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El misterio de la tragedia

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La Fiscalía mantiene bajo reserva los resultados.

  • Personal relacionado con la investigación por la muerte de Daniela Gómez Pimentel revela en exclusiva a Sol Yucatán que durante la necropsia se detectaron pequeños hematomas cuya temporalidad y relación con la muerte aún no han sido determinadas.
  • A un mes de la tragedia, nadie ha explicado con precisión qué ocurrió dentro de “El Negrillo”, antes de que Daniela terminara en el mar y que a la postre causaron su muerte. La falta de una reconstrucción completa y el silencio de los ocupantes mantienen el caso bajo sospecha.
  • Nuevos indicios, versiones contradictorias y una embarcación que habría llegado limpia a la Fiscalía mantienen abiertas las interrogantes sobre lo ocurrido la noche del 25 de julio.

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

A un mes de la muerte de Daniela Gómez Pimentel, la investigación de la Fiscalía General del Estado permanece envuelta en un preocupante manto de silencio, mientras nuevos indicios conocidos en exclusiva por Sol Yucatán abren una interrogante todavía más delicada: ¿qué ocurrió realmente dentro de la embarcación “El Negrillo” antes de que Daniela terminara en el mar?

De acuerdo con aseveraciones de personal que participa en las investigaciones, durante la necropsia de ley se habrían localizado pequeños hematomas en el cuerpo de la joven que, por sus características, podrían ser compatibles con la presión de una mano o con un empujón.

El hallazgo, por sí mismo, no permite establecer que Daniela haya sido empujada. Ni determina que exista un delito.

Tampoco se ha establecido hasta ahora la temporalidad exacta de esas lesiones, ni si tuvieron relación directa con la muerte.

Sin embargo, el indicio adquiere relevancia dentro de una investigación que todavía no ha logrado esclarecer con pruebas qué ocurrió durante los minutos previos a la tragedia.

La Fiscalía no ha dado a conocer los resultados completos de la necropsia, ni una reconstrucción de los hechos que permita establecer con certeza cómo terminó Daniela fuera de la embarcación.

Horas antes de la tragedia, el grupo convivía a bordo de “El Negrillo”, frente a las costas de Progreso.

Sin embargo, el silencio y las distintas versiones atribuidas a quienes estuvieron aquella noche han impedido, hasta ahora, construir una línea de tiempo completa que permita determinar qué ocurrió minuto a minuto hasta que la muchacha cayó y cuánto tiempo transcurrió hasta que ingresó al hospital.

La muerte de la joven ocurrió la noche del 25 de julio, cuando cayó de la embarcación y posteriormente murió tras ser alcanzada por la hélice.

Desde entonces, la familia ha exigido respuestas y ha cuestionado distintos aspectos de la investigación.

El abogado Carlos Fernando González ha señalado que existen “muchas inconsistencias” en el caso y puso sobre la mesa un hecho que considera particularmente delicado: la embarcación habría llegado a instalaciones de la Fiscalía lavada y sin rastros visibles de sangre.

Por lo cual cuestionó: ¿Quién limpió “El Negrillo” y por qué?

La respuesta podría ser determinante para conocer si se preservaron adecuadamente todos los posibles indicios relacionados con la tragedia o si hubo alteración en alguna parte de la cadena de custodia.

La madre de Daniela, Norma Pimentel, también ha expresado su preocupación por las inconsistencias que, desde su perspectiva, existen en torno a la investigación.

Uno de los puntos que más cuestiona es precisamente la versión de que su hija había saltado voluntariamente de la embarcación.

La investigación se complica todavía más ante la falta de una explicación pública y completa sobre lo ocurrido dentro de “El Negrillo”.

El abogado Carlos Fernando González ha planteado que, de existir una conducta ilícita, debe determinarse quién resulta responsable, pero también ha advertido que una eventual omisión, negligencia, imprudencia o falta de cuidado podría tener consecuencias jurídicas si se demuestra que contribuyó a la muerte de Daniela.

Otro elemento que genera indignación entre los familiares es la conducta posterior de quienes acompañaban a Daniela aquella noche.

Según lo expresado por la familia, quienes eran considerados amigos de la joven no se habrían acercado posteriormente para explicarles qué ocurrió o brindarles algún tipo de acompañamiento.

Ese silencio no constituye por sí mismo una prueba de responsabilidad, pero sí alimenta las dudas de una familia que todavía no tiene respuestas sobre cómo murió su hija.

La investigación también se encuentra bajo el escrutinio público debido a los vínculos políticos y económicos atribuidos a algunos de los ocupantes de la embarcación.

Tres de ellos pertenecen a familias con presencia en círculos políticos y económicos de Yucatán.

Entre ellos se encuentra Miguel Ángel Gutiérrez Solís, señalado como propietario de “El Negrillo” y cercano al Partido Acción Nacional.

Su padre, Miguel Gutiérrez Machado, ya fallecido, tuvo una trayectoria dentro del panismo yucateco, donde ocupó cargos partidistas y de representación popular.

En este contexto, también se ha señalado que el actual fiscal general del Estado, Juan Manuel León León, llegó al cargo durante el gobierno de Mauricio Vila Dosal, emanado del PAN, tras ser propuesto por el Ejecutivo y ratificado por el Congreso local.

Estos antecedentes no constituyen prueba de que exista protección o intervención política en el caso, pero sí dejan muchas dudas por el proceder de las autoridades.

Felipe Avilá Lubcke, otro de los ocupantes de la nave, está ligado al ramo de la construcción y desarrollo inmobiliario, en la empresa “Pyrgos”, fundada por su padre Felipe Ávila Martínez, la firma ha recibido contratos por parte de los gobiernos municipales y estatales.

Andrea Molina Espinosa pertenece a una familia de empresarios del ramo de la construcción y tiene participación con el PAN, ella es estudiante en la escuela Marista.

De los otros tres tripulantes, Alejandrina Canul Ortiz, Argenis Avilés Us y Juan José Medina Hernández, no hay mayor referencia.

A 21 días de aquella noche, el caso de Daniela Gómez Pimentel continúa sin una explicación que cierre las interrogantes.

Ahora, la existencia de presuntos hematomas detectados durante la necropsia, cuya temporalidad y relación con la muerte todavía deben determinarse científicamente, agrega una nueva pieza a un rompecabezas que permanece incompleto.

No significa que Daniela haya sido empujada, no significa que exista un homicidio, pero sí significa que cada indicio debe ser investigado hasta sus últimas consecuencias.

La familia no pide una condena anticipada, pide respuestas, pide saber qué ocurrió, pide que se determine, con pruebas, si fue un accidente, una imprudencia, una omisión o si detrás de la muerte de Daniela existe alguna responsabilidad que todavía no ha sido esclarecida.

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