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¡Gobierno viajero!
- Los viajes del gobierno morenista cuestan a los yucatecos más de 233 millones de pesos del presupuesto estatal, solo en el 2026, en un estado donde persisten carencias en salud, educación y seguridad pública.
- Reservó una multimillonaria bolsa para financiar pasajes aéreos, traslados terrestres, hospedajes, viáticos nacionales, viáticos internacionales y servicios integrales de viaje para funcionarios públicos.
- La mayor parte de los recursos no se encuentra en los boletos de avión ni en los viáticos tradicionales. El verdadero peso financiero se concentra en los llamados Servicios Integrales de Traslado y Viáticos, que absorberán 160 mdp.
Redacción/Sol Yucatán
Los viajes de la burocracia yucateca le cuestan a la sociedad más de 233 millones 340 mil 943 pesos. Así lo establece el Presupuesto de Egresos 2026 del Gobierno de Yucatán, que reservó una multimillonaria bolsa para financiar pasajes aéreos, traslados terrestres, hospedajes, viáticos nacionales, viáticos internacionales y servicios integrales de viaje para funcionarios públicos.
La cifra coloca al gasto en movilidad gubernamental entre los rubros más generosos del presupuesto estatal y refleja una realidad difícil de ignorar: mientras hospitales continúan enfrentando rezagos en equipamiento, abasto de medicamentos y atención especializada, numerosas escuelas mantienen necesidades de infraestructura y mantenimiento y la seguridad pública demanda inversiones permanentes para enfrentar los desafíos de una entidad en crecimiento, la administración estatal decidió garantizar una partida superior a los 233 millones de pesos para mover funcionarios dentro y fuera del país.

El presupuesto revela que la mayor parte de los recursos no se encuentra en los boletos de avión ni en los viáticos tradicionales. El verdadero peso financiero se concentra en los llamados Servicios Integrales de Traslado y Viáticos, que absorberán 160 millones 513 mil 562 pesos durante 2026.
A ello se suman 41 millones 281 mil 879 pesos para viáticos en territorio nacional, 19 millones 893 mil 878 pesos para pasajes aéreos, 6 millones 494 mil 112 pesos para servicios integrales de traslado y hospedaje, 3 millones 949 mil 736 pesos para viáticos en el extranjero, más recursos destinados a transporte terrestre y marítimo.

En conjunto, estas partidas representan un promedio cercano a los 639 mil pesos diarios destinados exclusivamente a la movilidad de la estructura gubernamental.
El dato adquiere una dimensión política especial porque la administración encabezada por Joaquín Díaz Mena llegó al poder impulsada por una narrativa de austeridad, cercanía con la población y combate a los privilegios burocráticos. Sin embargo, conforme avanza el ejercicio fiscal 2026, el presupuesto revela una realidad distinta: una estructura gubernamental con recursos suficientes para sostener una intensa agenda de traslados, comisiones oficiales, reuniones, eventos y actividades fuera de sus sedes habituales.
La situación cobra aún mayor relevancia al entrar el Estado en la segunda mitad del año. Para estas fechas, una parte significativa de los recursos programados para 2026 ya debió haber sido comprometida, ejercida o contratada. No obstante, la ciudadanía carece de una relación pública clara y accesible que permita identificar de manera integral quiénes han sido los beneficiarios de estos recursos, cuántos viajes se han realizado, cuáles fueron sus costos reales y qué beneficios concretos generaron para la población.
La opacidad resulta particularmente sensible porque buena parte de los recorridos del gobernador y de altos funcionarios han sido presentados bajo la narrativa de promoción económica, gestión institucional o fortalecimiento de relaciones gubernamentales. Sin embargo, los resultados tangibles de muchas de estas giras siguen siendo difíciles de medir para la mayoría de los ciudadanos, especialmente para quienes continúan enfrentando problemas cotidianos en materia de salud, educación, transporte, infraestructura y seguridad.

En hospitales públicos persisten reclamos relacionados con tiempos de espera, equipamiento y disponibilidad de insumos. En el sector educativo continúan observándose necesidades de mantenimiento, rehabilitación y ampliación de infraestructura escolar.
En materia de seguridad, la demanda de mayores recursos, equipamiento y personal sigue siendo una constante en distintos puntos del estado. Frente a estas necesidades, la magnitud del gasto destinado a viajes, hospedajes y viáticos inevitablemente genera cuestionamientos sobre las prioridades presupuestales de la administración estatal.
La contradicción es evidente. Mientras el discurso gubernamental insiste en la cercanía con la ciudadanía, el presupuesto garantiza recursos extraordinarios para mantener a funcionarios en constante movimiento. Mientras se promueve una imagen de austeridad, los números muestran una de las mayores bolsas de recursos destinadas a traslados burocráticos dentro de toda la estructura presupuestal.

Más allá de la legalidad de estas partidas, el tamaño del presupuesto obliga a una mayor rendición de cuentas. Cada vuelo, cada hospedaje, cada comisión oficial y cada servicio integral de traslado financiado con recursos públicos debería encontrarse plenamente justificado, documentado y acompañado de resultados verificables. La magnitud del gasto exige algo más que fotografías oficiales, comunicados institucionales o anuncios de reuniones. Exige transparencia plena sobre el uso del dinero de los contribuyentes.


Porque al final del día, los 233 millones de pesos destinados a viajes, viáticos y hospedajes no pertenecen a los funcionarios que los ejercen. Pertenecen a los ciudadanos que los financian. Y son esos ciudadanos quienes siguen esperando que cada peso gastado fuera de Yucatán se traduzca en beneficios reales dentro de Yucatán.
