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Grupo Abimerhi doblega al poder

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  • Bajo el actual gobierno el grupo empresarial vinculado a Chikri Abimerhi Bodib ha logrado una penetración transversal en la administración pública, obteniendo contratos en prácticamente todas las dependencias
  • La empresa nació como un taller automotriz, y durante décadas fue creciendo al amparo del poder hasta apoderase del presupuesto público
  • En 2007 y 2008 el grupo amplió su presencia en auxilio vial, grúas, rescate, ambulancias y representación de marcas, incorporando ya de manera visible a la esposa y a los hijos como socios.

Redacción/Sol Yucatán

Durante casi tres décadas, el nombre de Chikri Abimerhi Bodib se repite de manera persistente en el Registro Público de Comercio de Yucatán. No se trata de un empresario ocasional ni de una aventura mercantil aislada, sino de la construcción meticulosa de un poder empresarial concentrado, sostenido en una red de nueve empresas formalmente constituidas y documentadas a través de 24 movimientos registrales, actas constitutivas, asambleas, donaciones de acciones y otorgamientos de poderes que, en conjunto, revelan un mismo patrón: control absoluto, administración unipersonal y uso sistemático de la familia como andamiaje societario.

Desde 1997, con la creación de Talleres Abimerhi, S.A. de C.V., el modelo quedó definido. La empresa nació como un taller automotriz, pero con un objeto social deliberadamente amplio que le permitió moverse con facilidad hacia servicios de salvamento, custodia de vehículos, franquicias y contratos mercantiles diversos.

Desde entonces, Abimerhi Bodib fue nombrado administrador único, con uso exclusivo de la firma social y facultades totales. Ese mismo esquema se repitió en Estación de Servicio Abimerhi, S.A. de C.V., constituida en 1998 para la comercialización de gasolinas y diésel, anclando al grupo en el negocio energético.

La expansión no fue casual ni improvisada. En 2007 y 2008, con Abimerhi Autocenter, S.A. de C.V., el grupo amplió su presencia en auxilio vial, grúas, rescate, ambulancias y representación de marcas, incorporando ya de manera visible a la esposa y a los hijos como socios.

Más adelante, mediante asambleas protocolizadas, esos mismos hijos donarían gratuitamente sus acciones, un movimiento legal pero revelador de una estrategia clara: simular dispersión accionaria para después reconcentrar el poder en una sola persona.

En 2013, con la constitución de Abimerhi, S.A. de C.V., el entramado dio un salto cualitativo. Ya no se trataba solo de operar empresas, sino de controlarlas desde un holding, con facultades para crear, administrar y liquidar otras sociedades, participar en obra pública, desarrollar proyectos inmobiliarios y prestar servicios múltiples.

Bajo el gobierno de Joaquín Díaz Mena, el grupo empresarial vinculado a Chikri Abimerhi Bodib ha logrado una penetración transversal en la administración pública estatal.

A partir de ahí, el crecimiento se aceleró: Abimerhi Corporativo en 2018, Abimerhi Inmobiliaria y Abimerhi Premier en 2020, Abimerhi Energy en 2023 y, finalmente, en 2025, Chikri Abimerhi, S.A. de C.V., una razón social que concentra prácticamente todos los giros anteriores en un solo vehículo empresarial.

Nueve empresas, un solo administrador. Nueve razones sociales distintas, pero una misma lógica de control. Los documentos no muestran alternancia, contrapesos ni esquemas de gobernanza compartida. Muestran, por el contrario, un poder empresarial centralizado, diseñado para adaptarse a cualquier oportunidad de negocio, especialmente aquellas que emanan del sector público.

Ese poder no se quedó en el ámbito privado. La dimensión real del entramado Abimerhi se entiende cuando se observa su relación con el presupuesto público. La diversificación de objetos sociales y la multiplicidad de razones sociales le han permitido insertarse de manera sistemática en el reparto del gasto gubernamental, convirtiéndose en proveedor recurrente de servicios estratégicos para el Estado.

No es un actor marginal del mercado: es un operador con capacidad para responder, o acomodarse, a casi cualquier necesidad administrativa.

Sin embargo, es en el actual sexenio donde esa relación alcanza un nivel que ya no puede explicarse como simple coincidencia o eficiencia empresarial. Bajo el gobierno que encabeza Joaquín Díaz Mena, el grupo empresarial vinculado a Chikri Abimerhi Bodib ha logrado una penetración transversal en la administración pública estatal, obteniendo contratos en prácticamente todas las dependencias.

La recurrencia, la amplitud de giros contratados y la concentración del gasto revelan un fenómeno más profundo: el poder empresarial no solo participa del gobierno, lo condiciona.

Los montos no son menores. De acuerdo con registros de contratación y portales de transparencia, las adjudicaciones otorgadas a las empresas del grupo suman cientos de millones de pesos, muchas de ellas concentradas en procedimientos de adjudicación directa o en esquemas que reducen al mínimo la competencia real. No se trata de un contrato aislado ni de una dependencia específica, sino de una presencia constante y dominante en el mapa presupuestal del estado.

Nada de lo anterior, tomado de forma individual, es ilegal. Todo está inscrito, protocolizado y formalmente permitido. Pero el problema no es la legalidad aislada de cada acto, sino el resultado acumulado: un empresario con control absoluto sobre su red corporativa, con acceso reiterado al presupuesto público y con una capacidad de adaptación que termina por doblegar a los gobiernos, no por la fuerza, sino por la dependencia operativa que generan.

Las 24 escrituras revisadas no narran historias independientes. En conjunto, describen la consolidación de un poder empresarial que ha aprendido a moverse mejor que el propio Estado, a ocupar espacios, a cubrir funciones y, finalmente, a convertirse en un actor indispensable para la administración pública.

Cuando eso ocurre, el equilibrio se rompe: el gobierno deja de ser el rector del gasto y pasa a ser rehén de sus propios proveedores.

Ese es el verdadero fondo del entramado Abimerhi. No cuántas empresas existen, sino cómo una estructura empresarial bien diseñada puede someter la lógica gubernamental, capturar el presupuesto y operar con una influencia que, aunque formalmente invisible, resulta determinante en la vida pública de Yucatán.

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