general Águila vino con su gente y personal de la Segey. Les mostramos los videos de la inundación, las aulas y los baños portátiles. Él preguntó cómo era posible que nos pusieran eso si no era digno para los niños”, apuntó.

Sedena construyó la nueva escuela

La protesta obtuvo respuesta. Óscar David Lozano Águila prometió la construcción de un nuevo plantel y pidió apoyo a la comunidad para localizar un terreno. Aunque había dos predios ideales puestos a disposición por los habitantes, la elección final fue para uno ubicado junto al cementerio.

Explicaron que la elección del terreno fue política. Según los manifestantes, como la mayoría de ellos no eran simpatizantes de Morena, la ahora alcaldesa de Izamal, Melissa Puga, tras ganar las elecciones, impulsó, y casi obligó, a que la obra se realizara en dicho sitio.

La primaria, de dos turnos (nombres Manuel Rodríguez Acosta y Benito Juárez García), se construyó junto al camposanto de Citilcum pese a existir mejores opciones.

“Nos dieron un ultimátum: tenía que ser ese terreno. La alcaldesa se comprometió a levantar una barda que hasta hoy no ha hecho. Solo esperamos que cumpla con la barda y las carreteras aledañas, prometió luminarias y vialidades en perfecto estado, pero nada. Solo queremos que cumplan lo prometido, que los niños pasen a una escuela digna y segura”, comentó otra vecina.

Los trabajos de la primaria iniciaron en mayo de 2025 y se dio un plazo de dos meses para terminarlos. En noviembre del año pasado se entregó la obra y se realizó el recorrido de revisión.

Los maestros observaron que faltaban protectores en las ventanas e instalar los aires acondicionados. La Segey aseguró a los padres que se encargaría de los detalles, mientras que la alcaldesa Melissa Puga prometió construir el muro divisorio con el cementerio y elevar la parte ya edificada.

“La empresa (Azvindi) dijo que hablarían con Segey para trabajar en conjunto. El detalle es que los comedores no serían de concreto, dijeron que mandarían mobiliario, protectores y los aires, porque la empresa dejó todo listo para una instalación rápida”, acotó otra de las mujeres.

La comunidad de Citilcum luchó por dos años para obtener una escuela de calidad. Además, consiguieron que el espacio que dejarán los niños sea habilitado como bachillerato, según garantizó la Segey.

Solo falta que la alcaldesa Melissa Puga cumpla su palabra.

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