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Opinión

La colonia alemán, pionera en la Mérida que se nos fue… 

Por Sergio Grosjean 

De este emblemático barrio hay mucho pero mucho de que hablar y escribir, por lo que haremos una breve semblanza de una de las colonias más tradicionales de la Mérida que se nos fue como es la alemán, la cual caracterizaría en el presente por ser una de las que más familias yucatecas viven y por consiguiente los vecinos se conocen e incluso conviven, manteniendo así su identidad.

 

La colonia posee uno de los parques con mayor vida social de toda la capital, y tiempo atrás, un lugar a pocos metros imposible de no citar fue su cine, llamado maya, de bello estilo art deco que en su momento no solo fue centro de reunión de los colonos sino de toda la ciudad, siendo que tristemente cerró sus puertas a finales de los ochentas del siglo pasado y menos de un lustro después se incendió y así desaparecer para siempre

 

Por otro lado, paulatinamente nuestra cuidad se convierte en un entretejido urbano que para muchos de los meridanos es difícil reconocer. Día a día a todo lo ancho de nuestra geografía se construyen nuevos fraccionamientos que conjuntados con el inadecuado ordenamiento del suelo y el cambio climático provocan que sea más cálida que hace 100 años, cuando la gente al medio día podía vestir elegantemente incluso con gruesas telas.

 

Pero cuando nos referimos a los antecedentes de las colonias o fraccionamientos de Mérida y el calor, obligatoriamente tenemos que hacer referencia a la colonia Miguel Alemán, ya que esta marcó el origen en la industria de la construcción en nuestro estado al edificar mil viviendas de similar diseño; aunque este tuvo un antecedente llamado reparto obrero José Dolores Patrón.

 

Este último, fue el primer caso de construcción de viviendas en serie en Yucatán al manufacturarse 100. La obra se realizó en 1928 a instancias del gobernador Alvaro Torre Díaz quien la promovió para los obreros. Con solo 13 hectáreas, se le dotó de infraestructura y se le incorporaron servicios urbanos con la intención de lograr que sea una zona autosuficiente a nivel básico tal y como una veleta de viento para el abastecimiento de agua de pozo por cada dos viviendas, un mercado y escuela.

 

En 1947-1948, se construyó la colonia Miguel Alemán en tierras de la hacienda de Petkanché, anexa de la hacienda de Chichí Suárez Molina. Nuestro amigo, el historiador Emiliano Canto nos narra como las pequeñas casas de interés social se destinaron inicialmente para los ferrocarrileros, pero a los trabajadores del riel no les entusiasmó mucho la idea, y más adelante las familias del personal de la cercana planta termoeléctrica Nachi Cocom les agradó el sitio y lo habitaron. En los años setentas se realizó una ampliación llamada Nueva Alemán.

 

De acuerdo al estudio de María Elena Torres, el diseño urbano de la colonia es pionera en la traza preconcebida, ya que se adapta a las condiciones ambientales, pues tiene una orientación de 45º N-E, lo que permite una adecuada ventilación y evita el soleamiento directo de las fachadas, a diferencia del trazo ortogonal norte-sur, este- oeste del resto de la ciudad de aquel entonces, ya que en el presente, hacen todo como más jugo le puedan sacar al terreno sin importar nada más.

 

Otra interesante característica es que la vialidad se diseñó con base a calles y avenidas de uso primario para el acceso del transporte, evitando ubicar las fachadas sobre éstas (exceptuando la avenida principal), para evitar que el ruido y el tráfico representara un riesgo para los colonos, y a la vez, no entorpeciera la convivencia vecinal.

 

Para el equipamiento se diseñó un núcleo de servicios conformado por dos manzanas centrales y vecinas; en una ubicaron la escuela, el mercado, la primera sucursal de la JAPAY, siendo que con ello la podemos mencionar como la primera colonia de la ciudad en contar con agua potable, lustros antes de que se introduzca este servicio en cualquier otra parte de la ciudad.

 

También se instalaron casetas de teléfono y de cobro, y posteriormente se construyó la iglesia de la que fue un ícono muchos años el extinto y controversial sacerdote Antonio Pech Navarro, mejor conocido como el padre Pech. También, se construyó el primer supermercado de la colonia llamado Komesa y en la otra manzana se diseñó un espacio de esparcimiento con áreas verdes arboladas que repercutió en la valoración del parque de esta colonia, como lo es hasta la fecha: un espacio lleno de vida.

 

La infraestructura de la colonia es pionera en la introducción del sistema de drenaje de aguas negras, con laguna de oxidación, las cuales se ubicaron a las afueras de la ciudad, donde se localizaban las oficinas de la SAGAR y el estacionamiento del centro comercial de Plaza Fiesta. Esta colonia es un ejemplo que deberían seguir los constructores contemporáneos, que a casi 70 años de su edificación muy pocos casos similares tan honrosos observamos en Mérida, sobre todo cuando nos referimos a las áreas verdes, ya que casi ninguno incluye calles y avenidas arboladas, y si no me creen, salgan a su puerta y observen el panorama. Sergio Grosjean Abimerhi 03/03/2023

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