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El «¡vámonos!» que nadie escuchó
Ivonne Ortega sin liderazgo en su bancada
José González/Sol Yucatán
Hay frases en la política que nacen para mostrar poder y terminan retratando la más absoluta soledad. El exabrupto de Ivonne Ortega Pacheco —coordinadora de la bancada de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados— ante el cuestionamiento incómodo de una reportera no solo dejó al descubierto su intolerancia a la crítica, sino algo mucho peor para cualquier figura política: su falta de autoridad real.
Durante una reciente rueda de prensa, al ser cuestionada sobre si el respaldo brindado a Grecia Quiroz respondía a una invitación a una candidatura a la gubernatura de Michoacán, Ortega optó por el camino del reproche y la censura: “¡No ofenda! No va la pregunta. No va a haber más preguntas si son de ese tipo. Vámonos”.
Sin embargo, el verdadero traspié no estuvo en el exabrupto, sino en lo que ocurrió un segundo después.
Al dar la orden de retirarse y lanzar un “vámonos” con aires de sentencia absolutoria, la respuesta de los presentes fue ignorarla.
Nadie la siguió. Ninguno de sus correligionarios le hizo caso. La prensa se mantuvo en el lugar y la conferencia continuó como si la instrucción del presunto liderazgo nunca hubiera existido. Ortega dio la espalda y el salón simplemente la ignoró.
El episodio deja expuesta una realidad incómoda para la bancada, la exgobernadora.
Autoritarismo como escudo.
Reaccionar con indignación ante una pregunta elemental sobre estrategia político-electoral no denota firmeza, sino debilidad de sus argumentos y poco oficio ante los medios.
Mando de papel. Que una líder ordene romper una comparecencia y nadie en su propio equipo la secunde exhibe que el mando formal no lo tiene.
Aislamiento en su propia bancada. La escena confirmó que las decisiones e impulsos de la diputada no conectan con la dinámica ni con el respaldo de sus compañeros de partido, dejándola en evidencia ante la opinión pública.
Intentar acallar a la prensa suele salir mal, pero intentar hacer un desplante de autoridad y terminar caminando sola hacia la salida es la radiografía exacta de un liderazgo sin peso ni convocatoria.
Movimiento Ciudadano presume frescura y nueva política, pero episodios como este revelan que en la coordinación de sus diputados lo que impera es la arrogancia, la incapacidad y la falta de liderazgo de la exgobernadora.
