Portada
Falsea declaraciones
- Joaquín Díaz Mena aseguró que no cuenta con dinero en cuentas bancarias, ni tiene inversiones, pero sí tiene deudas de cerca de 2 millones 500 mil pesos en créditos hipotecarios.
- El ex delegado de la Secretaría del Bienestar dice que solo cuenta con una casa de 160 metros, la cual adquirió en el 2004 y cuyo precio fue de 450 mil pesos.
- También asentó que desde el 2018 no ha adquirido vehículos, aunque se transporta en una camioneta de unos 5 MDP y a su hijo mayor Joaquín le regaló un auto Tesla, con valor de un millón de pesos.
Redacción/Sol Yucatán
Joaquín Díaz Mena, como por arte de magia, desapareció sus millonarias propiedades al grado de declararse quebrado, a pesar de ello, le regaló a su hijo mayor un auto de 1 millón de pesos.
El ex delegado de la Secretaría del Bienestar de Yucatán ya se protegió y protegió a su familia, debido a que casi todos sus bienes los puso a nombre de otras personas, esto con la finalidad de evitar que la Fiscalía General de la República le pudiera embargar las propiedades.
Díaz Mena oculta su verdadera fortuna, la cual presuntamente traspasó a nombre de sus familiares y prestanombres, uno de ellos es su inseparable compadre, Edgardo Medina Rodríguez, debido a que en la ley 3 de 3 que presentó en diciembre del 2023 sobre su situación patrimonial, dijo que estaba quebrado, es decir, sus deudas son mayores a su patrimonio.
Aseguró que no cuenta con dinero en cuentas bancarias ni tiene inversiones, pero sí tiene deudas de cerca de 2 millones 500 mil pesos en créditos hipotecarios.
También asentó que desde el 2018 no ha adquirido vehículos, aunque se transporta en una camioneta de modelo reciente con un valor de cinco millones de pesos, y a su hijo mayor Joaquín, cuando cumplió la mayoría de edad, le regaló un auto Tesla con valor de un millón de pesos. La compra se realizó en el estado de Quintana Roo.
El ex delegado de la Secretaría del Bienestar dice que solo cuenta con una casa de 160 metros, la cual adquirió en el 2004 y cuyo precio fue de 450 mil pesos.
Tampoco aparecen sus ranchos que tiene en San Felipe, Panabá y Cenotillo, ni mucho menos las congeladoras y embarcaciones que adquirió, tampoco la casa que compró en Playa del Carmen.

Ni las cabezas de ganado que compró en el 2018, donde se gastó la suma de 3 millones 500 mil pesos, como aparece en su declaración patrimonial del 2019.
Díaz Mena, durante los años que estuvo al frente de la delegación de la Secretaría del Bienestar, según lo que declaró ante las autoridades, empobreció en lugar de generar riqueza, debido a que en el 2019, el año cuando asumió la delegación, tenía dos ranchos, cinco vehículos, 860 mil pesos en cuentas bancarias, tres casas y deudas por 1 millón 222 mil 254 pesos, cinco años más tarde su patrimonio disminuyó y sus deudas se elevaron a más del doble, aunque los bienes que adquirió no aparecen en su declaración patrimonial.
Es decir, el exfuncionario mintió ante la autoridad o protegió sus pertenencias ante un posible proceso judicial por desvíos de recursos y malversación de fondos públicos. No hay que olvidar que en la Fiscalía General de la República hay varias denuncias en su contra por presunto desvío de recursos.
Historial
Joaquín Díaz Mena miente al asegurar que sus propiedades recién adquiridas son producto de sus ganancias de la ganadería, porque los montos declarados no concuerdan con lo gastado. En el 2025 gastó 13.5 MDP entre un rancho y ganado, para reunir ese dinero tuvo que juntar las ganancias de su actividad ganadera durante 33.7 años.
En sus declaraciones asienta que tiene propiedades valuadas en 120 MDP, sin embargo, su fortuna sería mucho mayor, debido a que utiliza a prestanombres para esconder las mismas.
Tiene siete propiedades declaradas, aunque en su última declaración en el 2023 puso candados para que no sea pública cierta información de sus bienes.
Lo que llama la atención es que estas siete propiedades las adquirió entre el 2015 y 2025, cuatro de estas las realizó ya siendo funcionario de Morena, tres de las compras las realizó siendo delegado de la Secretaría del Bienestar y una ya estando como gobernador de Yucatán.

Además, durante este lapso adquirió un lote de ganado por un monto de 4.2 millones de pesos y saldó una deuda de 1.1 millones de pesos de un crédito hipotecario.
Joaquín Díaz Mena posee una fortuna, por sus bienes declarados, de al menos 120 millones de pesos.
De acuerdo con lo declarado, es propietario de cuatro ranchos que se encuentran ubicados en el corredor ganadero de Yucatán.
Los inmuebles “San Ramón”, “Cocoyol”, “San Manuel I” y “San Joaquín” se localizan en la antigua carretera Tizimín-Panabá, cuya vía ha sido modernizada, y de acuerdo con investigaciones de Sol Yucatán, en dos de las propiedades del gobernador la Secretaría de Infraestructura para el Bienestar construyó los llamados caminos sacacosechas.
Fuentes cercanas al mandatario aseguran que lo que aparece en sus declaraciones apenas es una pequeña parte de la verdadera riqueza de Díaz Mena.


Tan solo a unos meses de haber tomado posesión como gobernador, Díaz Mena adquirió el llamado rancho del “Bienestar”, como informó en exclusiva en su momento Sol Yucatán, con un valor de 10 millones de pesos.
Además, en el mismo 2025, el mandatario adquirió ganado por un costo de 3.5 millones de pesos, en dos transacciones gastó 13.5 millones de pesos.
Sus hermanos, Juan Pablo y Álvaro, fungen como prestanombres y, al no ser servidores públicos, no hay manera de saber sobre sus propiedades.
Díaz Mena se defendió diciendo que el dinero invertido en las propiedades viene de su actividad ganadera, lo cual es una total mentira, al menos lo que reporta en sus declaraciones patrimoniales del 2019 y 2023 no corresponde con el monto de inversión.
Con base en su declaración patrimonial del 2019, cuando asumió la delegación de la Secretaría del Bienestar, dijo que por su actividad ganadera obtenía ingresos de 140 mil pesos mensuales, a ellos habría que restarles los costos de operación.
En el 2023 aseguró en su declaración patrimonial que obtenía por su actividad ganadera 400 mil pesos al año, ya libre de impuestos, es decir, 33 mil 33 pesos al mes.



Por lo cual, con lo obtenido en su actividad ganadera, es imposible que pudiera invertir las cifras millonarias.
Para que tan solo pudiera reunir los 13.5 millones de pesos que gastó en el 2025, entre ganado y un rancho, tuvo que ahorrar sus ganancias íntegras durante 33.7 años, lo cual es imposible, dado que en ese entonces era un adolescente y aún no se dedicaba a esa actividad.
Tampoco con lo que obtenía como funcionario federal le hubiera alcanzado, debido a que ganaba un millón 48 mil 422 pesos al año.
Sumando sus únicos dos ingresos reportados en su declaración patrimonial, Díaz Mena tenía ingresos netos de un millón 448 mil 422 pesos; para reunir los 13.5 millones que gastó en el 2025 entre un rancho y ganado, tuvo que haber ahorrado durante 9 años y 3 meses sin gastar un solo centavo, lo cual es imposible, dado que solo estuvo cinco años como delegado federal.
Por lo cual es una total mentira y un intento de engaño a los yucatecos sus declaraciones, donde asegura que las propiedades las adquirió con su actividad ganadera y son producto de presuntos actos de corrupción.
Durante su gobierno hay sospechas del desvío de cientos de millones de pesos.
En su gestión como delegado de la Secretaría del Bienestar, fue señalado de crear una red de corrupción para el desvío de cifras millonarias de programas sociales junto con exfuncionarios federales que hoy se encuentran en el gabinete de su gobierno, como Omar Pérez Avilés, Jacinto Sosa Novelo, Edgardo Medina Rodríguez, Felipe Duarte Ramírez, Shirley Castillo Sánchez y Sisely Burgos Cano.






En la Fiscalía General de la República existen siete carpetas de investigación por estos actos, sin embargo, por su investidura, estas se encuentran sin movimiento y pronto serán sobreseídas.

Lo que es una realidad es que Díaz Mena no pudo haber adquirido las propiedades millonarias con su trabajo como funcionario o por su actividad ganadera, y todo apunta a que los recursos vinieron del presupuesto que manejó en la Secretaría del Bienestar y ahora en el Gobierno de Yucatán.
