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El hospital del terror
La única respuesta fue la amputación de una pierna
- La espera hasta de un mes de familiares de otros estados, bajo lluvia y sol, el otro drama que se vive en las afueras del Hospital O’Horán, que en los discursos no se dice.
Redacción/Sol Yucatán
Sol Yucatán visitó nuevamente el hospital O’Horán y, haciendo un recorrido a través de sus pasillos al exterior, nos encontramos con las personas que aguardan por sus pacientes.
Según lo relatado durante una breve entrevista, los familiares de un paciente viajaron desde Quintana Roo para poder quedarse en Mérida y esperar informes. El problema apenas inicia ahí, pues al preguntarles cuánto tiempo llevan esperando, nos comentaron que llevan un mes de espera.
Su paciente tuvo un tumor, el cual se complicó y la única respuesta por parte de los médicos fue la amputación total de la pierna. De manera angustiante, al cuestionarles qué ha sido lo más difícil, nos comentaron que la permanencia, el esperar afuera y, aun así, obtener malas noticias.




Según lo comentado, estos jóvenes gastan diariamente 250 pesos en comida, eso sin contar su transporte público y, lo más importante, su propia salud al ser expuesta al esperar en condiciones de sol y lluvia cuando ha ocurrido.
Aunado a ello, al preguntarles sobre su posible estancia en el albergue para familiares hospitalizados, el par de jóvenes comentó que no pudieron acceder, ya que al ser de fuera, de Quintana Roo, no les permiten el acceso. Dato que no habría sido proporcionado públicamente por parte del hospital.
Esto se suma a la problemática de otros familiares que acuden con sus hijos e ingresan ya sea a la abuela, a la mamá o a la hermana, y les comentan que tampoco pueden quedarse, ya que no se aceptan menores y solo es un familiar por paciente.
Otras personas nos comentaron, de igual forma, que llevan un mes aguardando por su familiar. De la misma manera que el otro caso, llegaron desde Valladolid por un caso de hemodiálisis.





El problema, el mismo: el tener que esperar afuera del hospital, no solo en la banqueta, sino en su «plaza» principal, la cual no cuenta con techo.
Entre los entrevistados nos encontramos con un adulto mayor mayahablante, el cual es proveniente de Ticul. Él nos comentó que lleva también esperando dos semanas.
Lo complicado de este caso es la lengua maya, la cual es una dificultad para el adulto mayor, quien aparentemente permanecía solo en el lugar. Esto pone el tema a debatir: ¿cómo le hace una persona mayahablante para poder comunicarse con personas que no conoce?, ¿cómo le hace para poder obtener alimento? Y si se encuentra solo, ¿cómo es capaz de poder pedir informes sin alguien que le apoye para hablar español y dirigirse a los médicos?
Para finalizar, durante el recorrido, algunas personas hicieron caso omiso ante los cuestionamientos, por causas que no se conocen, pues al parecer también tienen temor a lo que puedan llegar a decir. Inclusive, una mujer argumentó no tener pacientes en dicho hospital, lo cual nos hace pensar y decir que, al no tener nada pendiente en dicho hospital, lo ideal sería dejar que personas que realmente tengan la necesidad permanezcan en el área de espera.
Esta es la realidad que el gobierno ignora, esta es la realidad que no sale en informes y que, aun así, consideran «desinformación» y «noticias falsas».
Pues para ellos, todo está perfecto, pero del lado de la gente no es así. No todos tienen el mismo diálogo, no todos tienen el mismo caso, algunos más graves que otros, pero todos padecen los mismos problemas: la espera.
Y no cualquier espera, sino la de que un familiar pueda regresar a casa sano y salvo. Pero el problema es lo que sus familiares sufren afuera.
Además, también los mismos familiares, en otras entrevistas pasadas, han confirmado el maltrato por parte de los médicos al interior del hospital, sirviendo comida rancia e ignorando sus peticiones.
Si le sumamos también la falta de medicamento y las recientes manifestaciones por falta de personal, así es el nuevo Horán: una realidad que muchos ignoran, otros saben y prefieren decir que todo está bien y en orden.
