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José Chapur, un fracaso en la 4T
- El empresario hotelero fue colocado como pieza clave para atraer capital a Yucatán, pero las cifras oficiales muestran que la inversión extranjera se desplomó, lo que es evidente que ha resultado un verdadero fracaso
- Con el Comité Promotor de Inversiones bajo su coordinación, el estado pasó de alrededor de 206 millones de dólares de IED en 2023 a 108.1 millones en 2025.
- La confianza empresarial también se hunde: Coparmex reporta que apenas 17.9% de sus socios tiene intención de invertir. Incertidumbre, certeza jurídica y tramitología, entre los principales obstáculos.
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
Cuando Joaquín Díaz Mena llegó al Gobierno de Yucatán, una de sus principales promesas fue apostar por fortalecer la economía estatal, acercar al sector empresarial y utilizar sus relaciones para promover al estado como destino de nuevas inversiones.
Se comprometió a catapultar la inversión y el turismo como una estrategia para mejorar la vida de miles de yucatecos mediante la generación de empleos bien pagados, aseguró que sabía el camino correcto para hacerlo y la gente que lo haría posible.
El Gobierno de Joaquín Díaz Mena depositó gran parte de sus esperanzas para detonar la inversión y fortalecer el turismo en Yucatán en José Antonio Chapur Zahoul, considerado como uno de los grandes hoteleros y empresarios.

El Gobierno Estatal creó el Comité Promotor de Inversiones de Yucatán y a la cabeza se colocó a Chapur Zahoul, quien tendría mayor poder de decisión que el propio secretario de Economía y Trabajo, Ermilo Barrera Novelo, con la encomienda de atraer nuevos capitales, impulsar proyectos y abrir las puertas del estado a inversionistas nacionales y extranjeros.
Pero, al revisar los números, el discurso de la atracción de inversiones choca con una realidad.
De acuerdo con información de la Secretaría de Economía y Trabajo de Yucatán, basada en datos de la Secretaría de Economía federal, durante 2025 la entidad recibió 108.1 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED).

El propio documento oficial señala que, de ese monto, 88.5 millones correspondieron a nuevas inversiones, 50.5 millones a reinversión de utilidades y se registró una salida de 30.8 millones de dólares por cuentas entre compañías.
El contraste con 2023 resulta significativo.
Ese año, Yucatán registró aproximadamente 206 millones de dólares de IED, de acuerdo con documentos oficiales del Gobierno estatal.


En otras palabras, entre ambos años existe una reducción de aproximadamente 47.5%.
La cifra adquiere mayor relevancia porque 2025 fue el primer año completo de la administración de Joaquín Díaz Mena y coincidió con la estrategia de fortalecer un comité especializado en la promoción de inversiones, con Chapur como uno de sus principales operadores empresariales.
El diseño institucional convirtió a Chapur en un interlocutor privilegiado para la promoción económica de Yucatán.
Su posición le permite participar en reuniones de alto nivel, encuentros empresariales y actividades de promoción dentro y fuera del estado, se tienen documentados al menos ocho viajes al extranjero cuyos gastos fueron cubiertos con dinero público.
El propio secretario Ermilo Barrera Novelo ha difundido reuniones con Chapur como parte de los trabajos para atraer inversiones y desarrollar proyectos estratégicos para Yucatán.
La interrogante es que, mientras se multiplican las reuniones, los encuentros y los anuncios, el indicador de inversión extranjera muestra una reducción considerable.
Yucatán no solo necesita fotografías de empresarios, funcionarios alrededor de una mesa y viajes al extranjero presumiendo reuniones.
Necesita capital, empleos, nuevas empresas y proyectos que realmente se concreten, situación que no está sucediendo. Para muestra de ello, la entidad ocupa los últimos lugares en salarios del país con un promedio de 12 mil pesos mensuales registrados ante el IMSS, cuando a nivel nacional el IMSS registró una percepción mensual de 20 mil 193 pesos, además la informalidad crece al grado de que, al día de hoy, según el INEGI, de las 1.24 millones de personas ocupadas, 737 mil lo hacen de manera informal.
El problema no termina en las cifras de IED.

La propia percepción del sector empresarial revela un escenario adverso.
La medición más reciente de Data Coparmex 2026 colocó a Yucatán en apenas 17.9% de intención de inversión entre sus socios, el nivel más bajo registrado hasta ahora.
Esto significa que aproximadamente ocho de cada 10 empresarios consultados no consideran que sea momento de arriesgar capital, crecer o contratar. Entre las preocupaciones señaladas aparecen la incertidumbre económica, la falta de certeza jurídica y la tramitología.
El dato contradice la imagen de un estado convertido en imán de inversiones.
Aunque todo apunta a que el único que ha resultado beneficiado de la creación del comité es precisamente Chapur Zahoul y su conglomerado empresarial.
El empresario ha conseguido permisos para sus desarrollos, incluso en zonas de gran impacto negativo para los ecosistemas de Yucatán, lo que es una clara muestra de conflicto de interés y tráfico de influencias.
Uno de los casos que mayor controversia ha generado es el proyecto Las Dunas, en Chuburná Puerto, cuya situación ha derivado en revisiones y actuaciones de autoridades ambientales.
Lo que es evidente es que la apuesta de Joaquín Díaz Mena por incorporar a José Chapur como imán para atraer inversión y catapultar la economía y el turismo ha resultado un verdadero fracaso, como lo han sido los 23 meses de la actual administración.
